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Un invento para evitar los robos de cobre

Un inventor vallisoletano, Juan Andrés Díaz Gaona, ha perfeccionado un sistema para evitar robos de cobre en alumbrado público, que supone un ahorro de costes y un aumento de la seguridad respecto a diseños anteriores.

Juan Andrés Díaz Gaona ha realizado esta mañana en una zona de nueva urbanización a las afuera de Valladolid una demostración de la eficacia de este sistema, en presencia del alcalde de la ciudad, Francisco Javier León de la Riva (PP).

Un coche ha tirado del cable para demostrar que rompe, pero no sale de las arquetas de cableado ni de las farolas en las que se instale, con lo que “es imposible de robar”, según Díaz Gaona.

Esta “prueba extrema” ha mostrado que el sistema disuadirá a los ladrones, ya que necesitarían mucho tiempo y esfuerzo para robar solo una ínfima cantidad de cable, ha explicado en la presentación este fontanero jubilado.

En el caso de las arquetas, además, están enterradas, con lo que los ladrones tendría que levantar el pavimento hasta unos 25 o 30 centímetros bajo el suelo.

Este inventor ya había patentado un invento diseñado para zonas de nueva construcción, pero recientemente ha presentado una nueva patente con las mejoras que permiten instalarlo también en farolas de áreas ya urbanizadas.

Además, tendrá un dispositivo que lo hará diferente en cada zona, en principio en cada provincia, para aumentar aún más la seguridad.

El alcalde de Valladolid, en declaraciones a los periodistas, ha recordado el importante problema que supone el robo de cobre para ayuntamientos, empresas y particulares.

En lo que va de año, el Ayuntamiento de Valladolid, una ciudad de unos 311.000 habitantes, ha gastado más de 300.000 euros en reponer “kilómetros” de cable robado.

Francisco Javier León de la Riva ha reclamado “una vigilancia más rigurosa en los receptores el cobre”, porque “si la gente roba cobre, es por que alguien lo compra”, en referencia a empresas como las “chatarrerías”.

De la Riva ha asegurado que otros ayuntamientos ya se han interesado por el invento, incluso la propia Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), ya que “es de aplicación inmediata” y ofrece “una rentabilidad importante”.

El invento vale también para cobre desnudo, sin cobertura de cable en líneas de tierra, y se basa en un sistema de fricción, para que se rompa antes de que se pueda tirar del material.

El nuevo diseño cuesta prácticamente la mitad que el anterior, unos sesenta euros por farola, y lo ideal es instalarlo en cada una de ellas, pero en zonas del centro de la ciudad, donde se roba menos cable que en un polígono industrial o en una urbanización, se puede colocar también cada dos farolas. EFE

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