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La ciencia se une a los viticultores para combatir el hongo en su paraíso

La Misión Biolóxica de Galicia (MBG), del CSIC, desarrolla un estudio sobre presencia, variedades y circunstancias que favorecen el desarrollo y enfermedades de la vid por hongos en las cinco denominaciones de origen de vino en Galicia, “el paraíso de los hongos”, por sus condiciones de clima y humedad.

Imagen de una vid. EFE/Guillaume Horcajuelo

La directora del grupo de viticultura de la MBG, María del Carmen Martínez Rodríguez, explicó en conferencia de prensa la situación de este estudio, iniciado en 2012, que se inscribe en el marco de la colaboración público-privada iniciada en 2007 con la fundación Juana de Vega, que tiene como objetivo contribuir al desarrollo del medio rural gallego.

Aunque resta aún un año para alcanzar las conclusiones, en la fase actual, los científicos han determinado el nivel de la presencia de los hongos responsables del Mildiu, Oidio y Botrytis e identificado dos razas de la última, una en las cinco denominaciones y otra, la más dañina, solo en Rías Baixas.

Del Mildiu se han observado razas distintas en cada una de las denominaciones y del Oidio una sola, común a todas ellas.
Con las tres cuartas partes del estudio concluidas, los científicos analizarán ahora en laboratorio, en igualdad de condiciones, el nivel de agresividad del hongo para cada variedad de planta, lo que permitirá también mejorar los tratamientos, hacerlos más eficaces, localizarlos en las zonas concretas afectadas y, con ello, disminuir su impacto medioambiental.

No obstante, los investigadores han determinado ya cuestiones como el nivel de afección en función de la altura en que está dispuesta la plantación, de manera que hay más concentración en las zonas más altas, o que el rocío depositado en las hojas influye más que la propia lluvia.

Otras cuestiones ya determinadas es la mayor presencia del patógeno de la Botrytis sobre los otros dos, que a su vez se observan menos cuanto más presente esté el primero, en una especie de “antagonismo”, que será también objeto de estudio en la fase última del proyecto.
También la orografía determina el nivel de esporas recogidas, sobre todo en la zona de Ribeira Sacra, donde se registró mucha más concentración de Oidio que en las otras denominaciones, aunque siempre la misma raza, y en la que hay plantaciones en terrenos muy diferentes, de manera que en las zonas más bajas y húmedas, próximas a los ríos, la concentración es mayor que en las más altas, ventiladas y soleadas.

Por su parte, el presidente de la Fundación Juana de Vega, Enrique Sáez, se refirió a otros estudios realizados bajo su patrocinio con la Misión Biológica, como el de las variedades marginales de uva en Betanzos, y comentó que esta entidad desarrolla sus iniciativas con fondos propios.

Explicó que el estudio de la vid cobra especial importancia porque se trata de un cultivo que ha mejorado mucho en Galicia tanto en cantidad como en calidad y subrayó el interés de la Fundación en que las investigaciones que promueve tengan una plasmación práctica en los sectores productivos. EFEFuturo
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