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Abell 78: la estrella que renació

EFEFUTURO.- Tras los bellos colores de la nebulosa Abell 78 se esconde un curioso renacimiento estelar. En el centro, se halla una estrella moribunda, similar a nuestro Sol, que había expulsado sus capas externas en su camino hacia la extinción pero que, por un tiempo, regresó a una fase estelar anterior y después repitió su trayecto hacia la fase de nebulosa planetaria.

ESA/XMM-Newton/J.A. Toalá et al. 2015.

Las estrellas con una masa de entre 0.8 y 8 veces la de nuestro Sol suelen terminar sus días expulsando sus capas externas. Tras agotar el combustible que las hizo brillar durante miles de millones de años, estos astros colapsan hasta convertirse en enanas blancas, un tipo de estrella densa y caliente.

El material expulsado impacta con el polvo y el gas de su entorno, creando hermosas nubes conocidas como nebulosas planetarias, señala la Agencia Espacial Europea en una nota de prensa.

Este curioso término fue acuñado por los astrónomos del siglo XVIII, ya que su forma redondeada recuerda a la silueta de los planetas.
No obstante, el renacer de una nebulosa planetaria, como el de la que se puede ver en esta imagen, es algo bastante inusual, habiéndose detectado tan sólo un puñado de ejemplos.

Las complejas formas que adopta esta nube nos relatan su turbulenta historia.

El núcleo de la estrella agotó sus reservas de hidrógeno y helio y colapsó bajo su propio peso, expulsando una buena parte de su envoltura.

Sin embargo, estas capas periféricas resultaron ser tan densas que el proceso de fusión del helio pudo volver a comenzar en su interior.

Esta nueva actividad nuclear volvió a desatar una corriente de viento estelar, mucho más rápida que la original.

La interacción entre los flujos nuevos y antiguos ha tallado la compleja estructura de la nube, como demuestran los filamentos radiales que se pueden ver emanando de la estrella colapsada en el centro de la imagen.

La interacción entre estas dos corrientes de vientos estelares a distinta velocidad ha calentado el entorno de Abell 78 a más de un millón de grados, haciéndolo brillar con intensidad en la banda de los rayos X.

“La vuelta a la vida de Abell 78 sí que resulta excepcional. Se encuentra entre los muy pocos casos en los que la estrella revive a pesar de que el núcleo ha dejado de producir energía”, afirmó Jesús A. Toalá, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía que encabeza la investigación -indica este instituto en una nota-.

Los astrónomos detectaron este brillo con el observatorio espacial XMM-Newton de la ESA, identificando inmediatamente una gran similitud con las otras nebulosas planetarias que habían vuelto a cobrar vida, como Abell 30.

Esta imagen de tres colores combina los datos recogidos en el año 2013 por XMM-Newton en la banda de los rayos X (azul) con las observaciones ópticas realizadas utilizando dos filtros que permiten detectar el brillo del oxígeno (verde) y del helio (rojo).

Los datos ópticos fueron tomados en 2014 por la Cámara y Espectrógrafo de Objetos Difusos del Telescopio Óptico Nórdico, situado en La Palma, en las Islas Canarias. EFEfuturo

 
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