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Xavier Claramunt: “El futuro de las misiones robóticas en la Luna es apasionante”



CRISTINA GALLARDO – Xavier Claramunt es un arquitecto del espacio. Dirige el equipo “Barcelona Moon Team” (BMT), el único grupo español entre las decenas de concursantes del “Google Lunar X Prize”, patrocinada por el gigante estadounidense, que premiará los rover de financiación privada que logren un buen lanzamiento, aterrizaje y funcionalidad sobre la superficie lunar, y envíen vídeos en alta definición. En juego hay hasta veinte millones de dólares para el que antes lo consiga, así como el honor de pasar a la historia como el creador del primer robot que pisó el satélite terrestre sin inversión pública.

Claramunt, conocido arquitecto catalán e ingeniero aeronáutico residente en Barcelona, dispone de un calendario mucho más ajustado que sus competidores, ya que el lanzamiento de su rover está previsto para diciembre de 2014, meses antes que cualquier otro. Pero éste no es su único proyecto fuera de la Tierra.  


Claramunt se embarcó en esta aventura robótica con varios expertos aeroespaciales, después de constituir en 2007 el grupo Galactic Suite, compuesto por varias filiales con sede en Barcelona, entre las que se incluye una empresa centrada en el diseño de espacios para entornos extremos como las profundidades marinas, el hielo polar o el espacio. 


Estos primeros proyectos le condujeron al diseño del que, si todo va bien, podría estrenarse como el primer hotel espacial que, a cambio de tres millones de euros, promete experiencias como el disfrute de unas vistas únicas de la Tierra o la contemplación de la salida y la puesta del sol quince veces al día. En la imaginación de Claramunt, los huéspedes, hasta seis pasajeros y dos tripulantes, llegarían a bordo de naves Soyuz rusas lanzadas desde Kazajistán, que se acoplarían al módulo hotel durante toda la estancia de los pasajeros y que actuaríancomobote salvavidas para la vuelta a la Tierra en caso de emergencia.


Aunque la inauguración del hotel espacial de Claramunt estaba programada para finales de 2012, la complejidad del proyecto –un hotel orbital compuesto por hasta cuatro módulos interconectados– le ha obligado a retrasar la fecha al 2014. Si ambos proyectos van bien, el año que viene se convertirá en uno de los más importantes de su vida, aquel en el que consiguió poner el primer hotel en órbita y conquistó la Luna con un rover de financiación privada.


¿Cómo surge tu interés por el espacio y decides vincular tu profesión de arquitecto con la ingeniería aeroespacial y la creación de entornos fuera de la Tierra?
La aviación en general es una de mis pasiones. De hecho, yo cursé ingeniería aeronáutica antes de estudiar arquitectura. Pero ante todo soy una persona que me gusta hacerme preguntas y eso es válido para cualquier profesión. En todo caso, la reciente vinculación con el espacio llega en 2006 cuando desde el LAB lanzamos la idea de construir un hotel en el espacio. El LAB es una parte de la empresa de arquitectura donde se desarrollan proyectos que todavía no tienen cliente, una especie de incubadora de proyectos ligados a la experiencia arquitectónica de las personas. En 2006 realizamos estudios sobre hoteles a distintas alturas, desde bajo el agua, hasta el espacio, en órbita alrededor de la Luna, e incluso en Marte. Entre todos ellos, elegimos el proyecto del hotel orbital para lanzarlo, conseguimos financiación y emprendió su camino.


¿Cuáles son las principales dificultades que tiene que superar vuestro prototipo de rover para la Luna?
La misión que perseguimos sólo ha sido realizada antes por dos países: Estados Unidos y la Unión Soviética. Es, por lo tanto, extremadamente compleja. Hay muchos puntos críticos que superar, empezando por el lanzamiento, la inserción en la órbita adecuada, el descenso y alunizaje, el recorrido de 500 metros sobre un terreno con muchos inconvenientes como el finísimo polvo que se mete por todos los rincones y puede bloquear mecanismos, el envío de vídeos a color en alta resolución y tiempo real, o sobrevivir a una noche lunar (equivalente a 14 días terrestres) a -150ºC, lo que supone todo un reto para las baterías.


¿Qué calendario maneja tu equipo?
Hemos firmado un contrato de lanzamiento con China Great Wall Industry Corporation para lanzar la misión en diciembre de 2014. Astrobotic, el único otro equipo que ha contratado un lanzamiento, anuncia su fecha para el año 2015. Dado que ningún otro grupo ha anunciado un contrato de lanzamiento, nosotros podríamos ser los primeros en realizarlo.


¿Puede ser la investigación espacial un sector económico que genere riqueza en Cataluña y en España en general, como sectores de futuro para superar la crisis?
El sector espacial es un sector de alto valor añadido donde prácticamente todo es exportación y, por lo tanto, muy importante para generar riqueza. De hecho, en los últimos años la industria espacial española se había situado en la quinta posición dentro de Europa, aunque la crisis la está amenazando: desgraciadamente el sistema de reparto de contratos de la Agencia Espacial Europea (ESA) –la entidad común entre los países europeos para el espacio- se realiza en base a una lógica de georetorno, por la cual los países reciben contratos para sus empresas en la misma proporción a las aportaciones que realicen a las misiones de la ESA.


¿Qué perspectivas de crecimiento le ve a la construcción en entornos espaciales? ¿Qué nos deparan las próximas décadas?
Creo que hay que distinguir entre las misiones robóticas y las tripuladas por humanos. Estas últimas todavía resultará largo y costoso verlas como algo habitual, pero las robóticas se convertirán más rápidamente en algo habitual: veremos robots excavando en la Luna y en los asteroides, colonias de robots produciendo otros robots, etc. Creo que el futuro de las misiones robóticas en la Luna es apasionante.




Ilustración del hotel orbital que Xavier Claramunt planea lanzar al espacio en 2014.

¿Presenciaremos una burbuja inmobiliaria espacial?
Si existiera una burbuja significaría que existe mucho interés del público y de los inversores, y que se desarrollan muchos proyectos. Esto creo que va ayudar a crear nuevos mercados y al crecimiento de una nueva economía. Me resulta difícil de ver que esto se convierta en una burbuja.


Diriges otros proyectos como la creación del primer hotel espacial, programado en un principio para finales de 2012. ¿En qué fase se encuentra?
El primer hotel espacial, el Galactic Suite Space Resort, sigue su curso, consiguiendo los hitos planeados, aunque la complejidad en la adaptación de los sistemas de soporte vital para los requerimientos de alojar turistas espaciales haya obligado a retrasar los planes. Esperamos lanzar un módulo de pruebas en 2014.


¿Sientes una gran presión por la competencia de, por ejemplo, los rusos de la empresa Orbital Technologies, que se han puesto como fecha límite para el primer hotel espacial el 2016?
Estamos acostumbrados a competir con otras empresas que se han lanzado a este desarrollo después que nosotros. Veremos quién llega antes.


¿A qué cree que se debe este gran interés de Google por el espacio y, en concreto, por la Luna?
Es una de las preguntas que todavía no hemos podido contestar. Hay un evidente interés en el desarrollo tecnológico per se, así como la gran inspiración que supone el espacio para los jóvenes que luego se inclinan por estudios tecnológicos y científicos, cosa que alimenta la misma fuente que ha creado Google. En todo caso es un secreto que tienen muy bien guardado.

¿Cómo podrían iniciativas privadas como ésta impulsar la exploración aeroespacial?
El éxito de la primera misión de un equipo como el nuestro supone la demostración de que existe la capacidad para hacerlo por parte de las empresas tecnológicas, además de la voluntad por parte de las empresas que financian el proyecto. Esto es el primer paso para conseguir un mercado sostenido de misiones a la Luna para la exploración y la explotación de eventuales recursos económicos. Otras empresas privadas están ya trabajando para conseguir aterrizar en asteroides, extraer minerales y enviarlos de vuelta a la Tierra. Se abre ante nosotros un mercado con mucho potencial de crecimiento.


¿Llegará un momento en el que las iniciativas de exploración con financiación privada adelanten a los proyectos con financiación pública en cuanto a importancia y logros?
Yo creo más bien que llegará un momento en que las misiones se realizarán con colaboraciones público-privadas que permitirán llevar a cabo las misiones de exploración teniendo en cuenta también su aprovechamiento posterior. La Fundación X Prize ha publicado un vídeo que muestra el potencial de la Luna para producir energía solar con la que satisfacer las necesidades terrestres, y como estación de paso hacia otros planetas. ¿Cuánto tiempo cree que debe pasar para que esto deje de ser ciencia ficción y se convierta en ciencia de verdad?
Ya es ciencia de verdad. Centenares de ingenieros y científicos de todo el mundo ya trabajan en ello. Yo creo que podremos verlo realizado dentro de la primera mitad de este siglo.



El concurso


El “Google X Lunar Prize” se trata de una competición internacional, organizada por la Fundación X Prize y patrocinada por Google, que reta a ingenieros y emprendedores a realizar una misión de exploración hacia la Luna con un coste menor que las agencias nacionales. De hecho, su propósito es el desarrollo de sistemas de exploración robótica espacial de bajo coste. Los equipos participantes deben contar con al menos un 90% de financiación privada y sus prototipos, generalmente de pequeño tamaño, tienen que conseguir un perfecto lanzamiento, aterrizaje y funcionalidad sobre la superficie lunar. Hay distintas distintos premios según los objetivos alcanzados: recorrer distancias superiores a 5 kilómetros, superar las bajas temperaturas nocturnas durante dos semanas y seguir funcionando con normalidad tras ese período, detectar hielo en alguno de los cráteres lunares o capturar fotografías de artefactos procedentes de exploraciones previas, como las misiones Apolo, que descansan olvidados sobre la superficie polvorienta de la Luna. 


Claramunt y su equipo participan con un rover de seis ruedas que servirá como plataforma para varios instrumentos con los que explorar la Luna. El robot es obra de un gran consorcio integrado por Galactic Suite, Altran Tecnhologies, EADS CASA Espacio, GMV, la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y las universidades de Alcalá y Politécnica de Madrid, entre otras instituciones.


Los equipos que continúan en la competición suman 23, después de que se produjeran varias retiradas, adquisiciones y fusiones entre los propios participantes. Proceden de países como Canadá (“Plan B”), Chile (“Angelicum”), Dinamarca (“EuroLuna”), Alemania (“Part-Time-Scientists”), India (“Team Indus”), Italia (“Team Italy”) o Rusia (“Selenokhod”). Algunos, como “Synergy Moon”, cuentan con investigadores de múltiple procedencia, como Argentina, Australia, Brasil, Bosnia-Herzegovina, Grecia, Guatemala o Venezuela. Estados Unidos es el país que más equipos presenta, con un total de siete, mientras que el único representante de China, “Selene”, se retiró de la competición.



Los atractivos de la Luna


El siguiente vídeo, colgado en la página web del concurso, explica el funcionamiento de la competición pero también ofrece un atisbo de la visión de futuro de la Fundación X Prize con respecto a la Luna. Con el eslogan “Moon 2.0, Join the Revolution” (Luna 2.0, Únete a la Revolución), el vídeo reproduce la construcción en la superficie lunar de instalaciones generadoras de energía a partir del silicio -un material muy abundante-, cada una de las cuales podría producir suficiente energía solar como para cubrir las necesidades de una ciudad terrestre de grandes dimensiones. El vídeo también refleja el potencial de la Luna como estación de repuesto en futuras travesías hacia otros planetas. 





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