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Susana Vallejo, mamá y friki a tiempo completo

<p>Susana Vallejo. EFE/Pedro Pablo G. May</p>
Generar la carta de acceso al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, aprender a dibujar un comic de Ciencia Ficción o diseñar disfraces sencillos pero espectaculares de tema fantástico son algunas de las propuestas de Madre de dragones (Timunmas), la última obra de Susana Vallejo.

La escritora madrileña afincada en Barcelona desde hace años y autora, entre otras novelas, de la exitosa y premiada saga juvenil Porta Coeli, acaba de publicar esta guía que explica “Cómo ser una frikimamá y no morir en el intento”.

“Soy el perfil perfecto, por mi condición de madre y friki, por lo que cuando surgió la oportunidad de escribir el texto la aproveché con entusiasmo”, reconoce a Efe la escritora, cuyo propio blog la define de hecho como “Mamá y friki”.

Vallejo, que califica su libro como “un poco gamberro”, completa la visión planteada en otro exitoso texto de la misma editorial, ‘Yo soy tu padre’ de Jorge Vesterra, aunque desde el punto de vista femenino “que se echa mucho en falta en el género fantástico”.



“Cuando era más joven y leía los típicos libros de aventuras en los que la trama avanzaba en función de las decisiones que tomabas al leer, me irritaba mucho que prácticamente todos los protagonistas fueran masculinos: yo soy una mujer y tenía que identificarme con un sexo que no era el mío”, recuerda.

Gracias a esa irritación escribió uno de sus últimos libros, Entre dimensiones (Editorial Hidra), un homenaje a la famosa serie de viajes en el tiempo del Doctor Who en el que el protagonista es chico o chica según uno sea lector o lectora, pues no tiene ningún tipo de identificación en ese sentido.

“Fue divertido escribirlo, aunque muy trabajoso”, explica, “y así, por ejemplo, en lugar de escribir ‘estás inquieta’, ponía ‘te domina la inquietud’, para mantener en todo momento el tono neutro”.

‘Madre de dragones’ es la “evolución lógica” desde la jovencita aficionada al fandom y la cultura friki hasta la madre que desea mantener su afición por el género fantástico a pesar de sus responsabilidades como persona adulta.



El libro arranca con “un sencillo y absurdo test” que permite descubrir si la lectora es una simple “muggle” (humana común, sin interés alguno por la fantasía, el terror y géneros afines) o una verdadera friki, algo “mucho más divertido” porque “abre la mente, te haces más inteligente, la vida se llena de posibilidades y…, tu casa es más colorida”.


A partir de entonces se suceden las propuestas para disfrutar del frikismo y compartirlo con la descendencia, incentivando la lectura de los hijos, organizándoles gymkanas y pasatiempos en familia o recomendando visitas a lugares interesantes de todo el mundo, entre otras actividades.

“Entre las recomendaciones de viajes, figura la dirección de una tienda de Nueva York donde puedes equiparte como superhéroe: venden desde identidades secretas hasta capas de Superman que puedes probarte ‘in situ’ para ver cómo ondean según los vientos que pilles al volar”, sugiere Vallejo.

El libro se sostiene sobre tres características principales, según su autora: mucho sentido del humor, abundantes consejos prácticos y, la más importante, la recuperación y reintroducción del ingrediente mágico y fantástico en el mundo corriente.

“Ésa es la verdadera carga de profundidad que lleva esta obra”, subraya, “la de propiciar que la fantasía nunca nos abandone, incluso en los momentos más aparentemente serios de la vida”.



Así, propone un disfraz concreto para una mujer embarazada que, con una camiseta adecuada, unas pequeñas maquetas de naves X-Wing y unos alambres bien colocados, puede acudir a cualquier convención de aficionados disfrazada de Estrella de la Muerte de Star Wars.

O, en el cumpleaños de una hija adolescente, sobre todo si es particularmente rebelde, cambiar su humor diseñando y enviándole un aviso de que ha sido seleccionada para participar en los Juegos del Hambre.

“Aunque muy lentamente, las generaciones van cambiando y hoy, por fortuna, están más preparadas para disfrutar de lo fantástico”, se felicita Vallejo, quien también incluye en su libro recetas de cocina frikis como por ejemplo un pequeño Totoro comestible.

Madre de dragones se presentaba en Barcelona este fin de semana y es un hito más en la carrera de esta autora que recientemente publicó El móvil que guardaba en su interior el secreto de la chica de la camisa color naranja (Ediciones B), tras Calle Berlín, 109 (Plaza & Janés) y  El espíritu del último verano (que en 2011 ganó el Premio Edebé de Literatura Juvenil y fue publicada por esta editorial).

“Como autora, me lleva más tiempo documentarme que escribir”, reconoce, “y en la actualidad estoy trabajando sobre varios proyectos al mismo tiempo” que suele desarrollar escribiendo “por las tardes, todas las que puedo” ya que, después de todo, sigue teniendo responsabilidades maternales.



Antes de finalizar, aprovecha para plantear una preocupación que generaliza a sus colegas de pluma: “creo que paso demasiado tiempo en las redes sociales…, en general los escritores tenemos un problema con esto porque parece que estemos obligados a dedicar más tiempo a hacernos presentes en ellas para promocionar nuestra obra que a escribir.”

“Esa actitud perjudica nuestra producción: si somos escritores, lo que tenemos que hacer es escribir más”, concluye.

 
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