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Cuando los caimanes reinaban en el Perú

R. Marina // Madrid.- Hace 13 millones de años, antes de que se formase el rio Amazonas, el norte de Perú era un paraíso para los cocodrilos. La abundancia de caracoles y almejas propició la coexistencia de hasta siete especies en un espacio muy reducido –un hito en la historia de la Tierra-, algunas de ellas verdaderamente curiosas en su morfología y comportamiento.

© Aldo Benites-Palomino

© Aldo Benites-Palomino

Tenían moluscos en abundancia en un ambiente acuático enorme conformado por lagos, pantanos y humedales. Hasta siete especies de cocodrilos diferentes convivían en la misma zona de Pebas, en Perú, hace 13 millones de años, en el periodo Miocénico, antes de que se formase el río Amazonas, se levantaran los Andes y desapareciera este paraíso biológico para los caimanes. Nunca en la historia de la Tierra ha habido tantos cocodrilos diferentes en un mismo espacio. Hoy mismo en el actual Amazonas habitan seis especies y sólo tres que podamos encontrar en la misma zona y sin contacto estrecho entre ellos. Encontrar fósiles en esa área es difícil, ya que ahora es selva tropical donde las rocas que contengan fósiles son muy limitadas. Pero a veces a los científicos les toca la lotería y es lo que ha ocurrido al equipo liderado por John Flynn, conservador de fósiles en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva Yourk (EE.UU.), tras el hallazgo de un gran humedal, una ventana a un tiempo pasado con sorprendentes hallazgos, como una especie nueva y curiosa de cocodrilo.

Según explican a EFE Futuro los autores de la investigación, cuyos detalles se publican en el último número de la revista Proceedings of the Royal Society B,  “la especie más impresionante que hemos descubierto es la más pequeña y de morro extraordinariamente corto, el Gnatusuchus pebasensis. Su cráneo, mandíbulas y dientes estaban diseñados para hocicar y sacar tierra de los depósitos de barro pobres en oxígeno que había en estos pantanos y alimentarse de moluscos de concha como caracoles y almejas. Todo esto ocurrió tres millones de años antes de que se formase el río Amazonas. Esta anatomía tan especializada para un estilo de vida concreto no se había observado antes en ningún otro cocodrilo”, asegura Flynn.

Dentadura

Rodolfo Salas-Gismondi, director del departamento de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural de Perú en Lima ofrece más detalles de la nueva especie. “Su robusta mandíbula era ancha, corta y plana, como una pala. En la parte anterior tenía algunos dientes romos con los extremos desgastados por el uso. En la parte posterior poseía cuatro dientes redondos, a manera de molares. Además poseía varias otras modificaciones anatómicas para  contrarrestar la dislocación de las mandíbulas”, describe.

El Gnatusuchus y las otras especies encontradas vivieron este período de esplendor donde la abundancia de comida permitía que tantos cocodrilos convivieran sin problemas. ”Este ecosistema proporcionaba un mayor número de ambientes acuáticos y recursos de los que existen hoy en día en la Amazonia moderna o cualquier otro lugar del mundo para ser explotados por los cocodrilos. ¡Siete especies de cocodrilos han sido recolectadas en sólo 200 m2! Tal diversidad nunca antes había sido registrada en ningún lugar del mundo, actual o fósil”, añade en declaraciones a esta agencia de noticias Julia V. Tejada-Lara, investigadora del Departamento de Biología de la Universidad de Florida (EE.UU.) y del Museo de Historia Natural de Perú.

Además de cocodrilos “chatos” como el Gnatusuchus, el equipo ha encontrado el primer fósil representativo del Paleosuchus, de frontal más estilizado y afilado de cara a poder atrapar peces y otros vertebrados acuáticos.

“Este ecosistema que dominó los trópicos del Nuevo Mundo era riquísimo en todo tipo de especies acuáticas. Con el tiempo, los cocodrilos evolucionaron dando lugar a un deslumbrante abanico de morfologías craneales, tamaños, formas de alimentarse, etc. De alimentarse de almejas y caracoles algunos pasaron a comer peces, mamíferos, aves o reptiles más grandes permitió a esas siete especies convivir sin problema codo con codo”, asegura Flynn.

La extinción

¿Por qué desapareció este vergel para caimanes? ¿Podría ocurrir algo similar con los actuales cocodrilos del Amazonas? Salas-Gismondi explica que “la extinción de los caimanes durófagos del sistema proto-Amazónico se debió a la desaparición de los ambientes pantanosos abundantes en moluscos del Sistema Pebas. Estos eran animales muy especializados que  no pudieron adaptarse a los cambios ambientales producidos como  consecuencia del crecimiento de los Andes. Los lagos y pantanos fueron reemplazados por ambientes fluviales propios del sistema Amazónico moderno. Al parecer esta nueva condición favoreció la supervivencia de  caimanes de hocicos más largos y con dietas más generalistas, como es el caso de los caimanes modernos”

 

“Hoy en día, los ambientes amazónicos donde viven cocodrilos y otras especies también están desapareciendo pero a una tasa más rápida y esta vez a causa de los humanos. En ese sentido, sí, las especies amazónicas, cocodrilos incluidos, podrían extinguirse si los pocos ambientes naturales donde viven siguen siendo reducidos por la tala y minería ilegales”, añade Tejada-Lara.

Fotografía: © Aldo Benites-Palomino

 
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