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Hallan la clave de la primera distinción celular, lo que podría mejorar las tecnologías de reproducción asistida

Un equipo de científicos ha descubierto la clave de la aparición de los dos primeros tipos de células de los mamíferos, que se establecen antes incluso de que se forme el embrión, un hallazgo que podría mejorar las tecnologías de reproducción asistida.

Los firmantes del CNIC del estudio: Miguel Manzanares, Teresa Rayón, José Luis de la Pompa y Sergio Menchero. Imagen facilitada por el centro.

En concreto, los investigadores han identificado un elemento regulador implicado en la función del gen (Cdx2) que juega un papel más importante en la primera diferenciación celular que experimentan los mamíferos, que da lugar al tipo celular embrionario y extraembrionario.

Los resultados de esta investigación se publican en la revista Developmental Cell y en ella han participado investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), en colaboración con expertos del Hospital Sickkids de Toronto, Sloan-Kettering Institute y la Universidad de Kumamoto.

El blastocisto es una estructura embrionaria presente en las etapas tempranas del desarrollo de mamíferos, antes de la implantación en el útero materno, recuerda el CNIC en una nota de prensa.

Está compuesto por entre 64 y 100 células que rodean una cavidad central y antes de que el embrión alcance este estadio todas las células que lo forman son equivalentes y totipotentes, es decir, son capaces de formar todas las estructuras del embrión.

Sin embargo, con la formación del blastocisto ocurre la primera distinción entre células.

En esta etapa del desarrollo temprano pueden suceder abortos espontáneos, generalmente debidos a que el embrión tiene defectos estructurales que le impiden desarrollarse, según las mismas fuentes.

Como consecuencia de esta primera decisión de linaje que ocurre en el blastocisto, se establecen dos poblaciones de células: las que darán lugar al trofectodermo (origen de la futura placenta) y las que formarán la masa celular interna, origen del resto del embrión y del organismo adulto.
“Esta segregación es clave ya que, por un lado, las células embrionarias pierden su totipotencialidad y, por otro, se genera un tejido, el trofectodermo, que es característico de mamíferos”, señala Miguel Manzanares, principal autor del estudio.

De este tejido se origina el trofoblasto que, tras diferenciarse en varios tipos celulares, forma la placenta y las membranas amnióticas; es ahí donde juega un papel fundamental el gen Cdx2. EFEfuturo
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