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La tumba del mausoleo de Carmona, deteriorada más en el último siglo que en 2.000 años

EFEFUTURO.- Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han advertido del deterioro de la tumba del mausoleo circular de Carmona (Sevilla), “un deterioro mayor en el último siglo que durante los anteriores 2.000 años”.

A la izquierda una vista general de la necrópolis de Carmona, un enterramiento romano que data del siglo I. A la derecha, el interior de la Tumba del Mausoleo Circular de Carmona, donde se ha hecho un primer estudio de los daños que presenta. Autor: Sergio Sánchez-Moral.

Científicos de este museo han llegado a estas conclusiones después de analizar el estado de conservación de la citada tumba, en la que han visto que los efectos producidos por la actividad humana, que incluyen el rallado de las paredes, están acelerando “mucho el deterioro”.

La “Tumba del Mausoleo Circular” forma parte de la necrópolis romana del siglo I en Carmona.

De planta rectangular con bóveda de cañón, es una cámara funeraria excavada en el interior de un edificio circular de sillares cuyas paredes estuvieron enlucidas, ha informado el MNCN en una nota de prensa.

Con 11 nichos repartidos en cerca de seis metros cuadrados, es el único mausoleo de la necrópolis que conserva la cubierta de la cámara y parte de la estructura exterior.
“La exhumación de las tumbas de la Necrópolis de Carmona ha acelerado su deterioro, provocando en un siglo un grado de alteración mayor que el acumulado durante 2.000 años”, ha explicado el investigador del MNCN Sergio Sánchez-Moral.

Según este experto, “la secuencia de intervenciones tras su descubrimiento, que incluyen la modificación del acceso y el interior de la tumba, ha modificado las condiciones ambientales con un fuerte incremento de la humedad, altas tasas de condensación y un marcado sobrecalentamiento en el techo”.

En este estudio, además de destrozos como pintadas y ralladuras provocados por algunos visitantes, se han identificado y localizado colonizaciones microbiológicas, así como la pérdida de material y la desintegración de las paredes excavadas.

Ante esta situación, los expertos han propuesto: mantener la humedad relativa del aire por debajo del 65 %, reducir la oscilación térmica en el interior de las tumbas o reducir la concentración de CO2 hasta valores similares a los atmosféricos.

Asimismo, han alertado que cualquier intervención para la restauración del interior de la tumba debe ir precedida por medidas previas que corrijan el origen del deterioro: “El principal problema de la necrópolis es el exceso de humedad, por lo tanto, lo primero que hay que lograr es disminuir la cantidad de agua que se filtra a las tumbas”.

En este sentido, han propuesto medidas que han estructurado en dos plazos y escalas de trabajo diferentes: medidas locales y a corto plazo para impedir la entrada de agua directa a las tumbas, y medidas a medio y largo plazo para la reestructuración del drenaje a escala del conjunto arqueológico.

Este trabajo se ha publicado en la revista “Science of the Total Environment”. EFEfuturo
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