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Describen nuevas especies de cocodrilo que vivían en Suramérica en el Mioceno

Una investigación llevada a cabo por paleontólogos de la Universidad de Zúrich y del Instituto Catalán de Paleontología (ICP) Miquel Crusafont ha descrito dos nuevas especies de cocodrilos que vivieron en Suramérica en el Mioceno, hace nueve millones de años.

Reconstrucción de diversas especies de cocodrilos del Mioceno. Jorge A. Gonzalez. Imagen cedida por el Instituto Catalán de Paleontología.
La investigación, que publica hoy la revista “Nature Communications“, establece que hace nueve millones de años en América del Sur vivían hasta catorce especies de cocodrilos, siete de las cuales compartían la misma zona geográfica, un fenómeno nunca observado en especies actuales.

El estudio también describe la extinción de todas estas especies hace cinco millones de años, probablemente como consecuencia de cambios en el recorrido del curso del agua durante el levantamiento de los Andes.
Actualmente, las zonas con mayor diversidad de cocodrilos del mundo son el norte de Suramérica y el sureste asiático, donde viven hasta seis especies de aligátor y cuatro especies de cocodrilo verdadero.

A pesar de esta elevada diversidad, sólo dos o tres especies se encuentran habitualmente en una misma área.

Según ha informado hoy el ICP, el estudio describe un panorama completamente distinto hace entre nueve y cinco millones de años, cuando en el delta del Amazonas y del Urumaco había hasta catorce especies de cocodrilo y por lo menos siete de ellas compartían el mismo espacio.

En este estudio, liderado por Marcelo Sánchez y Torsten Scheyer, de la Universidad de Zúrich, y en el que ha participado Massimo Delfino, investigador del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont y de la Universidad de Torino, los paleontólogos también han descrito dos nuevas especies para la ciencia: ‘Globidentosuchus brachyrostris’, un caimán que presentaba unos dientes esféricos y ‘Crocodylus falconensis’, un cocodrilo que podía llegar a los cuatro metros de longitud.

Según ha especificado el Instituto Catalán de Paleontología, aunque habitualmente en lenguaje coloquial se habla de estos animales como “cocodrilos”, en realidad se trata de un grupo formado por varias familias: los crocodílidos (a la que pertenecen los verdaderos cocodrilos), los aligatóridos (que comprende los caimanes y los aligatores) y los gaviálidos (caracterizados por un hocico muy largo y estrecho y que actualmente sólo se encuentran en el sureste asiático).

Los investigadores han constatado la presencia de formas muy diferentes de las mandíbulas de estos animales del Mioceno, lo que se interpreta como especializaciones a una determinada dieta.

“Los gaviales fósiles se alimentaban de peces y ocuparon un nicho ecológico que, al extinguirse, fue ocupado por los delfines”, explican los investigadores.

“Los dientes esféricos de Globidentosuchus brachyrostris se asocian a una alimentación basada en caracoles o cangrejos, mientras que los grandes cocodrilos, que podían llegar a los doce metros de longitud, se alimentaban de tortugas, grandes roedores y otros cocodrilos pequeños”, añaden.
Esta elevada especialización en la alimentación les permitía ocupar las mismas zonas sin competir por los recursos, concluyen los paleontólogos.

Toda esta diversidad de especies de cocodrilos en el Amazonas y en el Urumaco (un río que actualmente no existe y que desembocaba en el Golfo de Venezuela) desapareció hace cinco millones de años con la extinción de todas las especies de cocodrilos de la zona.

La elevación de los Andes modificó el curso de los ríos, de modo que el Amazonas dejó de desembocar en el Caribe para hacerlo más al sur, en las aguas más frías del Atlántico.

Pese a que la destrucción del hábitat supuso la extinción de los cocodrilos, también permitió la emergencia de la biodiversidad actual de las zonas del Orinoco y el Amazonas, según el estudio. EFEfuturo

 
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