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La influencia del plancton marino en la formación de las nubes

Científicos del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona, que han zarpado desde Cartagena embarcados en el buque Hespérides en su nueva expedición a la Antártida, estudiarán la influencia del plancton marino en la formación de las nubes, “el principal refrigerante del planeta”.

Un miembro de la tripulación se despide de sus familiares antes de la partida del BIO Hespérides desde su base de Cartagena (Murcia) rumbo a la XX Campaña Antártica. EFE/Jose Albaladejo

Según ha explicado a Efe el oceanógrafo del ICM y coordinador del proyecto, Rafael Simó, las nubes tienen un papel fundamental en el enfriamiento del planeta, pero para saber si esa función continuará en el futuro es preciso conocer cómo se forman, una materia sobre la que hay un gran desconocimiento.

Hasta el próximo 12 de febrero, el buque oceanográfico de la Armada será la base de operaciones del equipo del ICM formado por 30 biólogos marinos, físicos y químicos atmosféricos, que trabajarán en en el proyecto, denominado “Pegaso”.
Simó ha señalado que existe un gran desconocimiento sobre la manera en la que la naturaleza influye en las variaciones del clima, lo que dificulta en gran medida poder establecer previsiones, por ejemplo sobre el cambio climático y el calentamiento global.

“Conocemos que el calentamiento global se debe sobre todo a las emisiones de dióxido de carbono (CO2), y los humanos son grandes emisores. Pero hay otros aspectos, los que dependen de la naturaleza, sobre los que hay gran incertidumbre”, ha dicho.

Es el caso de las nubes, apenas se tienen detalles sobre su formación, su composición (más allá del vapor de agua), o las características de su espesor.

Un miembro de la tripulación se despide de sus familiares antes de la partida del BIO Hespérides desde su base de Cartagena (Murcia) rumbo a la XX Campaña Antártica. EFE/Jose Albaladejo 


Los científicos saben, por ejemplo, que para que las nubes se formen es necesaria la emisión de partículas, y han estudiado las que emiten los humanos, pero desconocen las que produce la naturaleza, en concreto las que surgen del mar.

Durante este viaje en el Hespérides, los científicos investigarán el plancton (microorganismos que hay en el mar) en un área muy poco influida por la acción del hombre, con una atmósfera muy limpia y una biodiversidad marina muy rica, para tratar de arrojar luz sobre su influencia en la creación de las nubes, ha avanzado Simó.

Esos estudios serán determinantes para elaborar modelos de previsiones sobre cambio climático y el papel que juega en él la naturaleza, ha agregado.

Según ha subrayado, el motivo de estudiar las nubes se debe a que estas son el principal agente que enfrían el planeta, ya que durante el día reflejan las radiaciones solares y protegen de ellas y, durante la noche, mantienen el calor, por lo que el reto de la comunidad científica es averiguar si en un futuro esa función será la predominante, al contrario de lo que ocurre actualmente.

“El científico responsable de las mediciones atmosféricas a bordo del Hespérides, Manuel Dall’Osto, ha explicado que quieren saber “la sinergia que se establece entre la materia de origen biológico y las nubes, qué tipo de plancton favorece más la formación de nubes y en qué regiones del océano esta relación es más importante”.

Para llevar a cabo esta campaña, en la que colaboran universidades y laboratorios de Irlanda, Reino Unido, Italia, Alemania, Argentina, Finlandia y EEUU, emplearán diversos equipos e instrumentales científicos de última generación que por primera vez se han embarcado juntos, para lo cual han tenido que reformar expresamente la proa del Hespérides.

Lo más destacado son espectómetros de masas que permiten conocer la composición química de las nanopartículas atmosféricas en tiempo real, un instrumental que será la primera vez que se use en el océano austral y en la Antártida.

Según Simó, se trata de una investigación “sin precedentes internacionales”, porque mirarán “hacia los seres más pequeños” de la biosfera, que habitan en la superficie de los océanos, “para comprender mejor lo que ocurre en el cielo”.

El grueso de los trabajos se desarrollará en la Antártida del 2 de enero al 12 de febrero, aunque antes también llevarán a cabo mediciones en el Atlántico durante la travesía. EFEfuturo

 
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