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Biomimética: aprender de la naturaleza para salvar el planeta

El planeta Tierra peligra y la biomimética podría ser la solución para un futuro diferente, según ha dicho a Efe el presidente del Biomimetics Sciences Institute (BSI), Pere Monràs, que defiende que “en la naturaleza están todas las respuestas que necesitamos para avanzar”.

Bosque de pinsapo en Grazalema. Fotos: Raúl Sánchez-Salguero

La biomimética es una disciplina científica que surgió en EEUU en los años 60 pero a España ha llegado hace relativamente poco tiempo, y consiste en la incorporación de innovaciones tecnológicas inspiradas en la observación de la naturaleza.

El BSI, que tiene su sede en Barcelona, se creó el pasado mes de enero y pretende ser un HUB de asesoramiento y aprendizaje que “conecte entidades del mundo de la biomimética”, según Monràs, que es oncólogo de profesión.
“La biomimética es una necesidad porque no podemos despreciar el hecho de que los humanos solo llevamos 2,5 millones de años en el planeta, y los actuales sapiens 200.000 años, mientras que la naturaleza existe desde hace 3.800 millones de años, lo que la convierte en el mejor laboratorio del mundo”, ha razonado.

Sin embargo, a pesar de que la biomimética se inspira en lo que lleva haciendo la vida desde hace millones de años, “no nos quedamos sólo con lo que vemos en la naturaleza, sino que buscamos su aplicación y adaptación para un futuro mejor”, ha puntualizado Monràs, que ha sido director general del Hospital Parc Taulí de Sabadell (Barcelona) durante 17 años.

El oncólogo defiende la línea del Informe de la Organización del Consejo Nórdico, que sitúa la biomimética en una posición central en la sostenibilidad “por su visión regenerativa de la economía”.

“La sostenibilidad y la vida están en peligro porque el ser humano es dominante y la dominación siempre termina en maltrato, en este caso, del planeta Tierra”, ha advertido.

Monràs explica que el BSI tiene tres focos principales: en primer lugar, la educación y “trabajar con las bases” y, en esta línea, el BSI ha impulsado proyectos como Bio-Steam, dirigido a estudiantes de secundaria para despertar su interés en observar la naturaleza.

En segundo lugar, Monràs recalca la necesidad de elaborar productos y soluciones “bioinspiradas”, para asegurar que éstas sean lo más “sostenibles” posibles.

Por último, el presidente del BSI recuerda “la importancia de estar en contacto constante con la naturaleza”, ya que las funciones vitales se desarrollan mejor cuando “comemos, dormimos y respiramos” lo más conectados a ella posible.

Una disciplina transversal


La biomimética, a pesar de ser, según Monràs, “una disciplina transversal”, encuentra sus mayores aplicaciones actualmente en el diseño, la arquitectura o la ingeniería, entre otras actividades.

“En Barcelona tenemos uno de los mejores ejemplos de arquitectura biomimética, que es la Sagrada Familia”, pone como ejemplo.

La actividad biomimética en España “se encuentra lejos de los niveles de los principales polos como Estados Unidos o los países nórdicos”, aunque Monràs señala que “hay muchas innovaciones que son biomiméticas pero no son reconocidas como tales.


La Sagrada Familia. EFE/Toni GarrigaLa Sagrada Familia. EFE/Toni Garriga


Por su parte, el director del BSI, Jordi Carrasco, ha señalado que “uno de los problemas que hemos tenido como humanidad ha sido creer que la naturaleza y los humanos van por lados diferentes” y en realidad “estamos todos dentro de un mismo sistema”.

Carrasco detalla que “la biomimética no te dice que puedes trasladar un comportamiento animal a un humano, sino que puede servirte como inspiración para elaborar nuevas soluciones”.

Por ejemplo, “el sistema de comunicación de las hormigas es muy eficiente y especialmente útil cuando hay imprevistos dentro de un hormiguero”, como cuando muere una hormiga, y actualmente “se está estudiando adaptar este sistema para situaciones de pánico en aglomeraciones, como estadios o conciertos”, ha revelado.

También están estudiando cómo aplicar a las decisiones colectivas de la sociedad el sistema de participación que tienen las abejas para decidir cuándo cambian de panal o cómo adaptar a los drones el sistema de comunicación de las abejas cuando hay un incendio.

Igualmente, la observación del mecanismo de supervivencia de un escarabajo, que es capaz de capturar la humedad del ambiente y obtener agua, está sirviendo para crear colectores de agua en países centroamericanos. EFE
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