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Científicos sobre el Ártico: “no puedes gestionar algo que no entiendes”

El Ártico está cambiando mucho más rápido de lo predicho por los científicos y estos cambios tendrán secuelas en todo el planeta, de ahí la necesidad de gestionarlo, para lograr una extracción sostenible de recursos naturales, pero para ello aún falta investigación: “no puedes gestionar algo que no entiendes”.

Fotografía de archivo tomada desde el rompehielos surcoreano Araon. EFE/YNA SOUTH KOREA.

Así lo han señalado cinco expertos polares en un acto en la Fundación BBVA, entre ellos el investigador Carlos Duarte, quien ha asegurado que los cambios de los últimos años en el Ártico han sorprendido a todos: “Son cambios rápidos y preocupantes”.

Este científico del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) y la Universidad de Australia Occidental ha afirmado que se había predicho que la pérdida de hielo se podría acelerar y que las presiones de industrias, como las de energía y pesca aumentarían notablemente, “cambios que han sido más abruptos de lo pensado”.

Por ejemplo, la tasa de calentamiento del Ártico es de 0,4 grados por década, tres veces superior al promedio global.

Además, el cambio climático en esa zona ha dado pie a la aparición de un agujero de ozono, lo que es “peligroso” y ante lo que la comunidad internacional “tiene que proponer soluciones”.
Para Paul Wassmann, del Instituto de Biología Ártica y Marina de Noruega, el océano Ártico está experimentando las mayores consecuencias del cambio climático, pero es también el menos investigado.

El Ártico, según ha señalado, es una especie de nodo central en la red de interacciones ecológicas del planeta.

Por ejemplo, la estabilidad de las corrientes marinas globales, entre ellas la que determina el clima europeo, depende en gran medida de la salinidad y temperatura de las aguas árticas.

El hielo ártico refleja -devuelve al espacio- una parte importante de la luz y el calor que recibe la Tierra del Sol.

Si se funde el hielo aumentará la entrada de ese calor y se ha calculado que este proceso ha contribuido ya a un calentamiento de alrededor un grado, similar al derivado de las emisiones de gases de efecto invernadero, según una nota de la Fundación BBVA.

Precisamente, esta disminución del hielo ha abierto la carrera por la explotación de sus recursos: petróleo, gas, minerales, turismo y pesca, a lo que hay que sumar, según los expertos, las reclamaciones territoriales de las naciones árticas.
Ante esta realidad, el papel de la ciencia debe ser sentar las bases científicas de manera rápida para lograr una gestión sostenible de un Ártico navegable.

Para establecer líneas rojas hay primero que investigar e invertir, según Duarte.

Y es que de la costa siberiana no hay ni una medida de CO2 y sobre la descarga que hacen tres ríos en el Ártico tampoco: “No sabemos absolutamente nada sobre la mitad de este océano”.

Duarte, quien ha apuntado que crisis como la de Ucrania no ayudan a conseguir datos, ha relatado que existe una oportunidad con el programa de cinco años que EEUU planea lanzar.

En cuanto a los procesos de acidificación, se ha ido viendo que el Ártico es mucho más resistente de lo pensado.

De ahí la importancia de conocer e investigar sus peculiaridades antes de establecer hipótesis testables, según Duarte, quien ha recordado que no todo es negativo en el Ártico, que tiene un ecosistema “bastante bueno” y aguanta mejor las presiones.

Este acto se ha celebrado de manera previa al VII Debate sobre Biología de la Conservación (esta tarde en Madrid), en el que además de Duarte y Wassmann, intervendrán Dorte Krause-Jensen, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), Susana Agustí e Iris Hendriks, ambas del Imedea. EFEfuturo

 
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