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Observan por primera vez un púlsar evolucionando entre dos fases

Una investigación en la que han participado científicos del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE CSIC-IEEC) ha permitido observar por primera vez un púlsar (estrella de neutrones que emite radiaciones magnéticas) transitando entre dos de sus fases evolutivas.

Fotografía facilitada por la revista Nature y el Instituto Max Planck de Bonn (Alemania) de la representación del nuevo púlsar -estrella de neutrones- hallado en el centro de la Vía Láctea por científicos alemanes, según ha publicado hoy la revista. El descubrimiento podría ayudar a explicar el funcionamiento del agujero negro más cercano a la Tierra, el Sagitario A, del que se encuentra situado a medio año luz de distancia. EFE
Fotografía facilitada por la revista Nature y el Instituto Max Planck de Bonn (Alemania) de la representación del nuevo púlsar -estrella de neutrones- hallado en el centro de la Vía Láctea por científicos alemanes, según ha publicado hoy la revista. El descubrimiento podría ayudar a explicar el funcionamiento del agujero negro más cercano a la Tierra, el Sagitario A, del que se encuentra situado a medio año luz de distancia. EFE
Según ha informado el ICE, los científicos creen haber encontrado con esta observación “el eslabón perdido de los púlsares en los sistemas binarios”, con lo que confirmarían una teoría que se describe desde hace tres décadas.

El estudio, liderado por el científico Alessandro Papitto y en el que han colaborado los investigadores Nanda Rea y Diego Torres, del Instituto de Ciencias del Espacio, supone confirmar “el ciclo de las estrellas de neutrones pertenecientes a sistemas binarios de baja masa”.

Los científicos han observado, por primera vez, estas estrellas cambiando de una fase a otra y viceversa, una teoría que se había elaborado hace casi tres décadas pero que no se había podido confirmar, han explicado fuentes del ICE, que han destacado que el descubrimiento se publicará en la revista “Nature”.

Una estrella de neutrones es el remanente que queda después de la explosión de una estrella masiva y son estrellas muy compactas y altamente magnetizadas que tienden a rotar extremadamente rápido, con periodos que pueden llegar a los milisegundos.

Giran muy rápidamente sobre sí mismas y muchas de ellas emiten radiación en ondas radios con una periodicidad sorprendente, un efecto que se asemeja al de un faro costero que emite su luz de forma periódica.

Mientras emiten radiación, sus velocidades de rotación se desaceleran.

Los púlsares de milisegundos cobraron relevancia pública cuando en 1982 se descubrió el primero de estos púlsares que presentaba una anormalidad.

El púlsar rotaba demasiado rápido para tener tanta edad y por eso los científicos se plantearon que estos púlsares podrían pertenecer a un sistema binario de estrellas, donde la estrella compañera donaba parte de su material para regenerar así el periodo de rotación, acelerando nuevamente al púlsar.

Según esta teoría, a medida que recibe masa de su compañera, la estrella de neutrones emite rayos X y se acelera.

Al finalizar la fase de transferencia de masa, período que puede durar unos centenares de billones de años, el sistema puede reactivarse nuevamente como un púlsar de milisegundos, emitiendo ondas de radio.

Esta teoría no había podido ser confirmada ya que hasta ahora no se había podido observar un sistema enseñando las dos fases.

En la noche del pasado 28 de marzo, los científicos, usando los telescopios espaciales INTEGRAL y SWIFT, detectaron un repentino incremento en rayos X de un sistema binario de estrellas, el IGR J18245-2452, ubicado en el cúmulo de estrellas M28.

Las erupciones en rayos X pudieron determinar que el sistema estaba compuesto por una estrella de neutrones y una estrella compañera de baja masa.

Al detectar a IGR J18245-2452 en rayos X, Papitto y sus colaboradores decidieron buscar en el catálogo ATNF la existencia de antiguos púlsares del cúmulo globular M28 para ver si había señales de algún púlsar existente en la zona.

Efectivamente encontraron un pulsar que en 2006 emitía en radio y que tenía las mismas características del avistado (mismo período de rotación, mismo período orbital y mismo eje).

Así comprobaron que lo que estaban viendo era realmente el mismo objeto que, en cuestión de unos años, había cambiado de fase.

Alessandro Papitto ha comentado que “este púlsar metamórfico es la prueba final del enlace evolutivo entre estas dos clases de púlsares, un sistema que se estaba deseando encontrar desde hace décadas. Es como un fósil que posee las características tanto de dinosaurios como de aves y que, por lo tanto, demuestra el enlace evolutivo entre ellos”. EFEfuturo
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