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Los aviones de combate del futuro

EFEFUTURO.- Los aviones de combate del futuro, como el cazabombardero de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos F-22A Raptor, considerado el avión de combate más sofisticado del mundo, luchan contra las fuerzas terrestres del Estado Islámico en Siria, tras nueve años de servicio.

Foto del 25 de julio 2014 del F-22 "Raptor" reabastecido por un KC-135 'Stratotanker' en el espacio aéreo al oeste de la Islas de Hawai, EE.UU.. EPA / BRUCE OMORI

Una de las claves de los aviones de combate del futuro es pasar lo más inadvertidos posible ante los radares enemigos. Esa es una de las cualidades fundamentales del cazabombardero norteamericano F-22A Raptor,  el caza más rápido del mundo dotado de la tecnología denominada “furtiva”. Con las alas del tipo trapezoidal, inclinadas, de manera que pueden reflejar las ondas del radar enemigo.

También es capaz de ocultar sus emisiones infrarrojas a los misiles enemigos y el armamento va oculto en una bodega para evitar dejar una “firma radar”, que solo se abre cuando se va a producir el lanzamiento de bombas o misiles.

El caza más rápido del mundo


Estos aviones de combate del futuro, de quinta generación, han sido creados por Lockheed Martin Aeronautics y Boeing, tienen también un despegue semivertical y unas capacidades de propulsión vertical y horizontal y hacia atrás, entre otras características.

 

aviones de combate del futuro
Foto del 25 de julio 2014 del F-22 “Raptor” reabastecido por un KC-135 ‘Stratotanker’ en el espacio aéreo al oeste de la Islas de Hawai, EE.UU. EPA / BRUCE OMORI

 
El Raptor completó con éxito su evaluación operativa y prueba inicial en 2004, y el programa recibió la aprobación para la producción. En diciembre de 2005, los aviones operativos fueron designados F-22As, según el Museo Nacional de la Fuerza Aérea Estadounidense.

Según la propia Lockheed Martin, el F-22 es el único avión de combate capaz de llevar a cabo de forma simultánea misiones de combate aire-aire y aire-tierra con casi total impunidad, es decir sin recibir castigo por parte de sus enemigos.

 Los expertos indican que otra de las cualidades que hacen de este avión el caza más avanzado del mundo, es su radar, denominado Northrop Grumman AN/APG-77, que tiene un alcance estimado de 200-240 kilómetros y que dice que puede ampliarse, en función de determinados modos de combate, hasta los 400 kilómetros y que está compuesto de una tecnología que permite un rastreo completo en menos de un segundo.

Según fuentes militares el F-22A se creó para un posible enfrentamiento a cazas rusos que tuvieran capacidades similares, pero es de forma teórica, porque la Fuerza Aérea de ese país europeo solo trabaja, de momento, con aviones de cuarta generación, como son los Sujói SU-33 Flanker D , los MIG-29 Fulcrum, los MIG-31 Foxhound, o los Sujói SU-27 Flanker B.

ESTRENO DE LOS AVIONES DE COMBATE DEL FUTURO


El f-22A Raptor es monoplaza, bimotor y que lleva unas toberas orientables que le permiten una gran posibilidad de maniobrar. Los dos motores de la firma Pratt&Whitney, según datos oficiales de la propia USAF (Fuerza Aérea de los Estados Unidos), le proporcionan una velocidad dos veces superior a la del sonido, 2.450 kilómetros por hora, y un alcance máximo de 2.960 kilómetros, cuando va equipado con dos tanques externos de combustible.

aviones de combate del futuro
Foto del 25 de julio 2014 del F-22 “Raptor” en el espacio aéreo al oeste de la Islas de Hawai, EE.UU. EPA / BRUCE OMORI

En el aspecto armamentístico el caza lleva incorporado un cañon rotatorio M-61A2 Vulcan, de 20 milímetros, y puede llevar consigo, para el enfrentamiento aire-aire, dos misiles de guía infrarroja AIM-9M/X Sidewinder y seis guiados por radar.

Para el combate aire-tierra el avión dispone de dos misiles AMRRAM y dos Sidewinder, así como dos bombas inteligentes GBU-32 JDAM, que tienen 450 kilos de peso, o bien ocho proyectiles GBU-39, de 110 kilos.
Una de las curiosidades de este avión de combate tan sofisticado es que prácticamente no tiene enemigos con los que enfrentarse. Estados Unidos ha tenido en estos últimos 9 años, los que lleva de operatividad este aparato, un enemigo en las fuerzas yihadistas, fundamentalmente en Afganistán, pero no disponen apenas de aviación en sus fuezas, por lo que su misión no es muy clara.

Los responsables de la USAF, en principio, no quisieron encomendar misiones de ataque aire tierra a este aparato, que desde 2005 se encargó de vigilar las zonas más alejadas del país, como las islas Hawai y Alaska, o realizar despliegues tácticos a puntos de tensión como la zona de Corea. Pero desde el pasado mes de septiembre los planes de Estados Unidos han cambiado con respecto a este aparato que ya participa en misiones contra el Estado Islámico (EI), fundamentalmente en Siria.

Cerrada su producción desde 2009 por su elevado coste, lo que en principio iba a ser un total de 750 unidades, quedó reducido a 187 por orden precisa del Presidente estadounidense Barak Obama. El coste real de cada aparato era de unos 150 millones de dólares, aunque si se unen los gastos de la inversión total del programa, venía a significar que cada Raptor le costaba al contribuyente americano 356 millones de dólares.

SE NIEGAN A EXPORTARLO


Otro aspecto que ha sido aireado por los medios de comunicación locales, con respecto al F-22 han sido sus accidentes que, en algún caso, llegaron a inmovilizar completamente la flota de Raptors hasta un profundo estudio técnico.

El primero en sufrir uno de los accidentes fue el segundo prototipo, denominado entonces YF-22, que se estrelló en la base aérea de Edwards (California), aunque el piloto resultó ileso, al que siguieron al menos otros cinco percances que provocaron la muerte de dos pilotos.

El caza tiene una envergadura de 13,56 metros, con 18,80 metros de longitud, una altura de 5,09 metros y un peso sin carga de 19,7 toneladas y los expertos militares consideran al Raptor como uno de los aviones de combate del futuro por sus excepcionales capacidades tecnológicas y sobre todo por su especial cualidad de ser prácticamente inmune a los radares, lo que ha provocado que el Gobierno estadounidense se haya negado tajantemente a exportarlo, ni tan siquiera a sus mayores aliados, como Gran Bretaña o Israel.

De hecho, los clientes actuales que compran los aviones de combate del futuro a los Estados Unidos están adquiriendo los cazas F-15, F-18 y F-16, o el más moderno F-35, precisamente un modelo que incorpora algunos elementos que tiene el F-22, pero con un coste inferior y que se diseñó en las fabricas para poder exportarlo.

Las cualidades de este caza son interesantes, al decir de los especialistas, porque es más flexible que el F-22, pero en el aspecto negativo no puede volar de manera tan rápida, ni consigue el mismo nivel de altitud y, por supuesto, no lleva incorporada al completo la tecnología furtiva de la joya de la USAF, que ahora tiene que demostrar su potencial en combate aire-tierra. EFEfuturo

 
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