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Un cangrejo en su móvil

Científicos españoles han transformado la pulpa de un cangrejo de río en un polímero que puede moldearse por inyección. Este material servirá, entre otras aplicaciones, para fabricar carcasas de teléfonos móviles…

Probetas de bioplástico extraídas de la pulpa del cangrejo de río. (Foto Fundación Descubre)

¿Plástico extraído de cangrejos en nuestros teléfonos móviles? Para el investigador Antonio Guerrero Conejo, estas y otras posibles aplicaciones prácticas de los biopolímeros basados en proteínas, pueden llegar a hacerse realidad algún día, una vez que se pase de la actual etapa de investigación de las propiedades mecánicas óptimas de estos materiales biopoliméricos, a su desarrollo tecnológico.
 Guerrero es catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Sevilla, US, (www.us.es), en el sur de España, y responsable de un innovador proyecto que ha permitido obtener materiales bioplásticos a partir de los residuos procedentes de las fábricas transformadoras del cangrejo rojo ‘procambarus clarkii’, del río Guadalquivir.

Los expertos del grupo de Tecnología y Diseño de Productos  Multicomponentes de la US han utilizado una mezcla, basada en la proteína derivada de este crustáceo, para desarrollar materiales biodegradables como alternativa a los plásticos convencionales. Además de conseguir un producto más sostenible, reutilizan un residuo de la industria cangrejera, aseguran.

 “Los residuos sólidos generados por las fábricas procesadoras de crustáceos contienen elevados niveles de proteínas, los cuales permiten su utilización como base para los plásticos, a los que se añaden aditivos para conseguir propiedades que no tiene la materia prima de la que proceden, obteniendo así materiales biopoliméricos de fuentes biológicas”, según fuentes de la US.

Probetas de bioplástico extraídas de la pulpa del cangrejo de río. (Foto Fundación Descubre) 

 

 

 

 


Para probar el bioplástico resultante, los investigadores han utilizado la técnica del moldeo por inyección, con un equipo que ha obtenido probetas (material de prueba) para laboratorio. “El sistema funde el material a altas temperaturas y lo inyecta en un molde a presión con la forma deseada”, precisa Guerrero.

 Según este experto, este proceso resulta útil para conseguir muchas unidades idénticas, tiene una elevada precisión en las piezas obtenidas, y suele utilizarse en la industria para producir carcasas de móviles, pero también fundas de CDs o piezas articuladas, entre una gran variedad de productos.

Para evaluar el potencial de este bioplástico, los expertos de la US sometieron este material a diversas pruebas, comparándolo con material plástico preparado a partir de un polímero sintético.

“Hemos acometido ensayos termomecánicos, de flexión, de tracción hasta rotura y de capacidad de absorción de agua”, dice Guerrero, a la Fundación Descubre (www.fundaciondescubre.es).

DESDE LAS AGUAS DEL RÍO 


 “Con el molde adecuado, y si se confirma que las propiedades de este bioplástico de cangrejo son comparables a las de los plásticos sintéticos como indican las pruebas en curso, podrían fabricarse infinidad de piezas plásticas que podrían llegar al mercado e incorporarse a diversos productos con los que convivimos a diario”, explica Guerrero a Efe.

Si este bioplástico de cangrejo rojo supera con éxito todas las pruebas, además de teléfonos móviles, ¿en qué otro tipo de piezas y productos podría aplicarse?.
 Este investigador de la US responde a Efe que “existen muchos artículos de plástico o “bioplástico” de tamaños y formas muy diversas que podrían fabricarse mediante moldeo por inyección a gran escala”.

“Así, sería posible fabricar una gran variedad de componentes: desde piezas pequeñas como arandelas de plástico, tapones de todo tipo de envases, piezas de juegos infantiles como “legos” o figuras de plástico, hasta objetos mucho más grandes como piezas de automóviles: salpicaderos, parachoques o carcasas de retrovisores”, añade.

 Según Guerrero con este bioplástico, también sería posible fabricar contenedores de basura, máquinas de afeitar desechables, cestas, cajas o maletas, carcasas de ordenadores, televisores o electrodomésticos, cajas de DVDs, clavijas e interruptores eléctricos, pinzas para la ropa o cubiertos de un solo uso, por ejemplo.

Para sus ensayos con el bioplástico del cangrejo los investigadores están fabricando tres tipos de probetas estandarizadas, con forma de disco, rectangulares y “de pajarita”.

“Por ejemplo, con las probetas en forma de “pajarita” se está midiendo la resistencia del bioplástico de cangrejo rojo a la rotura, estirándolo hasta que se adelgaza y finalmente se rompe por su parte central”, explica Guerrero a Efe.

“Para que este bioplástico llegue a utilizarse en un teléfono inteligente u otros productos a escala industrial, además de comprobar que sus propiedades mecánicas sean adecuadas, también habría que modificar algunas de sus otras propiedades, como eliminarle el olor y cambiarle el color”, señala Guerrero.

 Según este investigador, los científicos de la US obtienen “las proteínas exclusivamente de la pulpa del cangrejo rojo que les llega de distintas factorías, aunque señalan que la carcasa de este crustáceo también tiene otros compuestos muy interesantes que podrían aprovecharse en el futuro, como la quitina o el quitosano que pueden obtenerse del exoesqueleto de este animal”.

Añade Guerrero que, si bien lo que más llama la atención es el bioplástico de cangrejo, “estamos trabajando con otros materiales proteicos que se comportan muy bien de cara a producir otros materiales plásticos biodegradables que poseen distintas y excelentes propiedades, como los extraídos de la soja, el gluten o la albúmina de huevo”.

 CANGREJO INVASOR PERO BENEFICIOSO.


Además de ser demandado como un alimento de alta calidad que se exporta a Suecia, Noruega y EE.UU., y del potencial aprovechamiento de sus residuos en forma de bioplásticos para uso industrial, el cangrejo rojo del Gualdaquivir tiene algunos efectos positivos sobre su ento rno y algunas especies.

 Según una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), español, el ‘procambarus clarkii’, especie endémica del golfo de México, genera efectos positivos sobre los depredadores autóctonos de las marismas del Guadalquivir, ya que el 60 por ciento de ellos han incluido a este cangrejo de río americano en su dieta.

Según la investigación realizada en la Estación Biológica de Doñana, en la andaluza provincia de Huelva, cuanto mayor es el consumo de cangrejo por parte de una especie, mayor ha sido el aumento de su población a lo largo de los años.

“En el caso de las aves depredadoras que hibernan en la zona, la población total se ha multiplicado por 300. Mientras, las herbívoras “que no se alimentan de cangrejo” han permanecido prácticamente estables durante los últimos 30 años”, según el investigador del CSIC y coautor de la investigación, José Luís Tella.

“El clarkii ha colonizado esta área desde su introducción en 1973. No obstante, la especie tardó diez años en alcanzar un nivel de población significativo”, según Tella.

Según este experto, “fue entonces, alrededor de 1983, cuando las comunidades depredadoras empezaron a consumirlo de forma habitual. Actualmente, unas 20 especies basan más del 50% de su alimentación en este cangrejo de río”.

Como anécdota, el CSIC ( www.csic.es) informa que esta variedad de crustáceo decápodo americano se introdujo en el entorno de las marismas del río Guadalquivir cuando algunos ejemplares juveniles escaparon de un cultivo de acuicultura en la localidad de Puebla del Río (Sevilla).

 
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