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Los efectos de la adicción a la cocaína podrían tener cura

Una investigación ha demostrado que el topiramato, un fármaco antiepiléptico con mecanismos de acción opuestos a la cocaína en el sistema nervioso, es capaz de prevenir los efectos dañinos a nivel molecular observadas en el cerebro de ratas tras veinte días de administrarles la droga.

Imagen de un laboratorio de investigación

Imagen de un laboratorio de investigación. EFE/David Aguilar

El estudio, realizado por la profesora de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Castellón, Rosa López Pedrajas, implica que, por tanto, este fármaco podría usarse en el futuro como tratamiento contra la adicción a la cocaína, una vez completados los estudios necesarios para su aplicación en humanos.

Daños en la memoria espacial


Según ha informado el centro universitario en un comunicado, la investigación también ha permitido descubrir que la administración de cocaína en ratas daña la memoria espacial de experiencias aprendidas anteriormente al consumo de cocaína, hecho que no había sido aún descrito.

Se trata de un nuevo efecto neural de la cocaína, que se suma a los ya descritos previamente por otras investigaciones sobre los mecanismos de aprendizaje y memoria, y para el cual el topiramato ha demostrado ser eficaz, en el caso de las ratas.



El estudio demuestra que la cocaína administrada en ratas con una dosis de 15 miligramos por kilo (el equivalente a un gramo en un humano de 70 kilos) provoca la disminución de la actividad de la proteína NF-kB en la corteza frontal del cerebro tras la administración, lo que está relacionado directamente con el déficit en la recuperación de la memoria que esta droga provoca.

Disminución de defensas


En su estudio en ratas, López también ha demostrado que la cocaína induce una disminución de las defensas antioxidantes (GSH y actividad de GPx) necesarias para mantener una homeostasis -propiedad de los organismos vivos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable- en todas las células.

El topiramato ha sido capaz de prevenir todas las alteraciones observadas tras veinte días de administración de cocaína, aunque la profesora López Pedrajas advierte que hay que “seguir estudiando, ya que se trata de investigaciones realizadas en ratas, por lo que queda un largo camino para su aplicación a humanos”.

López ha incidido en que está ampliamente estudiado que las regiones cerebrales donde la memoria se forma y almacena también están involucradas en el desarrollo de la adicción.



Por ello, cree “necesario” encontrar un tratamiento que ayude a prevenir los efectos de la cocaína sobre estas áreas del sistema nervioso central para evitar así el desarrollo de la adicción y las recaídas una vez que se ha dejado de consumir.

“Se puede decir que la adicción representa una usurpación de mecanismos neurales de aprendizaje y memoria bajo circunstancias normales. Es más, existen estudios que revelan similitudes entre la acción de las drogas y los procesos fisiológicos de aprendizaje y memoria”, ha señalado.

En el caso de la cocaína, según la investigadora, los estudios son especialmente relevantes para España, donde es la segunda droga ilegal más consumida, después del cannabis.



Parte de los resultados de esta investigación han sido publicados en la revista internacional Journal of Neurochemistry y forman parte de su tesis doctoral. EFE

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