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Alessandro Griffini lamenta que la UE financie más el videojuego que el cine científico

Alessandro Griffini lamenta que la UE financie más el videojuego que el cine científico

Fotografía facilitada por el FICCAD. El presidente de la Asociación Internacional de Cine Científico (IAMS en sus siglas en inglés), Alessandro Griffini, quien participa en el Festival Internacional de Cine Científico y de Naturaleza de Doñana (FICCAD), ha lamentado en una entrevista con EFE que la Unión Europea (UE) dedique más recursos "a los videojuegos que al cine científico". EFE/Carmen Prado

Griffini, quien asiste al Festival Internacional de Cine Científico y Ambiental de Doñana (FICCAD) que se celebra en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), ha añadido que el cine científico europeo no cuenta con un respaldo institucional suficiente que compense su elevado coste y ello pese a sus indudables beneficios divulgativos y educativos.

“La filosofía de la Comunidad Europea es apoyar la producción audiovisual como industria, no como cultura; hay una pequeña ayuda a la cultura pero a repartir entre todos: arte, historia, música… da más dinero a los videojuegos que a los filmes de naturaleza”, ha denunciado.

Ha matizado que la creciente preocupación por los asuntos ambientales ha aumentado la demanda de estas producciones audiovisuales en los mercados internacionales, lo que palía los efectos de la crisis económica, en especial en Europa.

“La reconversión ecológica que se está haciendo en muchos países frente a la crisis requiere de una mayor atención sobre el medio ambiente y la naturaleza”, ha señalado.

Ha recordado que cine y naturaleza están unidos desde el comienzo del séptimo arte pues el origen de la cinematografía, antes de los hermanos Lumiere, data en su opinión del fotógrafo Edward James Muybridge, quien inventó un método para proyectar los movimientos del galope de un caballo.

Esta alianza, ha añadido, se ha reforzado con la aparición de las tecnologías digitales y de alta definición, consolidadas como “una herramienta muy importante para estudiar la vida y el comportamiento de los animales y para la divulgación científica”.

Con todo, ha advertido de que estas tecnologías han abaratado el coste de los audiovisuales de naturaleza, que ahora proliferan en las redes sociales aunque la mayoría no sean profesionales y muchas, incluso, “ni siquiera dicen la verdad y no se pueden mirar de lo malas que son; hay muchos filmes en internet pero los buenos no llegan al cinco por ciento”, ha espetado.

Para Griffini, el cine de naturaleza de calidad, pese a su elevado coste, supone “todo un fenómeno económico” como lo demuestra “la escuela británica”, cuyas producciones se venden en casi todos los países, como series o incluso por capítulos o miniepisodios.

El presidente de la IAMS sostiene que el cine de naturaleza español ha progresado en los últimos años, en especial las producciones en alta resolución, “algunas de las cuales son muy importantes y se ven en muchos países”, pero ha recomendado que la oferta española “aúne sinergias” y no participe en los certámenes internacionales fragmentada en expositores autonómicos sino con una única representación.

En su opinión, una buena producción audiovisual es crucial para la divulgación científica, algo que la mayoría de los científicos aún no han asimilado, pues tienden a grabar meras conferencias que, además, se distribuyen de forma endogámica en los circuitos científicos o académicos.

“La idea correcta es que los contenidos los aporte el científico, pero que la filmación corresponda al cineasta; aquí es clave la figura del productor porque aporta el equilibrio entre el científico que quiere aparecer y hablar y hablar, porque es lo que hace todos los días con sus clases y conferencias y el cineasta que, muchas veces, se cree (Federico) Fellini y no repara en el tiempo o en el dinero de la película que nunca se termina”, ha explicado.

Griffini ha contrapuesto la producción audiovisual de naturaleza “de calidad” con otras iniciativas como, por ejemplo, la película “Una verdad incómoda” de Al Gore “que no era un filme, sino una conferencia; una conferencia, muy bien hecha, pero que no se diferencia de las de (Steve) Jobs cuando presenta un IPhone; es el sistema americano de hacer conferencias, muy bien hechas, pero que no son películas porque no habla lo audiovisual, sino el conferenciante”, ha apostillado. EFEfuturo

 
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