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Los mercadillos fotográficos, una iniciativa poco conocida en España

En muchas ciudades europeas, especialmente del centro y del Reino Unido, existe la arraigada costumbre de organizar mercadillos dedicados exclusivamente a la compra-venta de cámaras, objetivos, flashes y otros dispositivos; una especie de rastro para comerciar, cambiar o sencillamente fisgonear.

En esos espacios los aficionados pueden encontrar la cámara antigua que les interesa a un precio asequible, el viejo objetivo con el que reemplazar uno estropeado o también para completar su equipo, o un filtro de diámetro ya casi en desuso.
Con la integración en la UE de gran parte de los países del este de Europa han llegado muchos aparatos procedentes de las antiguas repúblicas de la URSS, de Polonia, la República Checa y otros países a precios interesantes.

Sin embargo, por lo que se refiere a España, no existen iniciativas significativas en ese campo. Es verdad que abundan distribuidores, tiendas especializadas, que venden material usado pero, no es lo mismo; se trata de un negocio establecido y con precios de “mercado”.

Es posible que en algunos aspectos esto dé más garantías a los compradores pero también notarán en sus bolsillos que el precio es muy superior al de los mercadillos.

Ahora, de la mano de la asociación fotográfica Argentum de Madrid, parece que esta posibilidad puede tomar cuerpo y contar, inicialmente en la capital, con ese mercadillo en el que los usuarios protagonizan directamente, sin intermediarios, el intercambio de productos.

La edición inaugural, este mes de julio, se ha saldado con éxito, pese a que la publicidad no había sido especialmente amplia y a que en este primer intento las existencias eran moderadas.

Pese a esto, los organizadores del evento mostraron a EFEFuturo su satisfacción por la presencia de usuarios y el nivel de intercambios y compra-ventas “que nos anima a seguir adelante”, según una portavoz de Argentum.

“Es cierto -continuó- que muchas compras se pueden hacer por internet, pero la ventaja de estos mercados es que el comprador ve lo que tiene delante y eso ayuda y mejora la capacidad de decisión”.
Se escucharon, durante las más de cuatro horas que estuvo abierto este “rastrillo”, en el castizo barrio de Lavapiés, palabras mayores, como Rollei, esa cámara de “culto” de medio formato de origen alemán, o palabras algo menos sonoras, relacionadas a otras marcas más asequibles y generalistas.

No faltaron a la cita las veteranas Smena soviéticas, alguna Pentax nipona, ni varios buenos objetivos de diversas marcas y focales. La española Werlisa también estuvo representada.

En todo caso habrá que esperar todavía algún tiempo para ver si esta iniciativa fructifica y Madrid tiene por fin su rastrillo de productos vinculados al mundo de la fotografía.

Y los organizadores indicaron que si sale adelante no descartan “en absoluto” llevar el mercadillo a otras ciudades a través de asociaciones con las que ya están en contacto. EFE
txr.ngg


 

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