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Un agujero negro y su estrella, de canto

Los sistemas binarios conformados por un agujero negro y estrella pueden situarse de canto, en concreto con una inclinación de al menos 75 grados, según un estudio de la revista Science, que ahonda en “la misteriosa” estructura del último de los 18 agujeros de masa estelar hallados en la Vía Láctea.



En concreto, el agujero del que se habla en este artículo pertenece a un sistema binario conocido como “Swift J1357.2-0933”, compuesto por una estrella normal y un agujero negro de masa estelar (que se alimenta de la estrella compañera), ha informado hoy en una nota de prensa el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).


Difíciles de observar


Los agujeros negros se forman a partir de la muerte de estrellas muy masivas y, de entrada, resulta complicado encontrarlos (al no emitir luz es casi imposible detectarlos si se hallan solos).

En caso de que formen sistema con una estrella, la probabilidad de observación es más alta, dado que lo que se ve es el proceso de “canibalización” de la estrella por parte del agujero. Desde que se detectó el primero en 1964 sólo se han confirmado otros 18 agujeros negros en nuestra galaxia, relata Jorge Casares, del IAC y uno de los firmantes.
El agujero negro objeto de este trabajo fue descubierto por el satélite de rayos X Swift en 2011.

Hay aproximadamente otros 32 más considerados como candidatos a agujero negro, pero todavía no se han confirmado. El sistema binario del estudio de Science presenta un agujero negro oscurecido por un disco de gas con una estructura vertical.


Como una rosquilla


Jesús Corral, también del IAC y primer autor de este artículo, describe la “peculiar estructura” del sistema binario que aparece en este estudio como “un enorme ‘donut’ que va creciendo conforme pasan los días” (en el agujero de la rosquilla se ubicaría ese agujero negro).

Entre las principales conclusiones de este trabajo, además de la gran inclinación, está la peculiar estructura vertical situada en el disco de acreción del sistema (el conjunto de la materia que el agujero va robando a la estrella y que forma una corriente en forma de disco, similar a la que genera el agua al destapar un fregadero).

Jorge Casares, coautor del trabajo, indica que “el objeto observado podría ser el prototipo de una población hasta ahora oculta de sistemas con muy alta inclinación” y apunta que aplicando reglas estadísticas podrían ser un porcentaje de hasta el 20 %.

Los investigadores también aportan otros datos de este agujero negro: está situado a 5.000 años luz, tiene una masa de al menos 3 veces la del sol y la estrella que lo acompaña completa la órbita en torno al agujero negro en 2,8 horas. Sin embargo, el hallazgo más insólito fueron sus eclipses, según los autores.

A partir de imágenes captadas con telescopios de los observatorios del Teide y del Roque de los Muchachos, observaron que se producían eclipses que reducían el brillo del sistema hasta un 30 % en sólo siete segundos y que se iban repitiendo en intervalos mayores al cabo de los días.

“Es la primera vez que se observa un fenómeno de estas características”, remacha Corral. EFEfuturo

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