Inicio / Ciencia / El futuro de la medicina regenerativa

El futuro de la medicina regenerativa

La medicina regenerativa, que arranca con los primeros trasplantes de órganos a mediados del siglo XX, continúa, sesenta años después, marcada por la misma limitación: una escasez de órganos compatibles con el paciente que obliga a la ciencia a seguir investigando y a proponer terapias alternativas.

Una investigadora trabaja en el laboratorio

Solo se conoce una variante en el ADN claramente vinculada al rendimiento, en concreto en las pruebas de velocidad y explosividad. EFE/Angelika Warmuth

Los últimos hallazgos científicos permiten ser optimistas sobre el futuro pero “de lo que no cabe duda es de que nos esperan grandes avances en el campo de la biomedicina” y de que, “sin duda, el siglo XXI será el de la revolución biomédica”, asegura el director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB) y profesor en el Salk Institute, Juan Carlos Izpisúa.

Pero ¿qué es la medicina regenerativa?, ¿qué estudia? y sobre todo ¿para qué sirve?

Esta disciplina trata de reemplazar funciones biólogicas dañadas en el organismo de dos formas: a través de la Terapia Génica, es decir, usando genes de forma terapéutica, y a través de la Terapia Celular, explica a Efe el doctor Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

La terapia celular consiste en sustituir las células dañadas o perdidas por otras provenientes de un donante u obtenidas en el laboratorio a partir de células madre.

De esta manera se logran reparar los daños producidos en los tejidos como consecuencia de enfermedades o traumatismos.

La terapia celular más habitual es la que utiliza células madre hematopoyéticas (las que se alojan en la médula ósea y originan todos los tipos celulares de la sangre), y que comenzó en 1956 con el primer trasplante de médula ósea.

Sin embargo, los investigadores observaron que el uso de las células madre causaba problemas similares a los de los trasplantes habituales: obligaba a administrar inmunodepresores en algunos casos y a que hubiera cierta compatibilidad entre donante y receptor.

Investigaciones posteriores derivaron hasta la reprogramación de células y la fabricación de las células madre pluripotentes inducidas (iPS), unas células que además de no proceder de embriones humanos (lo que evita problemas éticos), se pueden obtener a través de las células del propio paciente, eliminando así el riesgo de rechazo.

Además, la creación de células iPS ha dado lugar a la otra gran disciplina de la medicina regenerativa: la bioingeniería que trata de cultivar órganos bioartificiales en laboratorios para sustituir a los dañados.

Hasta el momento, todos estos avances de la investigación médica han permitido a los científicos desarrollar unas yemas de hígado funcional para seres humanos, pequeños cerebros humanos y microrriñones.

Estas yemas de hígado, fabricado por científicos japoneses de la Universidad de Yokohama, se desarrolló a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPS) y fue trasplantado a un ratón.

Aún debe probarse clínicamente en humanos, para lo que habrá que esperar al menos siete años, pero ya es una demostración del enorme potencial terapéutico de estos trasplantes y una gran esperanza para todos los pacientes que esperan una donación de órganos.

También a partir de células iPS, un equipo de científicos europeos logró este verano desarrollar pequeños cerebros humanos tridimensionales de cuatro milímetros de diámetro, que servirán para avanzar en el estudio de las enfermedades neurológicas.

Y hace pocos días, investigadores del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), del Salk Institute de California y del Hospital Clínic de Barcelona, lograron crear, por primera vez, minirriñones humanos a partir de células madre.
“La obtención de estos primordios celulares genera esperanzas para pensar que un día podamos usar nuestras propias células para regenerar nuestros órganos enfermos, solucionando, con ello, la escasez de órganos con trasplantes”, destaca Izpisúa.

Hasta entonces, y como en el caso de los cerebros, este avance facilitará el estudio de las enfermedades renales y permitirá descubrir nuevos fármacos y terapias basadas en el uso de células madre.
(Sin votaciones)
Cargando…