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Científicos australianos logran producir leche desnatada con ultrasonidos

EFEFUTURO.- Investigadores de la Universidad Tecnológica Swinburne y el CSIRO, la agencia nacional de investigación de Australia han logrado separar la nata de la leche por primera vez a gran escala utilizando para ello ultrasonidos, una técnica que podría cambiar sustancialmente la producción de leches desnatadas y semidesnatadas y de quesos de distintos tipos.

FOTO: Recipiente empleado en el experimento con dos placas emisorasde ultrasonidos (Transducer), líquido de enfriamiento en los extremos (cooling fluid) y en el centro es donde se vierte la leche. Thomas Leong/Swinburne University of Technology and CSIRO, Australia


El prototipo, que ha contado con financiación de la Fundación Láctea Geoffrey Gardiner, ha demostrado que es posible aplicar a la producción de leche técnicas de separación que hasta ahora sólo se habían empleado a pequeña escala y que así es posible procesar, con múltiples ventajas, unos 30 litros de leche por hora.

Los investigadores presentan esta tecnología en la reunión anual de la Sociedad Acústica Americana, que se celebra estos días en Pittsburgh (EE.UU.). Para conseguir separar sustancias grasas en la leche se emplean habitualmente métodos de separación por centrifugación y gravedad. Sin embargo, “con esta técnica, las ondas constantes de ultrasonidos se emplean específicamente para recoger y agregar los glóbulos de grasa, por ejemplo la nata que se encuentra distribuida en la leche, en grandes masas condensadas que flotan en la superficie. Esta separación ocurriría de forma natural por gravitación, pero con los ultrasonidos se produce a un ritmo 72 veces más rápido”, explica a EFE Futuro el ingeniero de ultrasonidos de la Universidad Tecnológica Swinburne, Thomas Leong.

Proceso controlado

Según Leong, “la gran ventaja que presenta el empleo de ultrasonidos comparado con la centrifugación es la capacidad de elegir el tamaño de los glóbulos a separar y la concentración de grasa de la leche a eliminar mediante variaciones en parámetros  como la duración del sonido, la energía aplicada y la frecuencia. Esto permite a un productor de lácteos controlar la composición de la leche que se usará para consumo directo y también para la producción de queso, cremas o mantequillas. Podemos, por ejemplo, decidir eliminar solamente el 50 por ciento de la materia grasa. Con la centrifugación lo que se hace es extraer toda la grasa que hay en la leche y luego añadirla de nuevo en la concentración necesaria para tener una leche estandarizada”, añade el ingeniero en declaraciones a esta agencia de noticias.

En el prototipo se empleó un vaso rectangular con capacidad para dos litros de leche. En cada extremo se introdujo un plato transductor que produce ondas de ultrasonidos de dos megahercios, pudiendo funcionar sólo uno de ellos y el otro actuar como reflector o emitiendo ultrasonidos de forma simultánea. En apenas 10 o 20 minutos  la leche que contiene glóbulos más grandes de materia grasa (nata) sube a la superficie mientras que la leche desnatada queda al fondo, como cuando mezclamos agua y aceite. Jugando con los parámetros de los ultrasonidos se puede elegir a voluntad la cantidad de nata a eliminar. Y no sólo se trata de la leche, la grasa es importante para el sabor final que tendrán derivados como los quesos, dando lugar incluso a productos más refinados y con sabores más controlados gracias a esta novedosa técnica.

Leong confiesa que se han inspirado en sistemas empleados en la separación de partículas en líquidos en el tratamiento de aguas residuales o en la industria textil desarrolladas por sus colegas de la CSIRO, la agencia nacional de investigación de su país. Y que la tecnología también se había empleado en medicina y biotecnología, pero  nunca se había aplicado a un producto como la leche.

 

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