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Con un poco de lógica se vive mejor

Evite ir con alguien de mayor atractivo físico si quiere buscar pareja, decline una invitación a una copa, eluda aferrarse a las cosas, rehuya las subastas y desconfíe de los pronósticos. Son algunos de los consejos de “El arte de pensar”, un libro escrito por el empresario de éxito suizo Rolf Dobelli en el que desgrana “52 errores de lógica que es mejor dejar que cometan otros”.

“Pensar con claridad es costoso”, afirma Rolf Dobelli, pues requiere mucha reflexión, independencia y gasto de energía. Por eso este escritor y empresario de éxito suizo (Lucerna, 1966) empezó una noche de otoño de 2004 a recopilar errores de lógica sistemáticos con el objetivo de dotarse de una especie de hoja de ruta personal para evitar perder por imprudencia el patrimonio que había acumulado a lo largo de su actividad profesional.


Pero lo que empezó siendo una lista de uso privado pasó a ser una columna semanal entre septiembre de 2010 y agosto de 2011 en los diarios Frankfurter Allgemeinen Zeitung y Sonntags Zeitung, objeto de presentaciones y conferencias, y finalmente el libro “El arte de pensar. 52 errores de lógica que es mejor que cometan otros” (Ediciones B).

Una de las principales recomendaciones que hace Dobelli a sus lectores es que se despidan del “riesgo cero”: “Aprenda -dice- a vivir con que no hay nada seguro; ni sus ahorros, ni su salud, ni su matrimonio, ni sus amistades, ni sus enemigos, ni su país. Y consuélese con que haya algo bastante estable: la felicidad propia”.

Las investigaciones han demostrado que ni un premio millonario ni una apoplejia cambian la felicidad a largo plazo, la media suele ser tres meses. La gente feliz sigue feliz pase lo que pase, asegura el cofundador de getAbstract, una empresa especializada en resumir libros de temática económica.

FÍSICAMENTE, EL HOMBRE SIGUE SIENDO CAVERNÍCOLA.

Lo importante es tener claro que el cerebro humano no ha evolucionado al ritmo de los drásticos cambios acaecidos en los últimos diez mil años: surgimiento de la agricultura, la ganadería, las ciudades, el comercio mundial, la industrialización, los mercados financieros y los avances tecnológicos.

Unos cambios radicales que han dado lugar a un mundo que el ser humano ya no entiende, un mundo más sofisticado, complejo e interdependiente, con un enorme bienestar material pero con grandes problemas de civilización y errores de lógica, debido sencillamente a que el cerebro no ha evolucionado a la par.

La biología ha demostrado que físicamente, y eso incluye el cerebro, seguimos siendo cazadores y recolectores, como en la Prehistoria, pero vestidos en vez de con pieles con ropa, ya sea de firmas de lujo o de grandes cadenas, bromea.

Y si la complejidad sigue creciendo, y todo indica que así será, esos errores de lógica serán más frecuentes y graves.

LOS ERRORES SE PUEDEN PRONOSTICAR
Pero lo bueno es que nos equivocamos siempre en una dirección bastante concreta y eso hace que nuestros errores sean, en general, pronosticables.

Cuidado, advierte Dobelli, con el “efecto halo” que rodea a algunas personas y que hace que se nos nuble la vista. Es lo que explica el atontamiento de cuando nos enamoramos o que la gente guapa haga carrera de forma más fácil.

Por eso mismo si quiere buscar pareja no salga acompañado de alguien de mayor atractivo físico. Vaya solo. E incluso mejor: llévese a un par de amigos más feos.

Y en la fiesta, así como en el resto de situaciones de la vida, no se deje invitar a una copa ni a nada, siempre y cuando no este seguro de querer corresponder en un futuro, ya que el ser humano no soporta estar en deuda y ser verá arrastrado por el fenómeno de la reciprocidad, incluso si no le apetece.

Tampoco es buena idea seguir a pies juntillas la opinión dominante simplemente porque sea mayoritaria ni poner en tela de juicio la autoridad. Cuanto más crítico se sea, más libre se será, mantiene Dobelli.

De todas las máximas latinas que han llegado hasta nuestros días posiblemente carpe diem sea una de las de mayor éxito. Es lo que Dobelli llama la “nostalgia de la inmediatez” que nos de nuestro pasado animal, la nostalgia por la compensación inmediata. Por eso, a veces, tomamos decisiones incoherentes en función del horizonte temporal. Para Dobelli disfrutar de cada día como si fuera el último es sencillamente “una idiotez”.

LO SENSATO ES REFLEXIONAR
Tendemos a actuar demasiado rápido con demasiada frecuencia, algo que llevamos en nuestros genes, ya que somos descendientes de aquellos cazadores-recolectores que fueron capaces de escapar antes de los peligros. Pero en el mundo actual lo sensato, lo correcto es ser reflexivo, analizar las situaciones antes de tomar una decisión.

Otro consejo de Dobelli es la necesidad de ser críticos con el bombardeo que sufrimos cada día de pronósticos por parte de expertos de todos los pelajes. Un buen ejemplo para él de su ineficacia es el estrepitoso fracaso de economistas y financieros en prever la actual crisis económica. Hay cosas que son casi imposible de predecir.
La biología ha demostrado que físicamente, y eso incluye el cerebro, seguimos siendo cazadores y recolectores, como en la Prehistoria.

Por eso, aconseja, no crea en la cigüeña o lo que es lo mismo en la supuesta infalibilidad de algunas personas. Damos demasiada importancia a la gente, herencia también de nuestro pasado evolutivo, de cuando ser expulsado del grupo equivalía a la muerte.

No se aferre a las cosas ni crea tampoco en milagros. Lo más sensato confiar en nosotros mismos, leer mucho, pensar y ser capaces de poner en tela de juicio todo, incluidas las creencias.

Ser conscientes de que el riesgo cero no existe, confiar en la intuición para las decisiones triviales y aplicar la lógica, la reflexión, para todo lo demás, recomienda Dobelli.
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