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Jordano: “Peor que la extinción de una especie es la de su interacción”

“Es malo que se extinga una especie, pero es peor que se extinga su interacción con el ecosistema”, ha asegurado hoy a Efe el doctor en Biología Pedro Diego Jordano, que ha recibido uno de los Premios Jaime I, el de Protección de Medio Ambiente, por sus estudios de interdependencia de la biodiversidad.

Fotografía de archivo. Paula Casal, vicepresidenta del Proyecto Gran Simio (i) y Pedro Jordano (2i), profesor de investigación en la Estación Biológica de Doñana (CSIC), en el XII Seminario Internacional de Periodismo y Medio Ambiente de 2009. EFE/Olga Labrador

Este investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la Estación Biológica de Doñana ha mostrado su “gran alegría y satisfacción” al recibir el premio “por lo que supone de reconocimiento a los esfuerzos de conservación que venimos haciendo desde hace años en el Parque Nacional de Doñana y en otros espacios protegidos como el Parque Natural de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas o los Nacionales de Canarias”.

La línea de trabajo fundamental de Jordano “desde hace más de treinta años” pasa por una comprensión global de la estructura de la biodiversidad porque “tan interesante es la conservación de especies emblemáticas del estilo del lince ibérico o el águila imperial como la interacción entre éstos y otros animales con las plantas del entorno, ya que forman parte del todo”.

Conocer a fondo esa interdependencia de la flora y la fauna de un ecosistema permite “no sólo ayudar a conservar éste en concreto sino ayudarnos a trazar estrategias para hacerlo con otros”.

Para ello, este científico emplea como herramientas de investigación la ecología de campo, la genética molecular y la ecología teórica, con las que estudia “temas de mucho interés para mí, como la diversidad genética en las plantas”.



Nuevos proyectos


Uno de sus próximos proyectos, que desarrollará en el archipiélago canario, es un estudio sobre la extinción de los grandes lagartos frugívoros, “un asunto fascinante porque diferentes islas presentan diferentes escenarios de investigación”.

Jordano ha recibido la noticia de su premio en Brasil, donde participa en este momento y durante un período de un mes en el programa “Ciencia sin Fronteras”, en la Universidad Estatal Paulista.

“Hacemos trabajo de campo, sobre todo con especies del bosque plural atlántico al sureste de Brasil, uno de los amenazados del planeta y punto caliente de biodiversidad”, detalla a Efe, “y además participo como profesor en el programa de postgraduados” de este centro universitario.

Aquí también ha encontrado material para su principal línea de investigación al analizar “el efecto de la pérdida de especies asociadas a la de bosque…, cuando se pierden animales como los tucanes, los tapires o los monos aulladores, no sólo se pierden ellos sino también una serie de servicios ecosistémicos que son básicos para preservar la estructura de la biodiversidad”.



Así, el equipo de Jordano está comprobando que la desaparición de especies mutualistas, frugívoros que consumen frutos y dispersan semillas, está directamente relacionada con la capacidad del bosque para absorber carbono.

El presidente ejecutivo de la Fundación Premios Jaime I, Santiago Grisolía, ha sido el encargado de comunicar esta mañana en Valencia el fallo de los respectivos jurados, en los que han participado hasta diecinueve Premios Nobel, en sus seis modalidades.

Los premios, cada una de cuyas categorías está dotada con 100.000 euros, fueron instituidos por la Generalitat de Valencia y la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados para estimular y reconocer la investigación y este año celebran su vigésimo sexta edición. EFEfuturo
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