Inicio / Ciencia / Un paso más para conocer el entorno de la cueva de Altamira

Un paso más para conocer el entorno de la cueva de Altamira

Uno de los últimos trabajos coordinados por el fallecido director del Museo Altamira, José Antonio Lasheras, ha ayudado a conocer mejor cómo era la vida en el entorno de la cueva, a través de datos obtenidos en yacimientos cercanos a la cavidad, que no puede excavarse por motivos de conservación.

GRAF5002. SANTILLANA DEL MAR (CANTABRIA), 24/05/2018.- La directora del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, Pilar Fatás, durante la presentación de los resultados del proyecto de investigación "Los tiempos de Altamira", que fue dirigido por José Antonio Lasheras, hoy en la localidad cántabra de Santillana del Mar. EFE/Pedro Puente Hoyos

Pilar Fatás presenta los resultados el proyecto. Crédito: EFE/Pedro Puente Hoyos

El estudio, bajo el título “Los tiempos de Altamira, que ha sido presentado en su versión monográfica, arrancó en 2003 con el objetivo de poner en contexto la cueva en su entorno y desvelar los datos paleoclimáticos y paleoeconómicos.


Por eso, se eligieron tres yacimientos próximos, del municipio de Alfoz de Lloredo, como son las cuevas de Cualventi, Linar y Las Aguas, que en principio compartían con Altamira ocupaciones de los periodos Solutrense y Magdaleniense, arte rupestre y condiciones similares.


Sus resultados los ha presentado esta tarde la directora del Museo Altamira, Pilar Fatas; en compañía del resto de coordinadores del proyecto: Carmen de las Heras, Ramón Montes, Pedro Rasines, Emilio Muñoz, Pedro García-Díez, Pedro Castaños y Andoni Tarriño.



Pintura rupestre, sílex y figuras


GRAF5002. SANTILLANA DEL MAR (CANTABRIA), 24/05/2018.- La directora del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, Pilar Fatás, durante la presentación de los resultados del proyecto de investigación "Los tiempos de Altamira", que fue dirigido por José Antonio Lasheras, hoy en la localidad cántabra de Santillana del Mar. EFE/Pedro Puente Hoyos

Pilar Fatás presenta los resultados el proyecto. Crédito: EFE/Pedro Puente Hoyos




Todos ellos han detallado las conclusiones principales de sus apartados, que van desde las pinturas rupestres, pasando por los sílex y las figuras, hasta la cronología y la datación utilizada en el proceso.


En este sentido, el estudio indica que ha sido imposible localizar en estos tres yacimientos ocupaciones correspondientes al Solutrense, un periodo que se enmarca en el Paleolítico y que en Altamira adquiere “una gran potencia” estratigráfica.


El estudio de las tres cuevas ha permitido sacar conclusiones extrapolables a Altamira, como que la temperatura era fría o fresca, pero que sobre todo predominaba la humedad.


Según se desvela en el trabajo, la lluvia y los aportes de los deshielos describían el paisaje, lo que también se sustenta gracias al descubrimiento de los huesos de pequeños mamíferos y el estudio de la “microfauna”.



Un paisaje abierto


De esta forma, se conoce que el paisaje que rodeaba a la cueva de Altamira era abierto y estaba rodeado de hierba y arbustos, como brezos o madroños, matorrales con moras u otras plantas comestibles como la frambuesa.


Sin embargo, las zonas de arbolado eran minoritarias y se encontraban principalmente en las zonas abrigadas en pequeños valles o depresiones en donde se conservaría una vegetación similar a la autóctona de Cantabria en la actualidad.


En cuanto a la alimentación de sus habitantes, cazaban ciervos en su gran mayoría (95 por ciento), aunque también consumían pescado, marisco y vegetales.




También se ha podido saber que los yacimientos paleolíticos se encuentran inscritos en un territorio, por el que sus habitantes se desplazaban de forma estacional.



En este sentido, y gracias a los sílex recuperados, se sabe que los de mayor calidad se encontraban en espacios lejanos, como la Sierra de Urbasa, el litoral vasco o las llanuras de las Landas, por lo que es posible que siguieran un sistema para conseguir materiales, en algunos casos a más de 700 kilómetros de distancia.



Posible comunicación entre los habitantes de la zona



Panorámica del techo de polícromos de la cueva de Altamira. Imagen de P. Saura/Museo de Altamira facilitada por la UC.




Gracias a los hallazgos en el apartado del arte mueble, de los objetos y de los temas abordados, los investigadores creen que los habitantes de los yacimientos cantábricos y pirenaicos se comunicaban entre ellos.


Por ello, objetos con decoraciones muy similares, como los rodetes paleolíticos, hacen pensar que aquellas personas se desplazaban a larga distancia, ya que se han documentado ejemplares similares en zonas del sur de Francia.


Por su parte, el arte rupestre de estos yacimientos responde a las características comunes del Cantábrico, tanto en su temática como en sus técnicas artísticas.


Algunas de las figuras encontradas, sobre todo una forma especial de representar las ciervas con la técnica de un grabado muy estriado, supone uno de los puntos de contacto del yacimiento de Las Aguas con uno de los periodos artísticos de la cueva de Altamira, inmediatamente anterior a la fase de realización de los polícromos. EFEfuturo

(Sin votaciones)
Cargando…