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Las aves del terror eran probablemente herbívoras a pesar de su aspecto

 Puede que la idea de las Aves del Terror eran grandes depredadores esté equivocada


La investigación del equipo alemán, hecha pública esta semana en la conferencia Goldschmidt, se ha basado en huesos fósiles encontrados en una mina de carbón

Durante años ha supuesto un enconado debate entre los paleontólogos: ¿eran las gigantescas aves del terror, que vivieron en Europa hace entre 40 y 55 millones de años, depredadores terribles, o simplemente amables herbívoros? El nuevo estudio presentado hoy en la conferencia Goldschmidt de Florida podría ofrecer, finalmente, la respuesta a esta cuestión. Un equipo de investigadores alemanes ha estudiado los restos fósiles de estos animales aparecidos en una antigua mina de carbón a cielo abierto en el Geiseltal (Saxony-Anhalt, Alemania) y sus hallazgos indican que estas criaturas eran, mayoritariamente, no consumidoras de carne.

Las ‘aves del terror’, también conocidas como Gastornis, eran un pájaro no volador de más de metros de altura dotado con un enorme, feroz, pico. Basándose en su tamaño y su ominosa apariencia, los científicos habían asumido desde hace años que se trataba de un despiadado carnívoro.

“Se creía que las ‘aves del terror’ utilizaban su enorme pico para agarrar y romper el cuello de sus presas, lo que estaba soportado a nivel teórico por modelos biomecánicos sobre la fuerza de sus picaduras –explica el Doctor Thomas Tütken, de la Universidad de Bonn-. Vivió después de la extinción de los dinosaurios, y al mismo tiempo que los mamíferos se encontraban en las primeras fases de su evolución y eran relativamente pequeños. Es por ello por lo que se pensaba que el ‘ave del terror’ era uno de los mayores depredadores de la Tierra en ese momento”.

 

aves del terror

Imagen de un esqueleto fósil de un Gastornis conservado en el North American Museum of Ancient Life. Imagen cortesía de Ninjatacoshell


No obstante, algunos estudios recientes habían arrojado algunas dudas sobre su dieta. Paleontólogos en los Estados Unidos encontraron huellas de pisadas que se creía que pertenecían a los primos americanos de los Gastornis, y éstas no mostraban las marcas de garras afiladas necesarias para pelear con las presas, como sería esperable en un raptor. Además, el tamaño vertical del pájaro y su incapacidad para moverse rápido llevaron a algunos científicos a pensar que no podía tratarse de un depredador de los mamíferos tempranos, entre otras razones, porque debían haberles tendido emboscadas. Pero, sin hallazgos concluyentes en ninguna de las vías, las teorías sobre la dieta de los Gastornis permanecía como un misterio para la ciencia.

El Doctor Tütken, junto a sus colegas los doctores Meinolf Hellmund, Stephen Galer y Petra Held, han llevado a cabo una nueva aproximación geoquímica para determinar cuál era la dieta de los Gastornis. Analizando la composición de los isótopos de calcio de los huesos fosilizados, han podido identificar qué proporción de la dieta de las criaturas era animal y cuál vegetal, y basándose en ello, su posición dentro de la cadena alimenticia del ecosistema local. Esta dependencia de la composición de los isótopos de calcio se convierte en reveladora cuando se contrasta con la cadena alimenticia. Los científicos comprobaron el método primero con dinosaurios carnívoros y herbívoros –incluyendo entre ellos al Tiranosaurio Rex-, así como de los mamíferos que viven actualmente, antes de aplicarlo a los huesos de las aves del terror conservados en la Geiseltal Collection en la Universidad Martin-Luther de Halle.

Las aves del terror eran herbívoras, según sus huesos


Sus resultados muestran que la composición del isótopo de calcio de los huesos de las aves del terror es similar a la de los mamíferos herbívoros y los dinosaurios no carnívoros. Antes de dar por cerrado definitivamente el debate, en cualquier caso, los investigadores quieren hacer un cruce de confirmación de sus datos con otras colecciones fósiles para estar completamente seguros.

“El esmalte de los dientes conserva la huella geoquímica original mucho mejor que los huesos, pero puesto que los Gastornis no tenían dientes, tenemos que trabajar con sus huesos para hacer nuestros ensayos con los isótopos de calcio –explica en Doctor Tütken-. Puesto que el calcio supone la mayor proporción de los huesos -en torno al 40% de su peso- es improbable que su composición se haya visto muy afectada por la fosilización. De cualquier modo, queremos estar absolutamente seguros de nuestros hallazgos analizando herbívoros y carnívoros conocidos utilizando huesos fósiles del mismo emplazamiento y el mismo periodo de tiempo. Esto nos dará un marco de referencia apropiado para los valores de las ‘aves del terror’.

 

 
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