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¿Te atreves a cocinar una receta para degustar en Marte?

En la película The Martian un astronauta -interpretado por Matt Damon- cultivaba patatas para sobrevivir en el planeta rojo, pero las cosas en realidad no son tan fáciles, aunque no imposibles. Este siglo será el que la humanidad vea llegar vuelos tripulados a Marte y, una vez allí, los elegidos y/o elegidas tendrán que pasar largas temporadas.

La patata que los investigadores del Centro Internacional de la Papa (CIP) en Lima han escogido como variedad prometedora para sembrar en Marte es la Tacna, desarrollada hace casi 20 años y formalmente lanzada en 1993. Imagen del CIP.

La patata que los investigadores del Centro Internacional de la Papa (CIP) en Lima han escogido como variedad prometedora para sembrar en Marte es la Tacna, desarrollada hace casi 20 años y formalmente lanzada en 1993. Imagen del CIP.

En la base marciana deberán cultivar alimentos -no es posible llevar toda la alimentación hasta el planeta rojo- y lo de hacer crecer vegetales en condiciones tan extremas sigue siendo un reto para la ciencia, que está en ello. Ahora, es también la inspiración del concurso la “Patata Marciana“.

Convocado por el Centro de Astrobiología (CAB) y la Fundación Albireo Cultura Científica, en colaboración con el Centro Internacional de la Papa y la Universidad de Ingeniería y Tecnología de Perú, el concurso quiere recopilar una serie de recetas en las que el ingrediente estrella sea la patata, el alimento que hasta ahora los científicos han podido cultivar en condiciones extremas.

Y es que, el Centro Internacional de la Papa de Perú ha logrado, por ejemplo, hacer crecer patatas en un suelo con un 30 % de sal, con una concentración de un 10 % de dióxido de carbono en el ambiente, a unas temperaturas de entre -5 y 20 grados y a una presión de 600 milibares, propia de una altitud de 4.500 metros.

Unir ciencia y gastronomía


El concurso, en el que se podrán inscribir profesionales vinculados a la gastronomía a partir del 20 de octubre, busca la mejor receta basada en la patata que hipotéticamente se pueda hacer en un futuro en Marte, relata en rueda de prensa Miguel Mas Hesse, director del CAB, centro mixto del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Se trata de una manera de unir ciencia y gastronomía y de hacer llegar a la sociedad que dentro de 10, 20 o 30 años, en todo caso en este siglo XXI, podrán amartizar astronautas en Marte y “hay que empezar a pensar cómo se va a vivir fuera de la Tierra”, señala Mas.
Así, los que quieran concursar tendrán que hacer un plato con métodos lo más prácticos posible -no se puede tener mucho instrumental de cocina en una base marciana- y con una preparación que implique un uso eficiente de la energía en todas las fases del cocinado y una generación mínima de residuos.

El aporte nutritivo deberá ser el adecuado y, claro, como cualquier plato de cocina deberá también estar rico, ha indicado Carlos Acirón, presidente de la Fundación Albiero Cultura Científica, quien ha apuntado que la ciencia y tecnología es una parte importante de la puntuación.


Investigador recoge una muestra de lo más parecido al suelo marciano en la Tierra desde el desierto de La Joya. Imagen del CIP.

Investigador recoge una muestra de lo más parecido al suelo marciano en la Tierra desde el desierto de La Joya. Imagen del CIP.




Para sus recetas los concursantes podrán usar dos variedades de patatas, la Desirée y la Única, semejantes a la Tacna peruana, la “patata marciana” de referencia del proyecto de investigación que el Centro Internacional de la Papa hace con asesoramiento de la NASA.

Estas variedades se parecen en textura, color o sabor, aunque no en las condiciones de crecimiento (el concurso da esta opción porque la Tacna no se puede conseguir en el mercado español ni europeo).

Los cocineros podrán presentar sus recetas virtualmente hasta el 10 de diciembre y entre ellas se elegirán las diez mejores, que luego se degustarán en una cata presencial el 20 de febrero en la que se escogerá al ganador, al que se premiará con 2.000 euros.

El plato elegido no estará preparado ni científica ni técnicamente para ir a Marte, pues aún falta investigación en este campo, pero sí servirá para acercar la cultura científica a los ciudadanos y para volver a unir ciencia y gastronomía.

En el concurso también colaboran la Fecyt y la Fundación Cotec. EFEfuturo
(Sin votaciones)
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