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Los microorganismos del aire varían según la estación

Cada año se movilizan por el aire billones de microorganismos que se reparten a lo largo y ancho del planeta, siguiendo las dinámicas de la circulación atmosférica. Esto tiene importantes implicaciones -aún no bien conocidas- sobre el funcionamiento de los ecosistemas, así como sobre la salud humana y medioambiental.

Imagen de satélite de una gran masa de polvo desplazándose hacia el oeste sobre las Islas Canarias, con un tamaño equivalente al de la Península Ibérica (margen superior derecho). NASA Earth Observatory.

Imagen de satélite de una gran masa de polvo desplazándose hacia el oeste sobre las Islas Canarias, con un tamaño equivalente al de la Península Ibérica (margen superior derecho). NASA Earth Observatory.

Este intercambio natural se está viendo exacerbado por los efectos del cambio global y la desertización de zonas sensibles del planeta.

Ahora, un equipo de científicos, manejando un gran volumen de datos tanto genéticos como de satélites, ha hecho un análisis del microbioma atmosférico que muestra que los organismos son más variados en invierno y muy diferentes de los de verano.

Se trata del estudio más completo y extenso realizado hasta la fecha, que usa tanto datos genéticos como de satélite.
El trabajo, liderado por el CSIC, se publica en la revista PNAS y está financiado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales y Fundación BBVA.

Este muestra que en verano predominan los microbios aerotransportados procedentes de entornos de agua dulce, agrícolas y urbanos, mientras que en invierno son más diversos, al proceder de biomas terrestres, forestales y marinos.

Según el CSIC, conocer la variación de los microorganismos del aire es importante puesto que este ‘plancton aéreo’ es emitido constantemente a la atmósfera y tiene efectos remotos sobre ecosistemas muy alejados de su punto de origen.

Para analizar la composición del microbioma aerotransportado, es decir, la comunidad microbiana que viaja en suspensión en el aire, se secuenció los genes ribosómicos de bacterias, arqueas, hongos y protistas de muestras de aire y nieve tomadas dos veces al mes durante siete años en el observatorio de alta montaña LTER del Cambio Global en el Parque Nacional de Aigüestortes, en los Pirineos centrales.

También se analizó la composición química del agua de lluvia y nieve y la trayectoria de las masas de aire para determinar su origen.

Autopistas intercontinentales de circulación de microbios


El estudio concluye que la abundancia y origen de los diferentes géneros microbianos varían según las estaciones y están moduladas por los patrones de viento.

Tanto bacterias como eucariotas mostraron una mayor diversidad en invierno respecto a verano, siendo las comunidades de aeroplancton de invierno y las de verano las que mostraron mayores diferencias entre sí, explica Emilio O. Casamayor, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes y director del estudio.

“Un cambio en la circulación atmosférica como consecuencia del cambio climático tendrá efectos en estas autopistas intercontinentales de circulación de microbios”, subraya este científico.
Según la investigación, un 1% de los géneros bacterianos y un 7% de los eucariotas microbianos fueron detectados en más del 90% de muestras, y la mayoría de secuencias del aire fueron muy similares a las descritas previamente en otras partes del planeta.

Esto pone de manifiesto que el transporte aéreo es un mecanismo potencial de dispersión microbiana a nivel global.

Los autores apuntan a que existen zonas especialmente sensibles en el planeta que generan grandes cantidades de polvo atmosférico, con sus microbios asociados.

Estos ambientes son muy susceptibles a la degradación, pero no son considerados relevantes en las agendas de protección medioambiental, por su falta de interés faunístico, florístico o paisajístico, a pesar del papel clave que desempeñan en la ecología global de la Tierra, lamentan.

“Por todo ello, es necesario favorecer políticas ambientales adecuadas en las zonas semiáridas y extender una visión global de la gestión del sistema Tierra y de su funcionamiento como una unidad interconectada”, resume Casamayor. EFEfuturo
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