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¿De qué depende la estructura del cerebro?

EFEFUTURO.- El cerebro humano posee una compleja estructura y organización que viene determinada por la genética y por la influencia de factores ambientales, como el ejercicio físico, la alimentación, la edad o el consumo de drogas. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature constata que existen variaciones comunes en el genoma capaces de modificar el volumen de partes de este importante órgano.

Foto de equipo (izda. a dcha.): Víctor Ortiz, Roberto Roiz-Santiañez, Diana Tordesillas y Benedicto Crespo-Facorro. Imagen facilitada por los investigadores.

Un consorcio internacional de científicos ha identificado cinco nuevas variantes genéticas vinculadas al desarrollo y tamaño de algunas zonas del cerebro relacionadas con la memoria, la conducta humana y las emociones, lo que podría ayudar a entender mejor este órgano y las enfermedades neuropsiquiátricas.

El consorcio, cuyo nombre es Enigma, está formado por investigadores de todo el mundo, entre los que se encuentra un grupo de investigación de la Universidad de Cantabria y del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Cantabria (único grupo español).

Su objetivo, el desarrollo de estudios colaborativos de imagen cerebral y genéticos mediante meta-análisis.

Los resultados de esta investigación están basados en datos de análisis genéticos y de resonancias magnéticas de más 30.000 individuos con distintas enfermedades mentales, entre los que figuran personas también sanas.

En el genoma hay dos tipos de cambios, los raros, que si una persona los tiene va a enfermar sí o sí, y los comunes, presentes también en individuos sanos pero, algunas de ellas, aparecen con mayor frecuencia y se pueden asociar a alteraciones biológicas y a enfermedades.

Foto de equipo (izda. a dcha.): Víctor Ortiz, Roberto Roiz-Santiañez, Diana Tordesillas y Benedicto Crespo-Facorro. Imagen facilitada por los investigadores. 


Así lo ha explicado a Efe el investigador Benedicto Crespo-Facorro, del departamento de Medicina y Psiquiatría de la Universidad de Cantabria, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y firmante de este artículo.

Según este trabajo, existen cinco variantes genéticas comunes que “influyen significativamente” en el volumen de estructuras cerebrales subcorticales, en concreto el putamen y núcleo caudado.

Estas zonas están relacionadas con la memoria, la conducta humana y el circuito de emociones, y si sufren alteraciones pueden provocar en el individuo desorden en el comportamiento o enfermedades mentales, ha detallado Crespo-Facorro, también adscrito al Cibersam (Centro de investigación biomédica en red de salud mental).

“El hecho de tener o no una de estas cinco variantes genéticas va a marcar que la estructura de esas zonas sea mayor o menor”, ha subrayado a Efe Roberto Roiz investigador principal del trabajo en Cantabria.

¿Y qué consecuencias tiene tener un putamen o núcleo caudado de mayor o menor tamaño? Este investigador del Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (Idival) ha señalado a Efe que cuando el volumen de una determinada región cerebral está afectado se asume que su funcionalidad estaría alterada, lo que podría dar pie a padecer a alguna enfermedad neuropsiquiátrica.

Además de hallar estas cinco variantes genéticas, los investigadores también replicaron un descubrimiento anterior de otras tres variantes genéticas asociadas al volumen intracraneal y del hipocampo, región clave para el aprendizaje y la memoria.

Concluyeron que todas muestran un efecto concreto sobre el volumen de las citadas estructuras cerebrales y que están en zonas cercanas a genes que condicionan el desarrollo cerebral durante el embarazo y los primeros meses de vida.

Estas alteraciones encontradas pueden dar lugar a diversas enfermedades neuropsiquiátricas, por lo que su identificación puede ayudar a entender los mecanismos que participan en estas patologías (depresión, trastorno bipolar, de personalidad o esquizofrenia).
Para Crespo-Facorro, este estudio supone un paso fundamental: “No podemos estudiar la enfermedad sin saber lo que es la normalidad”.

En este sentido, ahora se ha puesto encima de la mesa esa normalidad, qué genes marcan el desarrollo del volumen de determinadas zonas cerebrales, ha subrayado este investigador.

A partir de aquí, se podrá estudiar con “más firmeza” las consecuencias de esos cambios genéticos y ahondar, por tanto, en cómo el volumen del hipocampo, putamen o núcleo caudado puede ser clave para desarrollar algunos síntomas neuropsiquiátricos. EFEfuturo
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