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Innovaciencia 2014 premia dos investigaciones con gran proyección social

La segunda edición de Innovaciencia ha premiado a dos jóvenes investigadores, menores de 30 años, por sus trabajos con una gran proyección social: una plataforma tecnológica para conectar a personas con parálisis cerebral y un brazo robótico que cada uno puede hacer en su casa.


El segundo certamen juvenil de ideas y proyectos de investigación organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación para la Ciencia y Tecnología (Fecyt), al que se han presentado más de 60 proyectos, ha dejado vacante el tercer premio.

El primer premio, dotado con 2.500 euros y una tableta, se ha entregado al bioingeniero paraguayo de 28 años Alejandro Clemotte, que en la actualidad está cursando el doctorado en la Universidad Politécnica de Madrid, por su proyecto “InteraPCión” para tratar de normalizar el día a día de las personas con parálisis cerebral.

Facilitar el día a día a discapacitados


Clemotte ha explicado que la intención es facilitar la interacción entre estas personas en diferentes actividades relacionadas con el ocio, la comunicación o el control del entorno mediante gestos alternativos como los movimientos de cabeza, seguimiento de la mirada o la actividad muscular que son captados por el ordenador.

Para ello, puesto que las personas con parálisis cerebral tienen afectado el control motor -el habla y el movimiento-, se han desarrollado aplicaciones de ordenador para el control de la domótica (por ejemplo, subir o bajar persianas) a través de movimientos de cabeza o sensores que identifican los movimientos oculares.

“La mayoría de estas personas con parálisis cerebral”, ha señalado tras recibir el premio, “tienen la capacidad cognitiva intacta, pero no la motora”, por lo que este proyecto les abre un nuevo horizonte de estímulos externos, como por ejemplo, aprender un idioma, jugar o ponerse en contacto con otras personas.

El proyecto está a prueba en este momento en la asociación Aspace Cantabria, colectivo que reúne a personas afectadas con parálisis cerebral, sus familiares y profesionales, y “emociona ver la alegría que les da el poder hacer cosas por ellos mismos”.

Con un simple clic, que se activa con la actividad muscular gracias a un sistema conectado normalmente al bíceps, se abren nuevas vías de comunicación a estos discapacitados, a través de un ordenador o de una tableta.

Un brazo robótico en casa


El segundo premio ha sido para Adrián de la Iglesia, que ha recibido 2.000 euros y una tablet, y llama la atención no sólo por la juventud del galardonado, 18 años, sino por la naturaleza del proyecto “Aura: un brazo robótico para todos”, con el fin de que cualquier persona pueda construirlo en su casa, y por menos de 50 euros.

De la Iglesia ha sido capaz de construir desde cero un brazo robótico: realizar los cálculos matemáticos necesarios, diseñarlo, fabricar las piezas con una impresora 3D y poner a disposición de todo el mundo esa información a través de aivrobotics.blogspot.com, “un blog sencillo donde se explica todo”, ha asegurado el joven.

Además, en la página thingiverse, “cualquiera puede descargarse los archivos para imprimir en 3D”.

De forma sencilla, sin apenas dinero y con un proyecto “accesible para todos” cualquier persona puede tener este brazo robótico en su casa.

De la Iglesia ha lamentado no haber conocido antes a Clemotte porque ambos proyectos, además de por su vertiente social, pueden interconectarse y permitir que, por ejemplo, “una persona parapléjica pueda contar con un brazo robótico, que puede manejar gracias InteraPCión, que le faciliten su día a día”.
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