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Experimentar con Washi, el reto ortocromático. Por (*) Txema Ruiz

<p>Las películas Washi están disponibles en los formatos de 13 y 120 mm. También hay varias opciones de sensibilidad.</p>
Lejos de estar muerto, como algunos vaticinaron, el mundo de la fotografía química sigue dando sorpresas y proponiendo retos con la llegada de nuevos productos, en una especie de rebelión ante sus prematuros enterradores. Y, así, aparecen, por ejemplo, una serie de emulsiones artesanales, generalmente para experimentar y que suponen un interés añadido para los que ya tienen cierta experiencia.

Una de estas propuestas la hace Filmwashi, que se autodefine como la empresa fotográfica más pequeña del mundo. Tiene su sede en Saint Nazaire, en la costa occidental francesa y fue fundada en 2013, según indica su página de presentación donde añade que sus valores son la simplicidad, la ecología y la innovación.


Washi

La washi “A” tiene un ISO nominal 12 y está disponible en cartuchos de 125 mm. Se puede bajar un paso la sensibilidad porque es una película que resiste muy bien la sobre exposición. Fotografía hecha con cámara FED 4




Empezaron con la producción de una película ortocromática de 120 mm (formato medio) denominada “W” y que se basa en los calotipos de Henry Fox-Talbot de 1841 y que está revestida sobre un papel tradicional japonés que se llama, “kozo” y que proporciona unos resultados sorprendentes. Su ISO nominal es 25 ISO.

Sus productores, aconsejan esta película para fotografía urbana y creo que no están muy descaminados debido a su alto contraste. Ahora también está en 135 mm.

Más atención al revelado


Tras ésta, han llegado nuevos productos igualmente artesanales y especiales, así mismo ortocromáticos, que tienen buena acogida entre los aficionados a pesar de algunos inconvenientes como sucede con el proceso de revelado, que es más complicado.

Hay que tener en cuenta una serie de factores como que las películas son mucho más flexibles que las que tienen acetatos, la manipulación requiere más tiempo y atención y prácticamente hay que ver el resultado foto a foto en la bandeja.

También hay disponibles películas pancromáticas, aunque por ahora se hacen bajo petición, como es el caso de la “P”.

Al fotografiar con estas emulsiones habrá que probar con diversas sensibilidades porque las que se proporcionan son meramente orientativas y dependerá de cada momento el ajuste de la misma.

Las películas ortocromáticas, que fueron de las primeras emulsiones en blanco y negro (1873), tienen la particularidad de que son sensibles al azul y al verde pero casi nada al rojo. Los colores azules, por ejemplo un cielo despejado, aparecerán más claro, mientras que el rojo aparecerá más oscuro.


Washi

La película washi “Z” está más aconsejada para fotografía urbana por su alto contraste. Fotografía hecha con una cámara Kiev 6 s de medio formato.




El ISO variable


Otra particularidad, como he anticipado, es que es difícil determinar el ISO exacto. Así, por ejemplo, la washi “W” no debe ser tomado al pie de la letra, se puede incluso usar un paso menos porque son muy resistentes a la sobre exposición. Como es fácil deducir son ideales para la experimentación porque incluso cada situación de luz podría requerir el uso de una sensibilidad diferente.

Lamentablemente no son fáciles de conseguir, solo están disponibles en distribuidores muy especializados y su precio es más bien elevado. Tampoco todos los laboratorios se animan a procesarlas aunque admite reveladores tan comunes como el Rodinal.

Entre las emulsiones que pueden ser más interesantes, además de la mencionada W, se pueden destacar la “V” que está disponible, parece que por ahora solo en Francia.

La “B” que es sensible solo al azul y que se aconseja para el retrato y la foto urbana. La “G” que, al igual que la anterior, estaba destinada a radiografías. En este caso es sensible también al verde y se aconseja para paisaje. Sus sensibilidades son 125 y 80 ISO respectivamente.

Y la “Z” una película ortocromática que tiene un ISO 400 y que anuncian como lo más parecido a una infrarroja.

En todo caso, si ya se tienen ciertos conocimientos de fotografía química es una experiencia muy interesante incluso para el revelado casero.

(*) Txema Ruiz es periodista especializado en fotografía y economía

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