Inicio / Ciencia / Encontrado ADN de osos cavernarios extintos en osos pardos vivos

Encontrado ADN de osos cavernarios extintos en osos pardos vivos

Los osos de las cavernas o cavernarios se extinguieron hace unos 25.000 años, pero su ADN aún está presente, en concreto en los osos pardos actuales, según una nueva investigación que señala que ambas especies se cruzaron durante el pleistoceno.

Los osos cavernarios a menudo morían durante la hibernación, dejando sus cuevas llenas de los huesos. Imagen de Andrei Posmoșanu facilitada por Nature.

Los osos cavernarios a menudo morían durante la hibernación, dejando sus cuevas llenas de los huesos.
Imagen de Andrei Posmoșanu facilitada por Nature.

Estas son algunas conclusiones de un estudio que se publica en la revista Nature Ecology & Evolution, liderado por la Universidad de Potsdam (Alemania).

El trabajo también lo firman tres investigadoras españolas: Aurora Grandal-d’Anglade y Ana García Vázquez, del Instituto de Geología de la Universidade da Coruña, y Gloria González Fortes, actualmente en la Universidad de Ferrara (Italia).

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores analizaron secuencias genéticas de restos fósiles de cuatro osos cavernarios (Ursus spelaeus) que vivieron hace entre 71.000 y 34.000 años.

Participación española


En concreto, las muestras fueron halladas en Cova Eirós, Galicia, en cuevas de los Alpes, Austria, y en la cueva Hovk, Armenia, relata a Efe Grandal-d’Anglade, quien recuerda que estos osos de hasta 500 kilos habitaron por toda Europa, salvo en las zonas más al sur -se cree que la vegetación de tipo mediterráneo no les favorecía- y más al norte -por la escasez de alimentos o competencia con otros grandes herbívoros-.
Según esta investigadora, su extinción tiene que ver con los cambios climáticos de las edades del hielo, pero, seguramente, más aún con la expansión de los humanos modernos, que competían con ellos por el alimento y refugio.

Y es que, los osos cavernarios dependían mucho de su cueva de nacimiento, a la que volvían


Los osos cavernarios a menudo morían durante la hibernación, dejando sus cuevas llenas de los huesos. Imagen de Andrei Posmoșanu facilitada por Nature.

Los osos cavernarios a menudo morían en la hibernación, dejando sus cuevas llenas de huesos. Imagen de Andrei Posmoșanu facilitada por Nature.




siempre a hibernar, y de zonas ricas en pastos y vegetación para alimentarse, y hace unos 45.000 años los humanos, en su expansión, fueron ocupando estos lugares.

Una vez analizadas las muestras de oso cavernario, los autores las compararon con información del genoma de osos pardos, tanto antiguos como modernos, además de con datos de osos negros americanos y asiáticos, osos de anteojos, pandas y osos polares.

Así, los autores constataron que los genomas secuenciados de oso pardo -ocho- incluyen una contribución de ADN de oso de las cavernas -entre el 0,9 y 2,4 %- y, por su parte, que los osos cavernarios también albergan ADN de oso pardo, aunque en proporciones más pequeñas, aproximadamente entre 0,5 y 1 %

Es más pequeña la proporción, por un lado, porque del oso cavernario sólo se pudieron estudiar fósiles y siempre queda alguna pequeña zona del genoma sin poder secuenciar.

Genoma heredado de los osos cavernarios


Por otro lado, añade la investigadora, porque probablemente el flujo fue más intenso en una sola de las direcciones.

No obstante, “por ahora no podemos decir que el genoma cavernario fuera más exitoso para el oso pardo que lo contrario, porque en realidad la diferencia es pequeña y hacen falta más estudios”.

Aunque hoy en día se sabe que los seres humanos no africanos comparten pequeñas cantidades de ADN con antiguas poblaciones extintas de homínidos, como neandertales o denisovanos, esta es la primera vez que se encuentra ADN de una especie desaparecida de la edad de hielo en una población viva distinta al linaje humano.
Según los autores, los resultados muestran como, aunque la extinción sea considerada normalmente como absoluta, fragmentos de la reserva genética de especies extinguidas pueden sobrevivir durante decenas de miles de años en los genomas de especies receptoras existentes.

Para Grandal-d’Anglade, este trabajo puede dar muchas claves sobre la dinámica de las especies a lo largo del tiempo y cómo se vio influenciada por los cambios climáticos, “que en el fondo es lo que nos interesa saber más en la actualidad”.

El siguiente paso del equipo es ampliar los osos estudiados y tratar de averiguar si el genoma heredado supuso algún tipo de ventaja para los osos pardos, al tiempo que continuar con la reconstrucción de la historia de estas especies a lo largo del pleistoceno. EFEfuturo
(Sin votaciones)
Cargando…