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Carlos Elías: la importancia de un país se mide por el número de matemáticos por habitante, no por su PIB

EFEFUTURO.- Igual que desde el Renacimiento ha sido importante saber escribir y leer, en el siglo XXI es necesario, además, saber crear algoritmos. “La importancia de un país se mide por el número de matemáticos por habitante, no por su PIB”, defiende el catedrático Carlos Elías, autor de “El selfie de Galileo”.

 

Recurso de archivo. Un niño chino en la pizarra, estudiando matemáticas

Un niño chino en la pizarra, estudiando matemáticas Efe/Michael Reynolds

¿Y si el mundo real fuera una simulación por ordenador hecha por los ingenieros del futuro, que lo han dotado de “las leyes naturales”, es decir, una cuadrícula espacio-temporal que sostiene con algoritmos la realidad virtual que es la vida?

Esa es una de las inquietantes cuestiones que Elías, doctor en Química y en Periodismo, plantea en su libro, uno de cuyos objetivos fundamentales es, precisa a Efe, alertar de la necesidad de “triplicar, al menos” el número de matemáticos que tiene España, muy por debajo de países como China, con el 40 % de estudiantes matriculados en carreras científicas.

“Hay tres formas de ser hegemónico: por la conquista, por los recursos naturales o por la tecnología, y Europa y España, en particular, llevan eso fatal”, advierte.
A su juicio es “indispensable” que los niños, además de consumir tecnología, aprendan a programar desde la Primaria porque, si no, “siempre estarán en manos de otros”.

“En un Estado del siglo XXI no puede haber más abogados que ingenieros informáticos”, sostiene el autor, catedrático de Periodismo de la Universidad Carlos III y especializado en Ciencia, Tecnología y Esfera Pública en la London School of Economics.

La sociedad actual, apunta, es lo que el Massachusetts Institute of Technology (MIT) “planeó, en los años 60, que sería; aquellos informáticos eran filósofos que cambiaron el futuro con algoritmos”.

Elías defiende la necesidad de profundizar en lo que denomina la “ética hacker” nacida en el MIT, porque, dice, es la que persigue una mayor transparencia, acceso gratuito a toda la información y la posibilidad de que “todo el mundo esté conectado, sin jerarquías”.

El autor está persuadido de que esa “ética” “lo ha contaminado todo”, y que cada vez será más fácil que aparezcan nuevos partidos al estilo de Podemos, en tensión entre la “línea Echenique”, físico cuántico “que cree en la transparencia absoluta”, y la de Iglesias, “imbuido de los movimientos revolucionarios del XIX, de la vieja política de tener un líder”.

“Assange -Julian, fundador de Wikileaks- es el nuevo Galileo. Hay muchas similitudes entre ellos. Galileo quiso darle una idea al mundo, que la tierra no era el centro de todo y eso implicó un cambio enorme. El activista, ganador de unas Olimpiadas de la Física y un experto en mecánica cuántica, quiere desvelar lo que los demás quieren secreto”, compara.

Galileo terminó “recluido” en su casa y el australiano en la embajada de Ecuador en Londres: “en un futuro será un héroe pero ahora está pasando un calvario, al igual que el italiano, que fue un rebelde sin causa”.
Su libro, editado por Península, se titula “El selfie de Galileo” porque “selfie -la autofoto digital- es, según la Fundeu, “la palabra de 2014” y porque el padre del método científico es Galileo.

En este viaje por las claves históricas que explican el paradigma de la civilización digital, y que Elías comenzó a pergeñar en su estancia como profesor invitado en la Universidad de Harvard en el curso 2013-2014, apunta datos como que los 5 millones de terabytes que contiene internet pesan 50 gramos, es decir, “lo que un fresón gordo”.

Esa “falta de materia” está cambiándolo todo, porque la industria cultural ha cobrado hasta ahora por ella, pero, se pregunta, “¿qué es un archivo PDF, cómo se gestiona eso en términos monetarios?”.

Es muy posible, dice, que dentro de diez años existan ya los ordenadores cuánticos y eso “cambiará el futuro otra vez” porque se podrán simular grandes realidades con elementos biológicos.

“Habrá dos tipos de humanos: los que sepan crear software y los que no. Y está claro cuál será el que controle al otro”, advierte.EFEfuturo

 
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