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Primer Día del Asteroide

EFEFUTURO.- El 30 de junio de 1908 cayó sobre Tunguska (Siberia) un meteorito que arrasó 100 kilómetros de masa forestal, un acontecimiento que, si bien dio lugar a especulaciones pseudocientíficas, sirvió para cambiar la percepción sobre los asteroides; hoy, 107 años después se celebra el Día del Asteroide.

Recreación de archivo de un asteroide. ESA.

Es la primera vez que se conmemora este día, con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la importancia de seguir invirtiendo en tecnología e investigación para estudiar asteroides y proteger así al planeta y la supervivencia de futuras generaciones.

Científicos, astronautas, físicos, artistas, músicos -como el guitarrista y astrofísico de Queen, Brian May- han firmado una declaración en la que, además de pedir la adopción global del Día del Asteroide, solicitan usar la tecnología disponible para detectar y rastrear asteroides “cercanos” a la Tierra que “amenazan a las poblaciones humanas” y acelerar el descubrimiento de estos cuerpos rocosos.

Actividades en España


Para conmemorar este día, en España se han celebrado actividades en Madrid (la empresa GMV y el Museo Nacional de Ciencias Naturales han organizado una jornada dirigida a estudiantes) y en Barcelona, donde ha tenido lugar un congreso en el Instituto de Ciencias del Espacio, con la presencia de investigadores de varios países.

Josep María Trigo, líder del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias del Instituto de Ciencias del Espacio, ha indicado a Efe que este día sirve para crear conciencia sobre que “el peligro de impacto por un asteroide es real y debemos dedicar recursos a desarrollar tecnología para paliar sus efectos”.

De los más de 600.000 asteroides de los que se tiene constancia en nuestro sistema solar, unos 12.000 están catalogados como NEOs (objetos próximos a la Tierra), lo que implica que sus órbitas pasarán cerca -en términos astronómicos- de la órbita terrestre.

Cada año, se descubren más de mil de estos NEOs, ha señalado en una nota Gerhard Droshagen de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Se consideran NEOs si su órbita está a menos de 50 millones de kilómetros de la Tierra, ha explicado a Efe Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, quien ha añadido que existe otra clasificación: los Asteroides Potencialmente Peligrosos (conocidos como PHAs en sus siglas en inglés), más cercanos.

Estos asteroides tienen órbitas “cercanas” a la Tierra de unos ocho millones de kilómetros y diámetros de más de 100 metros.

A estos cuerpos se les hace un seguimiento más estricto y se evalúan las probabilidades de impacto para los próximos cien años.

Hay diferentes escalas que miden la “gravedad” de uno de estos asteroides, como la Escala de Turín (con diez niveles), que tiene en cuenta el tamaño y la cercanía. Desde que funciona (año 2000), ningún asteroide ha sobrepasado el nivel 1, según Armentia, para quien, si bien la probabilidad existe, no hay que ser alarmista.
La última vez que se detectó un asteroide clasificado como PHAs fue el 4 de febrero de 2011 y pasó a 5.500 kilómetros de la Tierra.

En los “perseguidos” este año, el más cercano ha estado a 37.000 kilómetros de la órbita terrestre, el 17 de febrero.

Aunque la probabilidad de que un asteroide impacte sobre la Tierra es remota, comprenderlos y trabajar en posibles respuestas es fundamental, sobre todo después del objeto que, en 2013, explotó sobre Chelyabinsk (Rusia), causando daños y heridos, según la ESA.

Cómo evitar un impacto


Los asteroides se pueden detectar a tiempo, aunque más difícil es evitar su impacto en el caso de que lo hubiera, según Armentia.

En la actualidad hay misiones como AIDA (The Asteroid Impact & Deflection Assessment), en las que colabora la ESA, cuyo principal objetivo es el de evaluar la posibilidad de que una nave impacte en un asteroide para, entre otras cosas, desviar su trayectoria.

“Si se detecta con tiempo un asteroide que va a impactar se puede predecir su impacto y posiblemente incluso evitarlo”, ha manifestado a Efe Michael Kueppers, de la ESA, quien ha apuntado que “el método más prometedor sería desviar el asteroide con un proyectil que cambie su trayectoria y la ESA participa en la misión AIDA que pretende demostrar la tecnología necesaria” para ello.

Según ha explicado, la NASA y la ESA están trabajando en la misión AIDA que consiste en dos componentes: Didymos es un asteroide que tiene una luna. La NASA construirá un proyectil  (llamado DART) que va a impactar en la luna del asteroide Didymos y la ESA enviará un satélite (llamado Asteroid Impact Mission -AIM-) que investigará Didymos antes, durante y después del impacto de DART. EFEfuturo
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