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La ciencia no ocupa un espacio suficiente en los medios de comunicación

.- ¿Por qué decidió escribir un libro autobiográfico?

Pensé, en un ataque de egocentrismo, que mi vida podría ser un ejemplo para muchos jóvenes en mi país; para aquellos que son de familias muy humildes y que ven imposible superar los obstáculos que les plantea la vida.

.- Qué le hizo convertirse en periodista.

Una cadena de casualidades. De niño soñaba ser profesor de ciencias. Tal vez fue mi padre que me enseñó a mirar con espíritu crítico muchas cosas de la historia. Quizás, fue mi primera profesora en la escuela primaria que me mandó a trabajar con un periodista, o mi hermana que, años después, me sugirió pedir trabajo en una agencia de noticias.

.- Lo titula “Mi camino” y en él cuenta por ejemplo cómo empezó en la profesión “desde abajo”, siendo repartidor de noticias de Reuters. ¿Qué camino debe seguir un periodista?

El camino de un periodista debe ser el de todo profesional. Tiene que estar al día en todo (en especial las nuevas tecnologías), observar los acontecimientos con espíritu crítico y estar convencido de que desempeña una función crucial en su sociedad democrática. Finalmente debe saber que su trabajo no termina al abandonar la oficina, que tiene que seguir pensando en el día siguiente.

.- ¿Los periodistas de ahora tienen distintos retos a los de antes? ¿Cuáles? 

El periodismo ha cambiado mucho en las últimas décadas, especialmente el practicado por corresponsales extranjeros. Ya casi no existen los que se sentaban frente a una máquina a escribir su historia del día mientras fumaban un cigarrillo. Ahora tienen que escribir esa historia, filmarla, editarla y ponerla en internet. Lo que es peor, no se les permite fumar. Como decía antes, el reto principal de un periodista es mantenerse al día de todo lo que le rodea, de los nuevos instrumentos que le proporciona la informática, de la ciencia, la cultura, la política. Un verdadero periodista no es solo aquel que sabe de deportes, del mundo de la farándula, de la política o de la economía.

.- El libro está lleno de anécdotas, cuéntenos una científica.

En mis últimos años en la Agencia EFE me dediqué a escribir notas científicas especialmente las de la exploración espacial y de esas experiencias tengo una triste. El 1 de febrero de 2003 salí de casa a jugar un importante partido de tenis. Al encender la radio del coche me enteré que el transbordador Columbia se había desintegrado tras una misión a la Estación Espacial Internacional. Era una jornada de descanso para mí, pero cambié el rumbo y me fui a la oficina. Trabajé todo el día vestido de tenista. En esa tragedia murieron los siete tripulantes del transbordador y solo me enteré días después que el partido de tenis lo perdimos por la ausencia de uno de los jugadores del equipo.

.- En sus últimos años en la Agencia EFE se dedicó a la información científica. ¿Qué acontecimiento científico de los que ahora son actualidad le gustaría cubrir?

La exploración espacial parece haber perdido el interés que suscitó durante décadas en Estados Unidos. Aun así me gustaría volver a escribir sobre el tema porque estoy convencido de que el hombre tendrá que seguir explorando esa frontera. También quisiera centrar mi interés en la investigación científica para encontrar una cura al cáncer, los males neurológicos (Parkinson, Alzheimer) y, por supuesto, las epidemias que nos amenazan constantemente para recordarnos nuestra inmortalidad: la gripe aviar, el ébola y otros.

.- ¿Tiene el suficiente hueco la ciencia en los medios de comunicación?

No el espacio suficiente que quisieran darle los científicos y los que escribimos sobre ciencia. Nos preguntamos cómo es posible que la farándula y el deporte tengan más espacio. ¿Será porque nosotros, los que estamos especializados, no sabemos facilitar su comprensión? Si es así, hay un problema que tenemos que remediar porque en la ciencia está el futuro de la humanidad.

.- ¿Y entre la sociedad? ¿Interesa?

La sociedad sí está interesada en la ciencia. El problema es que sus temas son difíciles de digerir y son pocos los periodistas que los entienden y pueden transmitirlos de una manera comprensible. EFEfuturo
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