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España tendrá que “importar” ingenieros en 10 años por pérdida de vocaciones

El vicerrector de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), José Luis García Grinda, vaticina que España se verá obligada a “importar” ingenieros extranjeros dentro de 10-15 años si no se toman medidas para fomentar las vocaciones, tras caer la demanda de estos estudios un 23,3 % en la última década.

Técnicos e ingenieros de la Agencia Espacial Europea (ESA) supervisan la preparación del despegue de un satélite meteorológico, en la sede de Darmstadt, en Alemania. EFE/Salome Kegler


De ahí que las cuatro universidades politécnicas -Madrid, Cataluña, Valencia y Cartagena- estén iniciando un programa con varias líneas para que los estudiantes de enseñanza Secundaria “pierdan el miedo a la tecnología y a las matemáticas”, explica el vicerrector de Alumnos de la UPM.



El primer gran evento tendrá lugar en Madrid en septiembre, cuando más de 2.000 niños madrileños participarán en “una feria de aprendiz de ingenieros” patrocinada por varias empresas, con talleres que permitirán “quitar las barreras” y entrar de forma lúdica en el mundo de la tecnología, añade García Grinda.

“Es frecuente que empresas de Alemania, Holanda o Noruega vengan a pedir ingenieros españoles, porque muchos países avanzados no forman suficientes, es un problema mundial”, señala.

Avance en tecnologías


Corremos el riesgo de que tampoco seamos capaces de tener en el futuro los arquitectos e ingenieros que necesitemos cuando nuestras empresas hayan avanzado más tecnológicamente. Es una cuestión de Estado y de país”, según Grinda.

También buscan aumentar la presencia de mujeres en estas universidades, que es del 30 % de media, porque aunque en Arquitectura las chicas superan el 60 %, en Informática son solo un 15 %, señala, “así va a ser difícil que más mujeres lleguen a puestos directivos de las empresas”.

Fomentar vocaciones


Para fomentar estas vocaciones, han iniciado, en colaboración con la Real Academia de Ingeniería, un programa con varias líneas que presentaron en mayo pasado en la Politécnica de Valencia y pretenden extender a otras universidades con gran oferta de carreras técnicas, como la de Sevilla.

“Nuestra intención es que el Ministerio de Educación y otros organismos públicos se hagan partícipes. El de Industria y Energía está interesado en ayudarnos”, continúa, pero la respuesta de la Administración hasta ahora es “muy leve“.

En diciembre y abril pasados la UPM se reunió, por sus propios medios, con 100 colegios para presentar la iniciativa, pero hasta ahora no han tenido “ninguna reacción” por parte de la Consejería de Educación madrileña.

La clave es trabajar con niños desde los 10-12 años “en terrenos cercanos y muy concretos”, explicándoles que “detrás del móvil que usan hay alguien que los ha diseñado y que ellos lo pueden hacer”.
Junto con los colegios, hay que “quitar la barrera de las matemáticas, que muchos chavales ven como una asignatura ingrata y no se acercan”.
En la feria del 24 al 27 de septiembre, en el campus de Moncloa, habrá carpas con cuatro áreas: verde (agrícola-forestal), TIC, arquitectura e industriales.

Los niños verán cómo el cerebro envía ondas, cómo fabricar una impresora 3D para hacer mascotas, diseñarán una pista para coches teledirigidos, todo ello con profesores y alumnos voluntarios de la UPM.

“Las universidades tenemos la obligación de poner nuestro granito de arena, extender nuestra inquietud para que, dentro de diez años no nos pase lo que a Holanda”, añade.
En 2013, coincidiendo con la coronación de los nuevos reyes holandeses, este país celebró una “jornada naranja” en la UPM para presentar el “silicon valley” de Eindhoven, tienen “una gran necesidad de ingenieros y eso debería ponernos en alerta”.

Tras señalar que la ciencia es “un campo estratégico de desarrollo de país”, Grinda considera “una rémora futura” recortar en universidad e investigación y pide al Ministerio de Educación que cambie la tasa de reposición de profesores.
“Llevamos tres años sin reponer, un año más dejará muy tocadas las universidades. Tardaremos una década en poder formar a nuevos docentes en campos concretos, un profesor no se forma en un año”, concluye. EFEfuturo
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