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El CMRB, sin Izpisúa, abre una nueva fase con voluntad de seguir en “primera”

Juan Carlos Izpisúa ha dimitido como director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), una marcha que, aunque tachada por algunos de mala noticia para la ciencia española, no supondrá un obstáculo para que este centro “siga siendo referente mundial”, según el propio organismo.

El investigador Juan Carlos Izpisúa. Foto de archivo. EFE/MORELL

El patronato del CMRB ha valorado la labor de Izpisúa, uno de los científicos españoles de mayor prestigio internacional, y ha manifestado de manera unánime la voluntad de que el centro siga siendo, en esta nueva etapa, un referente internacional en medicina regenerativa que promueve su aplicación en beneficio del enfermo.
No obstante, ha expresado la necesidad “inexcusable” de cambiar aspectos relevantes de la gestión y organización de este organismo.

Izpisúa, nacido en Hellín (Albacete) en 1960, presentó su dimisión el pasado lunes, en la última reunión del patronato del CMRB, ante la falta de apoyos financieros y políticos de la Generalitat y el Gobierno central, según adelantó El País.

El Ministerio de Economía y Competitividad ha negado que esta dimisión, “a petición propia”, se pueda atribuir a problemas de financiación y ha recalcado que en 2013 tanto la Generalitat de Catalunya como el Instituto de Salud Carlos III (en Madrid) “aportaron 1,7 millones de euros cada uno al CMRB”.

El investigador será sustituido por Ángel Raya, un nombramiento con el que la Secretaría de Estado de I+D+i pretende conseguir “un nuevo modelo de centro, con financiación más competitiva y un enfoque más trasnacional”.

Por su parte, la Generalitat se ha comprometido a fortalecer el CMRB y ha especificado que el relevo de Izpisúa no ha sido una dimisión ni un cese, sino “un acuerdo vinculado a la necesidad de abrir una nueva etapa“.

Así lo ha indicado el director general de Planificación e Investigación de la Generalitat, Carles Constante, representante de la Generalitat en el patronato del CMRB.
“En un decenio cambian muchas cosas en la investigación, si el CMRB era entonces un centro pionero y único, ahora tenemos varios centros en primera línea”, ha apuntado.

El director general ha reconocido que le trasladaron a Izpisúa la necesidad de llevar las investigaciones “al manejo clínico”, de constituir equipos de investigación y de incrementar la relación entre los clínicos y los científicos.

“No ha habido falta de apoyo político ni falta de apoyos financieros”, ha señalado Constante, que ha admitido que Izpisúa gestionaba el CMRB con “una impronta personal” -de hecho, figura como investigador principal en 18 de los 21 proyectos- y que se le indicó que debía “diversificar los proyectos e incorporar el máximo de conocimiento”.

Respecto a los programas a su nombre, Constante ha afirmado que será el centro financiador “el que tendrá la última palabra y se tendrá que ver caso por caso” si se quedan en Barcelona o se los lleva Izpisúa.

Sobre este asunto ha hablado el director del Institut de Recerca Biomédica (IRB) de Barcelona, Joan Guinovart, quien además ha quitado dramatismo a un relevo que ve “normal”.
Para Guinovart, “no es normal” que un director capitalice con su nombre todos los proyectos de investigación, como hacía Izpisúa.

“Yo mismo, como director del IRB sólo tengo tres de los más de cien proyectos que están repartidos homogéneamente entre los investigadores que trabajan aquí”, ha señalado Guinovart.

Según ha opinado, “lo importante no es que Izpisúa se vaya, lo importante es que los centros de investigación de Cataluña mantengan la política de ser punteros y que el CMRB no desaparezca y siga en la liga de campeones”.

Incompatibilidades en el cargo


Fuentes cercanas al patronato han señalado a Efe que Izpisúa estaba en situación de incompatibilidad, ya que “el contrato con el CNRB exige exclusividad en España” y, sin embargo, mantuvo durante estos 9 años su empleo en el Salk Institute de California.

Estas mismas fuentes han apuntado que parece ser que “ha habido problemas, que se están estudiando, con la propiedad intelectual industrial de algunas patentes del CNRB”, que “se relacionan más con el Salk Institute”.

Su marcha es “una mala noticia”, según la Marca España, y un mensaje “funesto para la marca Cataluña y la de Barcelona”, según Jordi Surrallés, profesor de la Autónoma de Barcelona que comparte un proyecto con Izpisúa.

“Es una más de la larga lista de batacazos que estamos recibiendo todos los que hacemos investigación y aumenta la desmoralización de la I+D española”, según Surrallés.

UPyD ha criticado que al Gobierno “le importe un pito” que los investigadores abandonen España. EFEfuturo
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