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La promiscuidad de las moléculas

EFEFUTURO.- Las pequeñas moléculas, denominadas ‘sondas químicas’, que se usan para explorar la función de una proteína pueden ser promiscuas e interactuar con otras proteínas, lo que distorsiona la información, según una investigación del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM)  .

Espacio de las dianas de las sondas químicas. Fuente: María del Carmen Carrascosa y Albert Antolín

El estudio se publica hoy en portada por la revista “ACS Chemical Biology”.

El coordinador del Programa de Investigación en Informática Biomédica (GRIB) del IMIM y de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Jordi Mestres, ha explicado que las moléculas son “herramientas esenciales” para explorar la función de las proteínas porque tienen la capacidad de activar, inhibir o modular su función.
Los científicos, para explorar una proteína y conocer su papel biológico, utilizan pequeñas moléculas -“sondas químicas”- que interaccionan con aquella proteína que desean estudiar.

Sin embargo, para que sean realmente útiles es necesario que estas moléculas interaccionen sólo con la proteína en estudio.

“Hasta ahora, se asumía que estas sondas químicas interaccionaban única y exclusivamente con la proteína que se investigaba, por lo que cualquier variación en el resultado del experimento se interpretaba como consecuencia de la interacción selectiva de la sonda química con la proteína estudiada”, ha dicho Mestres.

Con este trabajo, los investigadores han demostrado que muchas sondas químicas no son selectivas e interaccionan con múltiples proteínas, a menudo involucradas en las mismas rutas biológicas, y que por tanto pueden confundir los resultados experimentales y llevar a los investigadores a deducir conclusiones erróneas sobre la relevancia terapéutica de muchas proteínas.

Según Mestres, “las consecuencias son muy importantes, ya que, en base a conclusiones erróneas, se pueden invertir años y dinero en desarrollar fármacos poco eficientes o poco seguros”.

Interacciones con proteínas


El trabajo ha predicho computacional y experimentalmente que unas 200 moléculas provenientes del Programa de identificación de sondas químicas del Instituto de Salud Nacional de EEUU, tenían interacciones biológicamente relevantes con otras proteínas.

Los investigadores han usado un nuevo método computacional desarrollado por la empresa Chemotargets SL, una ‘spin-off’ del IMIM creada en 2006 para diseñar fármacos más eficaces y seguros.

Estos resultados han permitido alertar a los investigadores que utilizan estas moléculas para que tengan en cuenta las nuevas interacciones identificadas cuando interpreten y extraigan conclusiones de sus experimentos.

“El desconocimiento de interacciones con otras proteínas puede provocar que laboratorios de todo el mundo sigan empleando estas moléculas ‘sucias’ para estudiar una determinada proteína durante años. Esto supone una enorme pérdida de tiempo y recursos en investigación”, ha comentado Albert Antolín, investigador que también ha colaborado en el trabajo. EFE
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