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Una proteína, clave para determinar la recuperación tras el ictus

Una proteína puede ser la clave para determinar si la víctima de un ictus isquémico se recuperará o no del accidente cerebrovascular, según los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Medicina de Graz, en Austria.

Robot para rehabilitar la movilidad de los dedos en pacientes con daño cerebral por ictus del Hospital Beata María Ana de Madrid. EFE/Chema Moya
Robot para rehabilitar la movilidad de los dedos en pacientes con daño cerebral por ictus del Hospital Beata María Ana de Madrid. EFE/Chema Moya
Los científicos, liderados por el neurólogo Thomas Seifert-Held, presentaron hoy las conclusiones de su estudio durante el Congreso Mundial de Neurología, que se celebra esta semana en Viena.

La investigación puede ayudar a predecir cuál será la evolución de los pacientes por ictus isquémico (la pérdida de riego sanguíneo en el cerebro por una embolia), una enfermedad que constituye la segunda causa de muerte en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

“Hemos estudiado la relación que existe entre la proteína Lipocalina Asociada a Gelatinasa de Neutrófilos (NGAL) y las víctimas de un ictus isquémico”, explicó a EFE Seifert-Held.

“Tras analizar la sangre de los afectados por un infarto cerebral, hemos comprobado que aquellos que tienen niveles más altos de NGAL tras el ictus han tenido una recuperación mucho peor que los que tienen niveles bajos de NGAL”, agregó.

El estudio de estos biomarcadores sirve para poder hacer un diagnóstico más urgente del paciente, para poder predecir cómo evolucionará su cuerpo tras el infarto cerebral y qué grado de éxito tendrá la terapia posictus.

Los datos que se desprenden de los biomarcadores se contrastan con otros agentes, como la edad o la tensión del paciente, para poder efectuar un diagnóstico previo lo más fiable posible.

El hallazgo de la NGAL como biomarcador se produce en un momento en el que la investigación de parámetros biológicos para los ictus es todavía muy reciente.

“Se están buscando biomarcadores de los ictus isquémicos desde hace solo cinco o seis años”, señaló Seifert-Held, quien enfatizó que “queda mucho por investigar todavía”.

“Estamos buscando, por ejemplo, biomarcadores que nos indiquen si el ictus que ha sufrido la persona es de tipo isquémico o hemorrágico, porque a simple vista los síntomas de ambas dolencias son los mismos”, declaró el investigador.

Ambos derrames se diferencian porque uno se produce cuando una arteria que lleva oxígeno al cerebro se obstruye por un coágulo de sangre (ictus isquémico) o se rompe (hemorrágico).

“Dar con un biomarcador que diferencie a un ictus del otro ayudaría mucho para tener un diagnóstico rápido, especialmente en una situación de emergencia como es un infarto cerebral, porque hasta la fecha solo puede saberse qué tipo de ictus es mediante un TAC”, destacó.

“Nuestro trabajo ha contribuido a resaltar la relevancia que pueden tener los biomarcadores como predictores, pero la tarea ahora es llevar a cabo más estudios para identificar al biomarcador con la mayor sensibilidad y especificidad”, concluyó Seifert-Held.EFEfuturo
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