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Dos siglos de investigación vitícola del CSIC, en el Jardín Botánico

EFEFUTURO.- La vid, posiblemente el cultivo más antiguo de la humanidad, ha interesado a los científicos de todas las disciplinas. Sólo en España, los investigadores del CSIC han dedicado más de 200 años al estudio de esta planta, y el resultado se puede ver desde hoy en el Real Jardín Botánico de Madrid.

Esta exposición recoge desde una perspectiva multidisciplinar las investigaciones en vitivinicultura realizadas en el CSIC. Imagen facilitada por este organismo.

Más de cien paneles informativos componen la exposición “La vid, el vino y el CSIC. Dos siglos de investigación“, una muestra que se puede visitar hasta el 31 de diciembre.

Poco antes de la inauguración, Carmen Martínez, comisaria de la exposición e investigadora científica de la Misión Biológica del CSIC de Galicia, ha explicado a Efe que la muestra es un “recorrido por la investigación multidisciplinar que se ha hecho en el CSIC en torno a la vid y el vino”.

Dividida en dos áreas, la exposición arranca con información sobre los centros investigadores del CSIC para centrarse después en la vid, un ejemplo de biodiversidad con más de cien variedades (todas ellas naturales), con productos derivados y una historia tan antigua como la del hombre.

Esta exposición recoge desde una perspectiva multidisciplinar las investigaciones en vitivinicultura realizadas en el CSIC. Imagen facilitada por este organismo.

Uno de las joyas de la exposición es el herbario más antiguo del mundo, de unos 200 años, elaborado por el botánico español Simón de Rojas Clemente, quien estableció el primer método científico de descripción de variedades de vid, una disciplina bautizada como Ampelografía, que fue seguido por toda la comunidad científica.

El origen de todas las variedades españolas es la Vitis vinífera, una planta mediterránea que con los siglos se ha ido cruzando de manera natural, o por selección humana (en función de los gustos y las condiciones climatológicas de cada zona de producción).

Actualmente, España cuenta con, al menos, 69 denominaciones de origen protegidas, que aparecen citadas en la exposición, junto a todos los factores que pueden afectar a su producción, desde el manejo del cultivo, a la poda, pasando por el terreno o el clima.

Muchos grupos del CSIC han realizado investigaciones sobre la erosión de los viñedos, el cambio climático adaptado a la vid, las necesidades del terreno, las esporas o las enfermedades de la vid (la mayoría causadas por invertebrados y hongos).

La ‘bestia negra’ de la vid, la filoxera, la causó un insecto que llegó a Europa a través de Inglaterra y que entró en España por Málaga en 1878. En 25 había acabado con la mitad del viñedo español.

A principios del siglo XX, Mariano de la Paz Graells, médico y zoólogo español, aniquiló esta plaga injertando variedades americanas resistentes al insecto sobre la vinífera europea.

La vid desde el punto de vista de las Humanidades


Las humanidades copan gran parte de la exposición, y es que “el cultivo de la vid es el más antiguo de la humanidad, tan antiguo que la muestra incluye semillas fósiles”, destaca la comisaria.

“La cultura del vino está presente en Mesopotamia, Egipto, los pueblos íberos, griegos o romanos, en textos bíblicos y en tratados del Al-Andalus, porque aunque el vino está prohibido por el Corán, era tolerado en ambientes de farándula y de ‘mal vivir'”, explica.

En grandes ciudades como Córdoba o Sevilla se bebía en las tabernas y alhóndigas, pero también en el extremo opuesto de la escala social, los príncipes, aristócratas y soberanos, mantenían un discreto consumo de vino en “tertulias de bebida”, cuenta.

Las ciencias experimentales


Uno de los objetivos de estas investigaciones es crear un foro de encuentro entre investigación, sociedad, industria de la vid y el vino, gastronomía cultura. CSIC.

La otra área de la exposición está dedicada a las ciencias experimentales, y al precursor de las investigaciones de la vid, el agrónomo español Juan Marcilla, del Instituto de Investigaciones Vinícolas, quien estudió las levaduras que hacen el vino.

“Hoy en día hay levaduras transgénicas. Están aprobadas pero en España el sector no las utiliza, sólo se comercializan”, explica Alfonso Carrascosa, uno de los tres comisarios de la exposición.

“Esta última parte de la exposición también presta atención a las cualidades del vino, algunas buenas como las sustancias antihipertensivas o las antioxidantes, y otras tóxicas, que deben ser eliminadas, como las aminas biógenas”. EFE
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