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Humor, arte y ciencia: la fórmula secreta de la divulgación científica

Historias sobre ciencia, investigadores y descubrimientos, conjugadas con una buena dosis de humor y algunas dotes artísticas, es la fórmula del matemático Eduardo Sáenz para popularizar la ciencia y acercar lo que “a primera vista parece es aburrido y difícil”.

Eduardo Sáenz en una charla sobre ciencia / Imagen Cedida / EFE

Eduardo Sáenz en una charla sobre ciencia / Imagen Cedida / EFE

“Reconocer y disfrutar la ciencia como una parte más de la cultura es un factor de enriquecimiento, primero personal, y luego para el conjunto de la sociedad”, explica este matemático, profesor de la Universidad de la Rioja y divulgador.


Sáenz participa en la Semana de la Ciencia, que se celebra en varias ciudades de España hasta mañana y, además, es fundador de la plataforma web ‘Big Van, Científicos sobre ruedas’, especializada en divulgación científica, y del canal de YouTube ‘Derivando’, con contenidos matemáticos y más de medio millón de suscriptores.



Acercar la ciencia


Gracias a iniciativas de este tipo “es posible una apropiación social de la ciencia, que permite a la ciudadanía ejercer sus derechos de forma más crítica”, ha subrayado Sáenz en una entrevista con Efe.


Según el investigador, galardonado en 2013 con el premio FameLab de monólogos sobre ciencia, las nuevas tecnologías han revolucionado la forma de comunicar la ciencia, de manera que la “inmediatez y la facilidad para acceder a la información y elaborar contenidos” son sus principales aliados.




“Antes, para rodar un documental había que contar con una productora y para publicar un libro necesitabas una editorial, pero ahora el desarrollo tecnológico ha facilitado el proceso de producción propia, lo que ayuda a que los científicos no tengamos que dejar aparcada nuestra carrera para ejercer la comunicación”, ha explicado.



El humor, que suele estar muy presente en sus narraciones, se convierte también en un aliado para divulgar la ciencia, pues “genera mucha cercanía y empatía entre el investigador y el público” y es un factor muy “democrático” al “igualar a las personas y colocarlas en un nivel en el que no hay listos ni tontos, o capaces o incapaces”.





Imagen de archivo de un laboratorio. EFE.Imagen de archivo de un laboratorio científico. EFE.


Además, según Sáenz, la ciencia tiene mucha relación con las artes -ya sean escénicas, plásticas o literarias- por lo que cree que debería potenciarse “el contacto y diálogo entre investigadores y artistas” y conceptos matemáticos como infinito, límite o transcendencia podrían ser estudiados en ambos campos.



Ensalzar la labor del divulgador científico


La ciencia tiene un papel “esencial” en la sociedad, ha insistido, y sin embargo “no goza del reconocimiento que debiera” a nivel político, institucional e incluso social, según este matemático que pide más apoyo institucional a la figura del divulgador.




“Todavía no hemos conseguido que las propias instituciones reconozcan de forma oficial los esfuerzos que se dedican a la divulgación y esta labor se deja un poco al voluntarismo de las personas”, ha criticado Sáenz, quien añade que “al final, son siempre los mismos los que se dedican a comunicar y no ven reconocidos sus esfuerzos”.



En su opinión, la tarea del divulgador científico es “fundamental” para formar mejores investigadores y mejores instituciones, crear un diálogo más cercano entre la sociedad y los centros de investigación, y generar más vocaciones científicas y técnicas, que “nos van a hacer falta”, ha concluido. EFEfuturo

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