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Sam G.C.: “El espíritu de ‘Tantrum’ es como el de un fanzine, pero en bonito”

<p>Sam G.C. EFE/Pedro Pablo G. May</p>
La revista Tantrum cumple su primer año en noviembre y lo celebrará publicando su tercer número impulsada por tres autores que trabajan “por el placer de escribir” en un proyecto cuyo espíritu, según define su creador Sam G.C., es “como el de un fanzine, pero en bonito”.

Portátil y asequible 


La iniciativa partió de un taller de escritura creativa del que “cada semana salían un montón de relatos, muchos interesantes, que terminaban en un cajón”, por lo que Sam G.C. se propuso darles una salida y “como los compañeros del curso no estaban por la labor, busqué compañeros de viaje”.

Así, contactó con Tomás Rivera y posteriormente con Santiago Eximeno y, juntos, lanzaron esta revista cuatrimestral de relatos de género fantástico, con un especial toque ‘weird‘ y que puede adquirirse en formato físico -en tamaño de bolsillo- y también electrónico.



“La mayoría de las revistas llevan demasiado material y muchos lectores terminan dejándolas a medias”, advierte y por eso la publicación de ésta fue concebida como “algo portátil, que puedas llevar a cualquier parte y terminar con rapidez, sin dejar que se acumule en la estantería”.

El contenido atiende a dos ideas básicas: textos de género destinados al entretenimiento puro y duro y un coste asequible para cualquier lector.

Tantrum significa berrinche


La palabra Tantrum significa berrinche en inglés y fue escogida como título “en homenaje a esa frustración que supone escribir sin encontrar después una vía de difusión para lo que has escrito”, aunque sea “de alcance limitado, puesto que ahora mismo tenemos casi 60 suscriptores fijos y, luego, ventas esporádicas”.

Los tres autores no sólo escriben sino que gestionan conjuntamente la editorial asociada, Impresiones Privadas, lo que incluye todo tipo de labores, hasta el transporte a correos para el envío a suscriptores.

“No aceptamos manuscritos, pero hemos contado con invitados especiales como Gabriella Campbell en el segundo número y Javier Miró en el tercero” y, además, incluyen juegos de mesa originales en la contraportada.



Es una iniciativa “muy ilusionante” aunque Sam G.C. ha reconocido que “nos estamos viniendo arriba porque hemos pasado de las 96 páginas del primer número a las 186 del tercero” que se publicará el próximo mes de noviembre, justo al cumplir un año del lanzamiento de la revista.

En favor de la autopublicación


Visto cómo está el mercado editorial, “el objetivo de momento es obviar el ánimo de lucro y limitarse a cubrir gastos para seguir adelante”, aunque la ambición pasa por hacer crecer lo suficiente la revista y la editorial como para que el día de mañana puedan llegar a ser rentables.

“He sido más dibujante que guionista, hasta que empecé el famoso taller de escritura” y fundó Impresiones Privadas para autopublicar sus textos, empezando por una antología de relatos titulada Matar a la suegra que “afortunadamente mi propia suegra se tomó con humor”.

 

Sam G.C. es “firme partidario de la autopublicación, porque así haces lo que quieres” sin depender de unas editoriales “a las que tenemos demasiado mitificadas, cuando la única ‘carta mágica’ que poseen frente a los autores es la distribución”.



De hecho, si existiera una distribuidora “que fuese justa y cobrase por sus servicios entre el 20 y el 30 por ciento del libro, en lugar del 50 por ciento o más como pasa ahora, los autores tendríamos la batalla ganada” porque “es indignante que la industria editorial se sustente sobre la obra de un autor al que paga, como mucho, un 10 por ciento del libro, pese a ser su creador”.

Por ello está convencido de que “lo importante es producir, generar obras y difundirlas como sea, porque si lo que haces merece la pena ya te vendrán a buscar”.

Un dibujante en París


Sam G.C. es diseñador gráfico y ha trabajado diez años exclusivamente para el mundo del comic pero “es un sector que en España ahora mismo no funciona y, si eres un poco bueno, no tienes más remedio que ir al mercado de Estados Unidos a dibujar superhéroes o al de Francia a dibujar sus tebeos”, se lamenta.

Viviendo en Menorca, y antes en Barcelona, en su caso la experiencia es europea y lo cierto es que “en noviembre vuelvo a París para firmar” los dos álbumes gráficos en los cuales ha adaptado al formato de historieta la vida de diez de los treinta personajes de color cuya trayectoria recoge el exfutbolista francés Lilian Thuram en su libro Mis estrellas negras.

“En Francia sí saben tratar bien a los creadores: recuerdo la botellita de champán que me mandó el editor junto con el tebeo ya publicado”,  bromea, “pero es que allí sí hay mercado, porque todo el mundo lee comics, desde el abuelo hasta el nieto, no como aquí…”

 
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