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El CSIC crea memorias magnéticas que no se borran

Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (Icmab-CSIC), en colaboración con laboratorios de EEUU y de la República Checa, han conseguido crear por primera vez memorias magnéticas que no se borran cuando les acercan un imán o son sometidas a campos magnéticos externos.

 

Imagen cedida por el CSIC

La investigación, que publica la revista científica “Nature Materials”, abre nuevas perspectivas en el diseño de memorias magnéticas más robustas y seguras, según ha informado hoy el Icmab.
Actualmente, la información en la mayoría de ordenadores, cámaras fotográficas, tarjetas de crédito o tarjetas de transporte, entre otros, se guarda en forma de “ceros” y “unos” definidos por la orientación del momento magnético (una pequeñísima brújula) característica de los materiales ferromagnéticos que forman la memoria.

Esta composición hace que si se acerca la tarjeta de memoria a un imán o a un campo magnético externo, éste reorienta el momento magnético de los elementos de memoria y se pierde la información almacenada.

Por eso, los investigadores del Icmab estudiaban el uso de otro tipo de materiales magnéticos, denominados antiferromagnéticos, para almacenar información.

Los materiales antiferromagnéticos están constituidos por muchas pequeñas “brújulas” (momentos magnéticos) que apuntan alternativamente en direcciones opuestas, y que no pueden ser perturbadas por imanes convencionales.

Los científicos han demostrado que “estos materiales son insensibles a campos magnéticos externos y podrían constituir memorias muy robustas”, según el Icmab, que además ha confirmado que por la misma razón que no se pueden modificar fácilmente con campos magnéticos, tampoco se puede escribir información en ellos.

Según los investigadores, el descubrimiento consiste en usar unos materiales que, con un ligero cambio de temperatura fácilmente alcanzable y controlable, pasan de ser antiferromagnéticos a ferromagnéticos.

La información se escribe en la fase ferromagnética, seleccionando una dirección de la magnetización mediante la aplicación de un campo magnético.

Después, los materiales se enfrían y pasan a la fase antiferromagnéticos, en la que la orientación de los momentos magnéticos y, con ellos, la información queda fijada. EFEfuturo
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