Inicio / Ciencia / Microbios: sin ellos no podemos vivir

Microbios: sin ellos no podemos vivir

¿Sabía que dos kilos de nuestro peso corporal son microbios, y que por cada microorganismo que causa enfermedades hay millones que son beneficiosos? Estas son solo dos de las facetas sorprendentes de estos seres microscópicos que, a pesar de su mala imagen, tienen efectos muy positivos para la vida y el medioambiente.

Fotografía de una colección de microbios marinos. EFE/D. J. Patterson

Fueron los primeros seres vivos en aparecer en la Tierra hace más de 3.000 millones de años y, desde entonces, han estado interaccionando con la química y la geología de este planeta aprendiendo a utilizar un amplísimo repertorio de fuentes de energía y de alimento para su supervivencia.
 Toda la biosfera, es decir el sistema formado por el conjunto de los seres vivos de la Tierra y las relaciones entre las diversas formas de vida del planeta, se mantiene gracias al trabajo en cadena de estos seres.

Así presenta Emilio Ortega Casamayor, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas de España), a sus principales objetos de investigación: los microorganismos o microbios, seres vivos que individualmente solo pueden visualizarse a través el microscopio y que, a la luz de la evidencia científica, podrían ser considerados “el mejor amigo del ser humano”.

Además de ser las formas de vida más pequeñas y antiguas de la Tierra, los virus, bacterias, arqueas, protozoos, hongos y otros microbios son imprescindibles ya que, sin ellos, no podríamos vivir, según se desprende de las respuestas a Efe de este experto.

“Las formas de vida de tamaño microscópico encierran la mayor biodiversidad y riqueza genética del planeta y tienen una gran influencia en la ecología”, señala Casamayor, coordinador, junto a Josep M. Gasol, del Instituto de Ciencias del Mar, del libro: ‘Microbios en acción. Biodiversidad invisible con efectos bien visibles’.

 Según Casamayor, la diversidad microbiana “no se encuentra en su forma o tamaño o en otros caracteres que podamos apreciar a simple vista, sino que se esconde en su metabolismo, que se encuentra codificado por una amplísima variabilidad genética”.

“Esto permite a los microbios gran capacidad de adaptación y de supervivencia, incluso en las condiciones aparentemente más hostiles para la vida. De estas habilidades metabólicas el ser humano saca provecho mediante la bioprospección y la biotecnología”, señala este investigador.

La bioprospección consiste en el estudio de la naturaleza para encontrar organismos y sustancias con posibles usos y valor comercial, mientras que la biotecnología es el empleo tecnológico de sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para crear, o modificar, productos o procesos para utilidades específicas, como la medicina o la agricultura.

 INVISIBLES PERO CON EFECTOS BIEN VISIBLES.


Según Casamayor, la actividad de los microbios es tan elevada y su abundancia tan alta que consiguen que lo invisible acabe manifestándose a simple vista.
 “El tamaño más común de los microorganismos es de alrededor de unas mil veces más pequeño que un milímetro. Pero sus abundancias pueden llegar a los miles de millones de individuos en un litro de agua o en un puñado de tierra. Algunos de ellos tienen coloración y en estas elevadas densidades hacen que el agua se tiña de color rosa, rojo o verde”, explica este experto.

Según el biólogo, este fenómeno “ocurre por ejemplo en lagunas saladas o en aguas sulfurosas y también en lagos y charcas. Pero incluso es posible verlos desde el espacio, como en el caso de los microorganismos marinos bioluminiscentes, es decir que producen luz propia, generando el fenómeno conocido como el “mar de leche””.

 Aunque el concepto de microorganismo suele asociarse a seres perniciosos y letales, para Casamayor no hay nada más alejado de la realidad, ya que “los microorganismos patógenos se mueven dentro de la escala de centenares, mientras que los que son beneficiosos para sostener la vida son del orden de cientos de millones”.

Este experto destaca la importancia de los microbios que viven en el medioambiente, ya que “están en la base del sostenimiento de la vida y, si desapareciesen, el ‘sistema vida’ en la Tierra se colapsaría”.

Los microorganismos “son los responsables de la mayoría de los procesos vitales y de regulación de la biosfera que se conocen hoy en día, imprescindibles para nuestro desarrollo individual y como sociedad, en el pasado, presente y futuro”, explica.

Estos ‘servicios’-según explica- engloban, desde la producción de oxígeno y secuestro de CO2, a la depuración del agua y reciclado de los elementos químicos, pasando por la regulación del clima y la regeneración y fertilidad del suelo. Además, son responsables de sostener e innovar parte de una gran industria alimentaria, de aditivos y de desarrollo biotecnológico.

Respecto de las principales familias microbianas presentes en el organismo humano, conocidas en su conjunto como microbiota, señala que “nuestro cuerpo es un ecosistema natural donde se desarrollan diferentes poblaciones de microorganismos que nos ayudan a alimentarnos y nos protegen de enfermedades”.

Los microbios “también están involucrados en el desarrollo de nuestro sistema inmune, o defensas orgánicas, y en la respuesta a ciertas infecciones, así como a algunas reacciones alérgicas”, añade.

De acuerdo a Casamayor, estos inquilinos invisibles “se encuentran principalmente en la piel, las membranas mucosas y, mayoritariamente, en el tracto gastrointestinal”.

“Sus principales grupos son las enterobacterias, las levaduras, los estafilococos, estreptococos y lactobacilos, que conforman en su conjunto varios miles de especies diferentes”, añade el especialista.

Casamayor enfatiza: “tener una microbiota saludable es imprescindible para nuestro bienestar”.

Consultado sobre el llamativo dato de que dos kilos de nuestro peso corporal son microbios y su número sea diez veces superior al de nuestras propias células, Casamayor lo confirma y señala: “el número microorganismos presentes en nuestro cuerpo es del orden de 10 elevado a 14. Son cien billones de células que se encuentran mayoritariamente en la zona intestinal”.

 NUESTRO MICROBIOMA, ¿UN ÓRGANO MÁS..?.


Pero este no es el único dato que sorprende: “Por su tamaño y funciones definidas, algunos investigadores asocian al conjunto de estos microorganismos como un órgano más de nuestro cuerpo” revela este biólogo del CSIC, que añade que el repertorio genético de este microbioma, es “cerca de cuatrocientas veces más amplio que la dotación genética de un ser humano”.

El término ‘microbioma’ originalmente se refería al conjunto de genes de los microorganismos que forman la ‘microbiota’, pero ambos términos se usan actualmente como sinónimos.

Algunos estudios apuntan a que cada persona tiene una huella microbiana individual, una combinación particular y diferente de microorganismos, que la caracteriza, aunque Casamayor reconoce que “aún es pronto para asegurarlo rotundamente, si bien hay indicios de que puede ser así y de que existen tipos diferenciados de microbiomas”.

“De lo que si hay certeza es de la estrecha relación de los microorganismos con nuestro estado de salud y nuestro olor corporal”, remarca este investigador.

Respecto del Proyecto Microbioma Humano, consistente en elaborar el mapa de la diversidad microbiana del organismo humano sano, Casamayor lo considera “un salto espectacular que está atrayendo mucho interés y financiación por el gran potencial que encierra y el amplio abanico de efectos sobre la mejora de la salud humana que se pueden descubrir”.
 “Este proyecto aúna esfuerzos de microbiólogos, médicos, bioquímicos, bioinformáticos y ecólogos microbianos y busca entender las relaciones de los microorganismos con el hábitat humano y con el desarrollo de enfermedades, algunas tan aparentemente alejadas como las alteraciones del desarrollo cerebral o lesiones cardiovasculares”, señala a Efe este experto.

En 2012 las revistas científicas Nature y PLoS publicaron 16 artículos anunciando los primeros resultados del Proyecto Microbioma Humano o HMP (siglas en inglés de Human Microbiome Project), el mapa de la diversidad microbiana del cuerpo humano, según el servicio científico SINC.

 En una primera etapa, el consorcio científico HMP ha elaborado el mapa de comunidades completas de microbios que habitan 18 partes del organismo sano. Según los cálculos de los investigadores, se han identificado más de 10.000 especies, entre el 81 y el 99 por ciento de todos los géneros de microorganismos en adultos sanos.

En 2007 el Instituto de Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH) se embarcó en el Proyecto Microbioma Humano o iniciativa HMP, y en 2008 la Comisión Europea y China crearon un consorcio homólogo, elMetaHIT o Metagenomics of the Human Intestinal Tract (traducción).

La materia prima de los investigadores del HMP ha sido el material genético de 11.174 muestras de microorganismos obtenidos de cerca de veinte partes del cuerpo de 129 hombres y de 113 mujeres estadounidenses, todos sanos y de entre 18 a 40 años de edad, a lo largo de 22 meses.

Los dos estudios publicados en Nature, titulados ‘Structure, function and diversity of the healthy human microbiome’ y “A framework for human microbiome Research”, los han encabezado respectivamente los doctores Curtis Huttenhower, del Instituto de Salud Pública de Boston y Bárbara A. Methé, del Instituto Craig Venter, en EEUU. EFE

 
(Sin votaciones)
Cargando…