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La investigación molecular del alzhéimer es decisiva para evitar que se convierta en una plaga

Investigar a nivel molecular cómo se origina y desarrolla el alzhéimer es decisivo para hallar nuevas estrategias terapéuticas que eviten que se convierta en una plaga, según los investigadores que participan en Barcelona en el primer congreso interdisciplinar “Beta Amiloide y Alzheimer”.

Imágenes de resonancia magnética a través del cerebro de un niño sano de 6 años, y de dos niños de 6 y 4 años con mutaciones en el gen EML1. En los pacientes se aprecia un cambio muy dramático en la organización cerebral que repercute sobre los pliegues de la corteza cerebral, incluyendo la presencia de acumulaciones de células ectópicas debajo de la corteza normal (punta de flecha).

“Si la entendemos muy bien a nivel molecular podemos hacer alguna cosa para paliarla, sino se convertirá en una plaga”, ha asegurado la investigadora del Institut de Recerca Biomedica (IRB Barcelona) Natalia Carulla, en la rueda de prensa de inicio del congreso.

En el mismo sentido se ha manifestado la neuróloga Teresa Gómez-Isla, investigadora del Hospital General de Massachusetts, que ha considerado que la búsqueda de un tratamiento contra el alzhéimer “no se ha hecho muy bien” y es necesaria más inversión en investigación básica.
“Después de un siglo, no tenemos un tratamiento, tenemos únicamente tratamientos sintomáticos con beneficios muy modestos y ésta es la mala noticia, la buena noticia es que estamos avanzando en algo impensable hace unos años: ver las lesiones cuando alguien está vivo”, ha explicado la neuróloga Gómez-Isla.

Según la neuróloga, sobre el alzhéimer los científicos tienen “más preguntas que respuestas” y “ojalá los gobiernos destinen muchos más recursos para encontrar una cura porque todo lo que invirtamos en investigación va a dar sus frutos”.

El alzhéimer es un desorden neurodegenerativo progresivo que se caracteriza por la presencia de placas de proteína beta amiloide en el cerebro y que comporta la perdida de la memoria, el habla, el control emocional y la habilidad de razonar y tomar decisiones lógicas.

Hoy, más de 44 millones de personas en todo el mundo padecen alzhéimer y la previsión en que en 2050 sean casi 135 millones.

Un estudio reciente de la Cleveland Clinic indica que el 99,6 % de los ensayos clínicos contra el alzhéimer han fracasado.

Carulla y Gómez-Isla, junto al científico Christopher Dobson, de la Universidad de Cambridge, han explicado las razones del fracaso de las terapias ensayadas hasta ahora contra el alzhéimer y han expuesto los frentes abiertos de investigación para entender las causas de la enfermedad, un factor clave para el diseño racional de estrategias terapéuticas innovadoras.

Dobson ha puesto énfasis en el enorme coste que tiene el alzhéimer por los daños personales, sociales y económicos que causa y en la inversión millonaria que se realiza para atender a los enfermos “no en su cura”.

Christopher Dobson ha señalado que entre los problemas a resolver para prevenir y curar el alzéhimer está que los científicos que estudian los procesos biológicos no se habían interesado por el proceso de agregación de proteínas hasta que se demostró que era clave en desórdenes como el alzhéimer.

Estos tres científicos son los coorganizadores de una conferencia con la que el IRB Barcelona y la Fundación BBVA en la Conferencia Barcelona Biomed reúnen a 160 investigadores desde hoy y hasta el 11 de julio para exponer las novedades de investigación del Alzheimer.

El objetivo compartido de los participantes es que lleguen a los hospitales pruebas diagnósticas fiables que permiten detectar precozmente el alzhéimer y facilitar ensayos terapéuticos efectivos de nuevas moléculas que frenen y curen la enfermedad.

En respuesta a las preguntas de los medios sobre las informaciones hechas públicas ayer de los resultados de una investigación que apuntan que se podría predecir el alzhéimer a partir de análisis de muestras de sangre, la investigadora Teresa Gómez-Isla ha considerado “buenas noticias que hay que validar”.

“Es una enfermedad difícil de resolver. El PET -diagnostico por tomografía en el que ella es experta- es muy caro”, ha señalado la neuróloga quien ha indicado que si se pudiera diagnosticar con una muestra de sangre sería mucho más sencillo y barato. EFEfuturo

 
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