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Una estudiante de 15 años crea una linterna LED que funciona con el calor de su mano


 

En la incansable búsqueda de energías alternativas, una estudiante canadiense de 15 años ha creado una linterna LED que funciona con el calor que genera la palma de su mano.

Ann Makosinski, estudiante en Victoria (British Columbia), afirma estar “muy interesada en aprovechar la energía sobrante que producimos, energía que nos rodea y que nunca solemos utilizar en realidad”.

Makosinski ha resultado finalista en el concurso de Ciencia de Google, una iniciativa de Google para buscar, entre estudiantes de 13 a 18 años en todo el mundo, proyectos que puedan cambiar el mundo, tal y como lo entendemos hoy en día.

Concretamente, el estudio se basa en el efecto de Peltier que permite generar electricidad mediante el contraste de temperaturas. Para ello se necesitan dos metales unidos por, lo que se denominan, uniones de Peltier. Cuando los metales experimentan cambios de temperatura, las propias uniones canalizan energía. En su caso, Makosinski calculó que necesitaría generar hasta cinco grados de diferencia entre la placa metálica fría y la más caliente, y para ello se valió de la temperatura ambiente en una, y del calor que genera el contacto de la palma de la mano en la otra. Con ello, Makosinski consiguió producir hasta 5,4 mW, suficiente para iluminar las bombillas LED de su linterna.

 



 

Según ella misma afirma, “el objetivo de mi proyecto ha sido crear una linterna que funcione únicamente con el calor de la mano humana. Utilizando cuatro uniones de Peltier y la diferencia de temperatura entre la palma de la mano y el aire ambiente, he diseñado una linterna que proporciona luz brillante sin baterías ni partes móviles. Mi diseño es ergonómico, eficiente desde el punto de vista termodinámico y solo necesita una diferencia de temperatura de cinco grados para funcionar y producir hasta 5,4 mW con un brillo de cinco velas”.

No obstante, durante sus pruebas comprobó que, si bien podía generar la electricidad necesaria, el voltaje no alcanzaba los niveles adecuados usando únicamente las uniones de Peltier. Por este motivo tuvo que buscar información en internet sobre cómo adaptar el diseño del circuito para solucionarlo y, después de investigarlo a fondo, localizó un tipo de transformador concreto que permitía alcanzar los niveles de voltaje necesarios. El diseño final, aclara la inventora, “incluía las uniones de Peltier en un tubo de aluminio hueco que se insertó en una tubería de PVC abierta (para que la temperatura del aire enfriase el interior), mientras que en el otro extremo, la palma de la mano calentaba el metal, generando la diferencia de temperatura”.
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