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El cometa ISON sufre un estallido de actividad, observable ya a simple vista

El cometa ISON, descubierto en septiembre de 2012 por astrónomos rusos, ha sufrido un estallido de actividad que ha aumentado considerablemente tanto su producción de gases como su brillo, hasta el punto de hacerlo observable a simple vista.

Cometa ISON. Fernando Moreno (IAA-CSIC)

Así lo ha señalado en una nota de prensa el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), que participa en diversas campañas de observación diseñadas para estudiar el cometa antes y después de su paso por el perihelio, el momento de su máximo acercamiento al Sol, y para analizar sus características y actividades con detalle.

Los cometas, pequeños cuerpos sólidos helados, sufren modificaciones dramáticas según se aproximan al Sol y aumenta la temperatura: los hielos se calientan, evaporan (subliman) y arrastran consigo los granos de polvo, que al quedar libres reflejan la luz solar y dan lugar, entre otros, a las colas.

Sin embargo, también pueden producirse episodios más violentos de actividad, en los que el brillo del cometa se intensifica súbitamente, como acaba de ocurrir en ISON.

Pablo Santos Sanz, investigador del IAA que participa en una de estas campañas de observación desde el radiotelescopio IRAM de 30 metros, ha informado de un aumento de unas quince veces en la sublimación de ácido cianhídrico (HCN) en apenas 48 horas.

Diversas fuentes, según el IAA, apuntan también a un aumento de la sublimación de agua, lo que hace, todo, que el cometa sea ya prácticamente visible a simple vista sin instrumentos ópticos (en un cielo con condiciones de visibilidad óptimas).
C/2012 S1 (ISON) fue descubierto el 21 de septiembre de 2012 por astrónomos rusos, empleando un telescopio de la Red Internacional Científica Óptica cuyo acrónimo en inglés dio nombre al cometa.

ISON muestra peculiaridades que lo convierten en un “interesante ejemplar”: según las estimaciones de su órbita, se trata de un cometa que procede de la nube de Oort, una burbuja que rodea todo el Sistema Solar y que, se cree, está formada por los restos de la nebulosa que dio lugar al Sol y los planetas hace 4.600 millones de años.
Presenta además otro interesante aliciente: prácticamente rozará el Sol el próximo 28 de noviembre.

Durante su perihelio, el cometa se hallará a solo 2,7 radios solares (1,8 millones de kilómetros) del Sol y alcanzará temperaturas de unos 5.000 grados.

Esto, según el IAA, presenta “excitantes posibilidades”: puede que ISON sufra, debido al calor, un intenso período de actividad derivado no solo de la sublimación del hielo sino también de los silicatos o incluso metales, lo que liberaría gran cantidad de polvo y aumentaría considerablemente el brillo.

Pero también puede ocurrir que, debido a las fuerzas de marea o el calor producido por el Sol, el núcleo de ISON termine fragmentándose o vaporizándose, como ha ocurrido con más de 2.000 cometas incluidos en la categoría de “sungrazer comets” (cometas que rozan el Sol). EFEfuturo
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