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Pompeya recupera su enigmática “Villa de los misterios”

EFEFUTURO.- Los enigmáticos personajes que recorren desde hace más de dos milenios los muros de la “Villa de los Misterios”, en Pompeya, parecen hoy más vivos que nunca tras un proceso de restauración con el que Italia “restituye al mundo uno de sus tesoros”.

Vista del interior de la Villa de los misterios tras su rehabilitación, en el yacimiento arqueológico de Pompeya. EFE/Cesare Abbate

Así se expresó el ministro de Cultura de Italia, Dario Franceschini, durante el acto de reapertura de esta importante villa, que ha permanecido cerrada parcialmente durante casi dos años en los que ha sido sometida a una serie de trabajos de rehabilitación.

La villa fue construida en el siglo I a.C, en la periferia de aquella importante urbe portuaria que fue Pompeya hasta su trágico desenlace, cuando en el año 79 d.C fue sepultada por la violenta erupción del volcán a cuyas faldas se asienta, el Vesubio.
El descubrimiento de esta ciudad se produjo en el año 1748 y tras múltiples excavaciones emergió esta villa que pronto se alzó como una de las joyas del patrimonio arqueológico italiano.

Se trata de un complejo arquitectónico de cerca de 3.000 metros cuadrados que, en aquella época, formó parte de un exclusivo barrio situado en una zona con una vista privilegiada al Golfo de Nápoles.

Compuesto por más de 70 habitaciones, la que más llama la atención del visitante es la conocida como “Sala de los misterios“, decorada con unos impresionantes frescos realizados con cinabrio, un sulfuro de tonalidades rojas y muy costoso en aquella época.

Estas pinturas representan una escena de difícil y muy controvertida interpretación en la actualidad, protagonizados por el dios griego del vino, Dioniso, y por la diosa de la pasión, Afrodita.

Vista del interior de la Villa de los misterios tras su rehabilitación, en el yacimiento arqueológico de Pompeya. EFE/Cesare Abbate


Ambas deidades influyen en lo que parece el ritual iniciático de una joven que se prepara para su boda y que concluye con el descubrimiento del falo, símbolo que desde tiempos inmemoriales representa la buena fortuna en esta región de la península itálica.

Por otro lado, en esta jornada Franceschini abordó el estado del conocido como “Gran Proyecto Pompeya”, cofinanciado por la Unión Europea y destinado a la conservación de este importante sitio arqueológico, perjudicado por los derrumbes y los desperfectos en los últimos tiempos.

El plan fue anunciado en el año 2012 por el Gobierno tecnócrata de Mario Monti, si bien una serie de retrasos y de faltas de acuerdo acabaron por postergar su puesta en marcha.

Finalmente arrancó el año pasado y las autoridades del lugar han tratado de acelerar las obras con el fin de aprovechar el mayor número de recursos posibles, dado que el programa espirará el próximo diciembre.

Hoy fue momento de hacer balance a este respecto y el ministro opinó que este año de programa ha sido “extraordinario”.

Cuidados continuos


Anunció que Italia “ha pasado página” en la conservación de Pompeya aunque reconoció que no todo el trabajo está hecho y que un sitio de su extensión, más de 60 hectáreas, requiere de cuidados continuados.
“Sabemos que el mundo mira con interés a Pompeya. Hoy Italia puede decir orgullosamente que hemos pasado página. Si me preguntáis si ya hemos resuelto todo, os digo que no. Si por contra me preguntáis si estamos resolviendo las cosas, os diré que si”, apuntó.

En este tiempo, según informó, se ha puesto punto y final a tres obras, otras trece están ya ejecutándose y nueve licitaciones están comenzando a desarrollar sus proyectos de conservación.

Paseando por las pedregosas vías de esta urbe y entre los restos de los negocios que algún día fueron centro de vida de la ciudad, puede verse a numerosos operarios que se afanan en atender los desperfectos que el paso del tiempo y las condiciones meteorológicas han imprimido en el yacimiento.

Asimismo Franceschini refirió que las visitas han incrementado en el último año en 200.000, una cifra importante habiendo cuenta de que la Comisión Europea estima que Pompeya recibe anualmente a un total de 2,3 millones de personas.

Lo cierto es que Pompeya estaba este viernes repleta de turistas, curiosos y estudiantes que se sorprendían al descubrir sus termas o que se divertían fotografiándose con sus esculturas de terracota.

El ministro insistió en celebrar este cambio de ruta en las políticas destinadas al yacimiento y aseguró que la UNESCO, tras comprobar el estado de las obras, no se plantea excluir a Pompeya de su lista de Patrimonio de la Humanidad, a la que pertenece desde 1997. EFEfuturo
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