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Un incremento del oxígeno fue la clave de la evolución de los carnívoros durante la Explosión Cámbrica


 

Un estudio concluye que los cambios atmosféricos y el incremento de los depredadores causaron una explosión en la complejidad de la vida.

Un súbito incremento del oxígeno registrado hace más de 500 millones de años facilitó el origen de los primeros carnívoros. Según los últimos argumentos de los investigadores, el surgimiento de los consumidores de carne de ese momento histórico fue lo que desencadenó el ‘Big Bang’ de la evolución de los animales.

La mayoría de las familias de animales modernos, desde los insectos hasta las criaturas vertebradas, surgieron entre hace 540 y 500 millones de años, dentro de una proliferación conocida como la Explosión Cámbrica. Evidencias fósiles y moleculares indican que los animales más primitivos aparecieron un par de cientos de miles de años más temprano, lo que ha llevado a los investigadores a preguntarse a qué es debido ese desfase.

Ahora los científicos han conseguido unir las teorías más tempranas para alcanzar una explicación comprensible. Erik Sperling, científico de la Tierra en la Universidad de Harvard, ha dirigido un grupo de científicos que afirma que el incremento de oxígeno detectado en los registros geológicos del comienzo del periodo Cámbrico fue lo que permitió la evolución de los carnívoros. La subida del oxígeno en la atmósfera pudo facilitar que ellos asumieran el alto coste energético de perseguir y digerir a las presas, según afirma Sperling.

 


Un estudio sobre los gusanos poliquetos como el de la imagen permite afirmar que la gran expansión de los carnívoros podría haberse debido a un incremento del oxígeno en la atmósfera durante la Explosión Cámbrica de hace 500.000 años. Imagen Cortesía de: Christina Frieder.


Una vez que aparecieron los carnívoros, comenzó una guerra evolutiva entre los depredadores y sus víctimas, según confirmó recientemente el equipo investigador en el trabajo publicado bajo el título Oxygen, ecology, and the Cambrian radiation of animals en Proceedings of the National Academy of Sciences. Puesto que las presas evolucionaron para tener mejores defensas ante sus cazadores, y los depredadores desarrollaron nuevas armas con las que tratar de darles alcance, una nueva tipología de animales apareció sobre la superficie del planeta.

La teoría sobre la responsabilidad del oxígeno en el desarrollo de los carnívoros se basa en los poliquetos, unos minúsculos familiares de los gusanos de tierra que viven en el fondo marino y suelen presentar bastantes variaciones en sus hábitos alimenticios. Diseñando una combinación de sus resultados con los datos de los estudios sobre esta especie que se habían llevado a cabo previamente, el equipo dirigido por Sperling examinó 962 especies de gusanos, procedentes de 68 localizaciones distintas a lo largo del mundo.

Con ese procedimiento, los investigadores encontraron una asociación inequívoca: el número de especies carnívoras era más bajo en las áreas en las que había un menor nivel de oxígeno. De hecho, en algunas de ellas, los depredadores de los poliquetos se encontraban completamente ausentes.

Previamente a eso, los científicos habían comprobado en qué momentos de la Explosión Cámbrica se habían producido incrementos de oxígeno o luchas por la supervivencia, como detalla Guy Narbonne, paleontólogo de la Queen’s University de Kingston (Ontario). La relación entre el oxígeno y los carnívoros aportaban fuertes evidencias de que las dos explicaciones se encontraban “íntimamente relacionadas”, según confirma este miembro del equipo de investigación.

Pero no toda la comunidad científica internacional está de acuerdo con la contundencia de los datos obtenidos por el equipo liderado por Erik Sperling. Así, por ejemplo, el paleobiólogo de la Universidad de Cambridge Nicholas Butterfield contempla los datos desde una perspectiva diferente. Él considera que el incremento del oxígeno fue, de hecho, un efecto del medioambiente de los animales.

Este científico sostiene que las aguas poco profundas del mar, donde es más probable que los animales más temprano vivieran, estaban seguramente bien oxigenadas y que, por lo tanto, no fue una posterior falta del gas la que limitó su evolución. Según afirma, sólo fue una cuestión de tiempo que se produjera una explosión de animales más complejos que evolucionaban a partir de los más simples. “Hay que llevar a cabo un buen número de tentativas y experimentos y toparse con muchos comienzos equivocados hasta llegar a dar con una teoría que realmente funcione”, concluye.

 

 
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