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El Cantábrico, testigo de la convivencia entre neandertales y sapiens

Durante menos de 1.000 años, los neandertales y los primeros homo sapiens coexistieron en la zona del Cantábrico, según una investigación realizada con dataciones de vestigios encontrados en 13 yacimientos arqueológicos vinculados a las dos especies.

Ana Belén Marín, responsable del Laboratorio de Bioarqueología de la Universidad de Cantabria. Imagen facilitada por este centro.

Ana Belén Marín, responsable del Laboratorio de Bioarqueología de la Universidad de Cantabria. Imagen facilitada por este centro.

El estudio, llevado a cabo por universidades e institutos de investigación españoles y extranjeros, está basado en fechas datadas con radiocarbono.


En la investigación han participado el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), las universidades de Cantabria, Oviedo, Nuevo México (EEUU) y Cambridge (Reino Unido), el Centro de conservación de materiales arqueológicos de Guipúzcoa y Simon Fraser de Canadá.



Los registros arqueológicos del Cantábrico


El área del Cantábrico es una de las zonas europeas con mayor registro arqueológico asociado a las ultimas poblaciones neandertales y primeras de humanos modernos, aunque la mayoría de ellas no están fechadas adecuadamente, lo que dificultaba las posibilidades de interpretación.


En la investigación se han realizado 51 dataciones procedentes de 13 yacimientos arqueológicos con ocupaciones neandertales y de primeros humanos modernos y se han datado huesos de animales con marcas de consumo, que indicaban una vinculación directa con ambas especies.




Las fechas obtenidas han permitido precisar el momento exacto de la transición entre neandertales y homo sapiens en esa zona del norte de España y determinar que ambas especies convivieron menos de 1.000 años.



Esto reduce significativamente, según aclara la Universidad de Cantabria en un comunicado, las posibilidades de interacción entre ambos grupos y reforzaría la existencia de una causa de extinción intrínseca.


Según las conclusiones de esta investigación, además, el progresivo avance de los primeros humanos de este a oeste apuntaría más hacia un origen continental e intrusivo que hacia una evolución cultural surgida dentro de la propia región.


El estudio está firmado por los investigadores Ana Belén Marín-Arroyo, Joseba Rios-Garaizar, Lawrence G. Straus, Jennifer R. Jones, Marco de la Rasilla, Manuel R. González Morales, Michael Richards, Jesús Altuna, Koro Mariezkurrena y David Ocio.


En su financiación han participado la Comisión Europea, a través del programa FP7, el Ministerio de Economía y Competitividad, y la Universidad de Cantabria y Cantabria Campus Internacional. EFEfuturo

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