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Hallan en Castelldefels una especie de cérvido desconocida en la península

Investigadores de la Universitat de Barcelona (UB) han descubierto en Castelldefels una especie de cérvido desconocida hasta ahora en la Península Ibérica.

Imagen cedida por la UB.
Los responsables de la excavación han hallado en Castelldefels  un ejemplar de Haploidoceros mediterraneus, un cérvido que pertenece a la familia del ciervo actual y que vivió en el Pleistoceno, hace 90.000 años.
Una de las responsables de la investigación, Montserrat Sanz, ha recordado que “no se tenía conocimiento de esta especie en la península y únicamente se había documentado en dos excavaciones en el sudoeste de Francia”.

El descubrimiento ha tenido lugar en la Cueva del Rinoceronte del macizo del Garraf y lo ha publicado revista de la Academia de Ciencias de Francia Comptes Rendus Palevol.

Imagen cedida por la UB.

“El ejemplar está muy bien conservado y hemos localizado la mayor parte de las piezas”, ha dicho Sanz, que ha apuntado que “de esta manera la Cueva del Rinoceronte se convierte en uno de los yacimientos más importantes para conocer la evolución y la extinción de la fauna durante la prehistoria”.

Los investigadores calculan que el cérvido se extinguió en la última glaciación.

Más pequeño que el ciervo actual


El Haploidoceros mediterraneus tiene unas dimensiones más pequeñas que el ciervo actual, y su elemento más característico son sus cuernos, que son más grandes, pesados y con dos puntas cada uno.

La punta más grande y principal de cada cuerno tiene un perfil en forma de hoz, curvada tanto hacia atrás como lateralmente; de aquí viene el nombre de Haploidoceros (del griego haploides, “forma simple”, y ceros, “cuerno”).

“Cuando descubrimos el primer cuerno, ya nos dimos cuenta de que estábamos ante un ejemplar diferente, que no tenía nada que ver con las especies que habíamos tratado o que estaban documentadas”, ha recordado Sanz.

El descubrimiento certifica un posible origen del Haploidoceros mediterraneus en la península, así como el hecho de que fue un cérvido probablemente común a los dos lados de los Pirineos.

Montserrat Sanz ha subrayado que entre los restos hay partes de todo el esqueleto del animal “que podrían corresponder a una docena de individuos”.

El descubrimiento también pone de manifiesto que esta especie vivió mucho más tiempo del que se había pensado, ya que en Francia, concretamente en la zona del Llenguadoc-Rosselló y del Mediodía-Pirineos, los restos más antiguos tienen 300.000 años.

La Cueva del Rinoceronte de Castelldefels se descubrió en 2002 en una antigua cantera abandonada en el macizo del Garraf. Los expertos trabajan allí desde 2003, y se trata de un yacimiento paleolítico con una larga secuencia cronológica, que comprende desde 80.000 hasta 200.000 años atrás.

Desde que comenzaron las excavaciones se han descubierto importantes restos de la fauna del Pleistoceno que permiten conocer cómo era el medio natural en los momentos más cálidos anteriores a la última glaciación.

El año pasado, por ejemplo, los investigadores descubrieron una cría de elefante completa, así como numerosos restos de tortuga mediterránea. EFEfuturo
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